La colección discográfica Guitarras del Mundo que edita el sello Epsa Music desde 1995, este año está disponible en Youtube. Más de 40 videos discográficos se podrán encontrar en el canal que lleva el mismo nombre que la serie. Aquí, una charla con el director artístico Gustavo Margulies sobre la difusión, comercialización y convivencia de internet y el disco físico.

 

Textos. Mili López.

Desde un celular suena una zamba de Ariel Ramírez, “La tristecita”, en las manos del maestro Juan Falú que acaricia las cuerdas de la guitarra y se potencia la melodía en el cadencioso clarinete de Marcelo Moguilevsky. Y más allá una tablet proyecta el sonido de la quena de Jorge Cumbo junto a la magia de Ernesto Snajer interpretando “Danza del agua”. Y en una compu resuena el aire de la Puna cuando Pablo Márquez transita con maestría “El silbador” del Cuchi Leguizamón.

 

Estas postales de época están al alcance de un click cuando descubrimos el canal de Youtube “Guitarras del Mundo”, con más de 40 videos discográficos que corresponden a la colección que con el mismo nombre es dirigida por Gustavo Margulies, y se edita por Epsa Music desde 1995. Es una celebración a la guitarra: alta calidad artística y repertorio original interpretado por sus propios autores y arregladores.

Margulies, antes que gestor cultural y productor discográfico, es guitarrista y su pasión por la guitarra hizo que sienta la necesidad de dar a conocer el trabajo de otros y su riqueza sonora. Era joven en los 90 y en Francia visitaba las disquerías en busca de joyas sonoras y en las góndolas encontraba colecciones sobre “Arpas del mundo” o “Flautas del mundo” pero nada sobre las “Guitarras del mundo” y allí nació la utopía de agrupar la producción guitarrística en una serie de discos.

 

La invitación al maestro Juan Falú a editar sus obras y a registrar los conciertos del festival de guitarras que dirige, la casi obsesión por grabar la guitarra de Aníbal Arias y una falta de interés comercial por esta franja de artistas, fueron el empujón que faltaba. Hoy a más de veinte años después, estos discos se revalorizan en un espacio digital que permite tener estas brújulas sonoras a la mano para la escucha masiva: ¡son guitarras para el mundo!

TESOROS OCULTOS

 

El desarrollo de la guitarra en Argentina y en América Latina en las últimas décadas ha sido notable, con distintas estéticas, escuelas estilísticas y amplitud de repertorio. Este catálogo es un abanico inacabable de autores, compositores, intérpretes y mentores de la música para guitarra. Maestros y alumnos conviven en una serie donde además del registro musical se incluyen testimonios que refuerzan su valor simbólico.

 

“Los registros de guitarristas que son a su vez los creadores de las obras interpretadas le da un interés especial a muchos de estos discos, lo mismo en cuanto a los arreglos o versiones, donde hay una creatividad y afirmación de personalidades de valor imperecedero. La serie está basada fundamentalmente en la difusión de repertorios regionales, sobre todo argentinos, con estéticas e influencias de lo más diversas”, apunta Margulies.

Así, desandando esta serie nos topamos con la guitarra romántica el tango de Aníbal Arias, la sensibilidad y composición del tucumano Juan Falú y la expresividad de Juanjo Domínguez. Y a solo un click aparece la maravillosa música del Litoral en manos maestras como Rudi y Nini Flores y se suma el diálogo fraterno de Quique Sinesi y el multiinstrumentista Marcelo Moguilevsky quien también se encuentra en otros discos con Falú.

 

La lista es interminable y cada ventana que se abre -o cada disco- es una muestra de la riqueza musical del instrumento y de la calidad artística de los intérpretes. Hay registro de una experiencia de diez guitarristas haciendo obras junto al quenista y compositor Jorge Cumbo, donde tocaron Ernesto Snajer, Krichi, Luis Borda, Billy Reuter, Horacio Burgos, el bajista Marcelo Torres y muchos más.

Los nombres siguen y aparecen estudiosos de la guitarra como Carlos Moscardini, Roberto Calvo, Alberto Rojo y la escuela guitarrística de Paraná con Ernesto Méndez. Se suman Mateo Villalba, Jorge Jewsbury, Ignacio López, el Che Trío de Daniel Homer, Ricardo Lew y Obi Homer, Ricardo Moyano y una grabación de obras propias por parte del gran Cacho Tirao.

