Por Dra. Kirsten Paynter, Medicina Física y Rehabilitación 

 

La medicina china tradicional, dentro de la cual está incluida la acupuntura, ha existido desde hace más de 2500 años. La acupuntura consiste en introducir en la piel agujas finas, estériles y de un solo uso para identificar y corregir los desequilibrios en el flujo de la “energía” del cuerpo, llamado “qí” o “chí”. La acupuntura es un tipo de tratamiento médico que en las últimas décadas se ha vuelto más popular en Estados Unidos, especialmente como tratamiento adyuvante para las terapias occidentales o como parte de un sistema integrador de cuidados médicos.

Las evidencias plantean que la acupuntura puede brindar varios beneficios a la salud. Aunque puede servir como tratamiento único para algunas afecciones, cada vez se la aplica más como parte de un método de medicina integradora y en conjunción con los tratamientos médicos convencionales.

En Estados Unidos, la acupuntura sirve principalmente para tratar trastornos de dolor agudo y crónico, trastornos emocionales como ansiedad y depresión, malestares digestivos y afecciones neurológicas como migrañas o accidente cerebrovascular. Se la ha empleado también para tratar afecciones respiratorias, trastornos ginecológicos e infertilidad. Sin embargo, no hay evidencias que sustenten su aplicación para tratar el cansancio ni las adiciones. El equilibrio de la energía corporal generalmente promueve una sensación de bienestar y, por ello, este tratamiento logra mantener ese estado de bienestar.

Existen múltiples teorías científicas acerca de cómo funciona la acupuntura. Es posible que funcione en el sitio donde se aplica o que lo haga a más distancia, gracias a la ayuda de las neuronas sensitivas que emiten señales dentro del sistema nervioso periférico y central. Otra teoría es que la acupuntura posiblemente promueve la liberación de los analgésicos naturales del propio cuerpo (opioides endógenos), lo cual alivia o apacigua el dolor. Puede también ser que la introducción de las agujas de la acupuntura bloqueen la transmisión nerviosa al cerebro de las señales de dolor. Por otro lado, la acupuntura puede estimular la liberación de ciertas sustancias cerebrales y nerviosas que tienen la capacidad de aliviar los síntomas de depresión.

La acupuntura suele ser segura, cuando un profesional experimentado la realiza bien, y conlleva pocos efectos secundarios, especialmente comparada frente a muchos fármacos. Los efectos secundarios más comunes de la acupuntura son de inflamación y ligero sangrado o hematomas en los lugares de introducción de las agujas. Otros riesgos o complicaciones menos comunes son de infección y de punción del pulmón, aunque lo útimo rara vez ocurre.

Sin embargo, algunas afecciones pueden aumentar el riesgo de complicaciones. La probabilidad de sangrado o de hematomas debido a las agujas aumenta ante un trastorno hemorrágico o cuando la persona toma anticoagulantes, como warfarina (Coumadin). Por lo tanto, informe al acupunturista si toma alguno de esos medicamentos. De igual manera, informe al acupunturista si tiene colocado un marcapasos, porque el tipo de acupuntura que implica la aplicación de ligeros impulsos eléctricos a las agujas puede interferir con el funcionamiento del marcapasos. En caso de que el conteo de sus glóbulos blancos sea bajo, como ocurre después de ciertos tipos de quimioterapia, el médico tal vez le recomiende no alterar de ninguna manera la piel para evitar infecciones.

Cada acupunturista tiene su estilo único. Su acupunturista posiblemente le pregunte acerca de sus síntomas, comportamientos y estilo de vida. Además, podría examinar estrechamente las partes adoloridas de su cuerpo, o la fuerza, el ritmo y la calidad del pulso en su muñeca. Esos datos y el examen físico le ayudarán al acupunturista a determinar el tipo de tratamiento más provechoso para usted.

La primera evaluación puede tomar hasta una hora, pero las citas posteriores suelen durar alrededor de 30 a 60 minutos. Por lo general, el plan de tratamiento común incluye uno o dos tratamientos por semana, para empezar. La cantidad total de los tratamientos dependerá de la afección a tratarse y de la gravedad del mismo, aunque lo común es entre 6 y 8 tratamientos. Existen evidencias acerca de que la acupuntura funciona mejor en quienes anticipan que funcionará.

Las agujas de la acupuntura son finas, por lo que su inserción suele provocar pocas molestias. Sin embargo, es posible que sienta un poco de dolor, el cual suele durar unos 30 segundos. En cada tratamiento, normalmente, se usan entre 5 y 20 agujas. Una vez colocadas las agujas, el acupunturista puede moverlas o girarlas suavemente, o también aplicarles calor o ligeros impulsos eléctricos. Si siente alguna molestia en cualquier momento, infórmele al acupunturista.

En la mayoría de los casos, las agujas permanecen colocadas en el sitio por 15 a 30 minutos, mientras la persona yace recostada sin moverse. Por lo general, no se siente ninguna molestia cuando se retiran las agujas.

Después del tratamiento, algunas personas se sienten relajadas y otras, en cambio, energizadas; sin embargo, no todo el mundo responde a la acupuntura. Si sus síntomas no mejoran en cuestión de pocas semanas, entonces la acupuntura quizás no sea para usted.

Si considera intentar con la acupuntura, tome las mismas medidas que tomaría para elegir un médico. Pregunte a la gente en cuya recomendación confía y revise las credenciales y los estudios del acupunturista. La mayoría de los estados requieren a los acupunturistas que no son médicos aprobar un examen realizado por la Comisión Nacional para Certificación en Acupuntura y Medicina Oriental.

Hable también con ese profesional y pregúntele qué implica el tratamiento, cuánta probabilidad hay de que le ayude con su afección y cuál es el costo. En algunos casos, los seguros de salud cubren el costo del tratamiento, pues cada vez son más los médicos que emplean la acupuntura como parte de su práctica clínica.

 

Fuente: Mayo Clinic