Es fanática del color y del volumen, y sus más de 30 años de trayectoria en la moda la convirtieron en la diseñadora y empresaria española más conocida del globo.

Textos: Georgina Lacube.

Trabajadora incansable y obstinada viajera, ella es la inconfundible Ágatha Ruiz de la Prada. En exclusiva, la madrileña habló con Nosotros sobre su excéntrico universo antes de su desfile en la 26º edición del Six O’clock Tea, un evento de moda benéfico creado por Carmine Dodero.

Gracias a su padre, Juan Manuel Ruiz de la Prada y Sanchiz, un famoso arquitecto y aristócrata castellano que poseía una de las colecciones de arte más importantes de su generación, se enamoró de la pintura y de la obra de Picasso (claro)- desde muy pequeña. Esto, la llevó a estudiar en la Escuela de Artes y Técnicas de la Moda de Barcelona, donde al poco tiempo se vinculó con destacados personajes de la industria local. Así, con tan solo 20 años comenzó a trabajar como pasante en el estudio madrileño del legendario modisto Pepe Rubio, y un año después, realizó su primer desfile en un centro de diseño de Madrid y otro en el Museo de Arte Contemporáneo de esa ciudad. Sin titubear, al año siguiente ya estaba inaugurando su primera tienda con una colección de trajes pintados a mano que ya daban cuenta de su visión optimista y multicolor. Desde su lanzamiento, los diseños de Ágatha fueron una verdadera sensación mediática. “Yo quería ser pintora y terminé siendo diseñadora, una muy gráfica, dado que he dibujado toda mi vida y he aprendido la técnica de la mezcla de colores. Por esos mis creaciones son muy conceptuales, me divierte mucho el volumen, de hecho, cuando empecé mi carrera me hice famosa por él. No sé por qué luego la gente me asoció al color”, explica a quien hoy también se la identifica con sus representativos diseños plagados de arco iris, flores, estrellas, nubes y corazones, esos que “me dan mucha suerte, de hecho mi primer perfume (que comercializa en colaboración con la compañía de fragancias española Puig), es un corazón fucsia, y el segundo verde porque tenía que ver con la ecología”.

Con un estilo tan marcado, ¿cómo hacés para no repetirte?
-Me apoyo mucho en mi equipo y en las telas, un recurso que, por suerte, va cambiando año tras año. La moda no hay que tomársela demasiado en serio. Sólo es ropa con la que añadir un poco de diversión a la vida cotidiana.

¿En qué consiste la propuesta que trajiste?
-Se trata de una colección que incluye algunos de los trajes de baño de mi último desfile, unos más ponibles y otros más peculiares, así como una línea de vestidos con silueta globo y trapecio en las que abunda toda mi iconografía. Además, por primera vez, mostraré mis diseños para chicos que también exhiben ese aspecto lúdico del “sello agathista”.

¿Cómo te llevás con el negro?
-Muy mal. Para mí es un tono triste, algo así como una casa oscura, en cambio la luz te hace hermoso. Me pasó que cuando falleció mi madre no tenía nada negro para ponerme y tuve que pedirle a una amiga ropa prestada. Desde ese día, destiné una pequeña esquina de mi armario a trajes para situaciones de luto.

Soy una neurótica del trabajo, no me imagino sin trabajar. Eso sí, respeto mis dos meses de vacaciones, donde aprovecho para recargar energías y luego volver al ruedo con más fuerzas. Durante el año desarrollo las dos colecciones grandes que presento en Madrid y luego me la paso arriba de un avión llevando mis creaciones a todo el mundo. El mes pasado mostré mis diseños en Sevilla, Bruselas y Dubai en simultáneo. En un país estaba yo y en los otros mi hija Cósima y mi hijo Tristán que trabajan conmigo. Junto a ellos llevo adelante todo el negocio. (Nota del Autor: Es que aparte de crear líneas de ropa, Ágatha se embarcó en el diseño de zapatos, relojes, revestimientos cerámicos, ropa para el hogar, papelería y muebles decorados, lámparas y velas de barco, vestuario teatral, ropa para muñecas, uniformes, medias, lencería, gafas, tapicería, disfraces, adornos para cocina (posavasos con diseños especiales, entre otros), cascos de moto y hasta etiquetas para botellas de vino. Y como si todo esto fuera poco, ha publicado libros propios e ilustrado tapas de discos).

Es conocido tu compromiso con la ecología. ¿Cómo hacés para convivir con una industria que es tan contaminante?
-En principio, trabajo con una de las empresas textiles más grandes del mundo: la española Inditex que tiene una filosofía de trabajo sostenible. Aún así, el tema textil, en ese sentido, es muy complicado. Mentiría si te dijera que mis colecciones están hechas ecológicamente. Realmente hacemos lo que podemos, y eso incluye desde reutilizar clips y pestañas postizas en varios desfiles hasta tratar de controlar la temperatura del aire acondicionado para ahorrar energía. Y a diferencia de otras marcas, sólo desarrollo dos colecciones “gordas” al año, que son las que después doy a conocer en diferentes países.

Este año recibiste uno de los galardones más importante del rubro, el Premio Nacional de Diseño de Moda 2017 que otorga el Ministerio español de Educación, Cultura y Deporte. ¿Qué significó para vos ese reconocimiento?
-Un mimo a mis 30 años de trayectoria. Recibí la noticia en Bruselas, donde me encontraba para participar en los DS Brussels Fashion Days, las jornadas anuales que la capital belga dedica a la industria de la moda y que en esa edición tuvo como país invitado a España. De todos modos, hoy mi mayor premio es que la gente use mi ropa.

Tenés tiendas propias en París, Bogotá, Portugal y Milán. ¿Te gustaría abrir una en Argentina?
-Me encantaría, pero lamentablemente conozco colegas que lo han hecho y la han pasado fatal por la cantidad de trabas comerciales, arancelarias y de ingreso de los productos al país.

¿Qué sabés del diseño argentino?
-Conozco poco ya que llevo una vida muy vertiginosa. Sólo me dedico a hacer mis cosas y no veo lo que están haciendo los demás. También ocurre que cuando llego a un país, además de estar pocos días, voy del aeropuerto al hotel y no me dan los tiempos para indagar en el tema. De repente aterrizo en Albania y no tengo idea de lo que ocurre con la moda en ese país. Sí te puedo decir que tengo amigos diseñadores, como Benito Fernández, a quien adoro y su hija ha hecho pasantía en mi estudio, y Eduardo Pérez González Ocantos.

¿Cómo te llevás con las redes sociales?
-Cada día mejor. Si bien no son de mi generación, en otra época me hubiese llenado de plata ya que sería una especie de it girl. Ahora subes una foto desde el Smartphone y al instante la ve todo el mundo. Antes, para que eso ocurriera había que mandar a sacar las fotos y hacerlas circular hasta que alguien las publicara. Ahora todo es pura inmediatez.

Un té a beneficio

 

El Six O‘clock Tea es un evento que se realiza a la hora del té con un desfile a beneficio de la Fundación España para el programa de Adultos Mayores. Esta vez tuvo lugar en la Residencia del Embajador de España y llegó con la noticia de que la invitada internacional sería Ágatha Ruiz de la Prada, quien presentó su colección junto con diseñadores locales como Javier Saiach, Pía Carregal, Caro Sosa, Antonia Couture, Sisters Solnicki, Juan Vitto, Tatschke y Julieta Peña. Así, y como en cada una de sus ediciones, fue una tarde entre mujeres para descubrir creaciones de la mejor alta costura.