 

Se reeditaron las viejas grabaciones del gran Bartolomé Palermo y su trío. Y el reciente rescate de una grabación de principios de los 90 del Trío Argentino de Guitarras, con Gustavo Margulies, Luis Borda y Osvaldo Rabuñal. ¡También decenas de grandes artistas de todo el planeta en los registros de los Festivales Guitarras del Mundo!

Estos discos son la historia viva de la música y la cultura popular. Si bien hoy, a partir de este canal de Youtube, acercarse a estas músicas es de fácil acceso, hace apenas unas décadas para los estudiantes de música y melómanos conseguir partituras o grabaciones era toda una osadía. Por eso, el nacimiento y devenir de esta serie ha sido un acto quijotesco.

 

“Sentíamos que la salida de cada nuevo disco se abría una ventana y ayudaba a dar visibilidad a un concepto, un lenguaje, una vida entera dedicada a la guitarra, mostrando verdaderas joyas ocultas que, a partir de esas ediciones, empezaban a sonar en radios afines, con importantes notas periodísticas que también contribuían a las carreras de estos artistas, y los discos quedaban a disposición del público en numerosas disquerías. Y era también un aliciente para muchos otros artistas que se sentían identificados en esas búsquedas”, cuenta Margulies.

MUNDO DIGITAL

 

Youtube es la puerta de entrada al mundo digital audiovisual y sonoro. El canal “Guitarras del mundo” permite la visibilidad y la audición de estas músicas a las que de otro modo hoy el público no tendría acceso. El contenido de estos videos son brújulas sobre autores imprescindibles que de algún modo se relanzan y se ponen a disposición de todo el mundo.

 

Durante muchos años, mientras había un mercado discográfico activo en formato físico, se iban reponiendo los discos de esta colección, pero con el tiempo algunos se fueron retirando, y actualmente pocos quedan en ese sentido. Por eso, este nuevo canal que impulsa Epsa Music también es un modo de rescatar y difundir estas músicas.

“Me puse a trabajar curando los textos e información de cada ‘video discográfico’, con el mismo respeto y compromiso con que se hicieron estos discos en su momento, contemplando los comentarios de los artistas, y corrigiendo algunas involuntarias erratas de las ediciones originales. Hoy hay 41 registros magníficos, y se irán agregando con el tiempo algunas grabaciones que han quedado inéditas, así como discos hermanos de esta colección”, relata Gustavo.

 

Si bien algunos de estos videos habían sido subidos de manera independiente, este canal genera una perspectiva del trabajo en su conjunto. “Creo que en la forma de presentar esta suerte de ‘summa’ guitarrística en relación al repertorio presentado, hay una puesta en valor del mismo”.

DISCO Y DESPUÉS

 

Hay mucha tela para cortar en el debate, que por cierto comenzó hace tiempo, sobre el soporte físico y el digital. ¿Es el final del disco físico? ¿Cuáles son los pro y contras de la música en la web? ¿Pueden convivir estas prácticas de consumo?

 

Internet es revolucionaria: la accesibilidad, la inmediatez y diversificación son su carta de presentación (tu música la escuchan miles en simultáneo en distintas partes del mundo). Como contracara, señala Margulies: “todavía está sin resolución la forma de equilibrar el intercambio de bienes culturales y los derechos sobre la propiedad intelectual en el ciberespacio”.

El formato físico goza de una saludable vida dentro del contexto de la comunicación de lo que se produce creativamente en algunos géneros musicales, y se comercializa para un público que gusta de estos objetos casi de culto en las disquerías y en los show de los artistas. Sin embargo, la música en plan masivo definitivamente viró al mundo digital.

 

“Se sigue hablando de disco aunque a veces no exista el soporte, porque no deja de ser el concepto que define al trabajo de un artista: un conjunto de canciones que han sido creadas y trabajadas por un intérprete durante un período de su vida, en función de transmitirlas a la sociedad y buscar (ellas y él) su lugar en ella (algunos profesionales prefieren hablar de mercado)”, reflexiona y concluye “Se está volviendo en cierta forma a los orígenes del disco, pero digitalmente: singles sobre los temas de difusión, la mayor promoción audiovisual posible, y retroalimentación con shows, estrategias de comunicación y sus repercusiones en redes. Un renovado oficio… da para largo, ¿no?”.