Por Dirk Steinmetz
dpa

Sus papeles no podrían ser más variados: Hugh Jackman brilló como el héroe de acción “Wolverine”, como el esquiador “Eddie el Águila” o como fugitivo en “Los Miserables”.

 

Ahora vuelve a cantar y a bailar en el musical “The Greatest Showman”, que el viernes llega a los cines de España y varios países de Latinoamérica.

 

En este nuevo trabajo interpreta al pionero del circo P.T. Barnum y, por ahora, le ha valido ya una nominación como mejor actor en los Globos de Oro. En entrevista con dpa habla de malabares, de la política frente a las personas que son diferentes y sobre el “circo” de su propia vida.

 

 

¿Ensayaba de niño trucos de circo y los representaba?

 

No, no cuando era niño. Pero en la escuela de teatro lo intenté. Empecé con el monociclo, pero no salió demasiado bien. Me acuerdo de que con los malabares no era tan malo, podía hacer malabares con cinco pelotas a la vez. También lo hacía con objetos en llamas y cuchillos, pero eso es todo.

 

¿Le ha servido esa habilidad para los malabares en el mundo del espectáculo?

 

Uno de mis primeros trabajos en el mundo del espectáculo fue interpretar a un payaso en cumpleaños infantiles. ¡Fue el trabajo más difícil que he tenido jamás! (Ríe) Para ser exactos, ser payaso fue mi primer trabajo remunerado como artista, así es como empezó.

¿Dónde radica para usted lo fascinante del circo?

 

El circo que mostramos en la película era totalmente diferente al de hoy en día. Antes, nadie había pensado en hacer algo así, la idea era completamente nueva, era populista y para las masas. En aquel momento, en Estados Unidos todo lo que no fuera ópera o Shakespeare no era considerado arte y, por lo tanto, se consideraba una aberración.

P.T. Barnum creó algo totalmente diferente y por eso se le criticó. Si estuviera hoy entre nosotros, seguro que no dirigiría ningún circo, sino que trabajaría con realidad virtual en Silicon Valley y utilizaría la última tecnología para entretener al mayor público posible en todo el mundo.

 

P. T. Barnum proporcionó trabajo y familia a quienes tenían un aspecto diferente y eran considerados bichos raros. ¿Lo fuera de lo común se sigue viendo como un problema más que como una oportunidad en la sociedad actual?

 

Todo joven del planeta se siente de una forma u otra como un bicho raro y desea no serlo. Existe la idea de que lo que hace a uno especial es otra cosa. Se trata también de encajar, nos esforzamos mucho en ello. Los medios y demás nos convencen de cómo debe ser nuestro aspecto, del trabajo que debemos tener y del auto que debemos conducir. Pero por otro lado, también debemos hacer lo que realmente queremos. Eso es complejo.

Desde el punto de vista de la historia socio-política, es de lejos mucho más fácil vivir ahora que hace 150 años. Antes uno nacía dentro de una clase determinada y no podía escapar de ella. Puede que en los últimos años hayamos retrocedido algo y que nos preocupemos por lo diferente. Esta película es un buen recordatorio de lo que significa la tolerancia.

Usted vive en Estados Unidos. ¿Podría la política hacer mayores esfuerzos por integrar a aquellos que son diferentes?

 

¡Siempre! Me interesa mucho la historia. Y también cuando leo ahora el periódico, trato de recordar para descubrir un desarrollo que es realmente inquietante. En general los políticos que se preocupan hoy de cómo será el mundo en diez años y trabajan por ello son valientes y extraordinarios, y habría que apoyarlos.

Es muy fácil dar pasos hacia el pasado con el argumento de que entonces todo era mejor. Pero así no funciona el mundo. Cada vez estamos más conectados a nivel mundial y esta tendencia se mantiene, nos guste o no. Debemos encontrar formas de apreciarnos los unos a los otros y colaborar. Ese es el único camino hacia el futuro.

 

¿A veces se siente como si su vida fuera un circo?

 

Siempre, yo lo llamo el “bello caos”. En mi casa éramos seis niños, así que estoy acostumbrado a ello, es algo normal para mí y me gusta. Yo mismo tengo dos hijos y cuando nos visitan amigos con sus hijos y de pronto la casa se llena con siete niños, ¡elevo la voz y es normal! (Casi gritando) Así que el rodaje de una película, una representación teatral, una ronda de entrevistas con periodistas, me parece genial.

Hugh Jackman, de 49 años, comenzó su carrera en su país, Australia. Después se marchó a Estados Unidos, donde obtuvo grandes éxitos tanto en Broadway como en la gran pantalla. Para muchos, su rostro estará siempre asociado al superhéroe “Wolverine” en la adaptación al cine de los cómics de “X-Men”.

En 2008 fue reconocido como “Sexiest Man Alive” por la revista People Magazine y en 2013 ganó su hasta ahora único Globo de Oro por “Los Miserables”, por la que también fue nominado al Oscar.