Presentamos un recorrido por una de las urbes más bellas y atractivas del mundo.

 

Textos. Vacaciones Felices.

Palantino.

¿Dónde podemos encontrar una ciudad parecida? Seguramente, en ningún sitio porque Roma es única, la ciudad del amor, de las siete colinas, de la historia y del arte. La ciudad eterna. Como eternos son sus atascos, su contaminación, las largas colas de turistas, o la paciencia que a veces necesitamos para completar nuestra visita. Pero sin dudas estamos ante una de las más bellas y atractivas ciudades en el mundo.

 

Capital por partida triple. “Caput mundi”, ejemplo y gloria de la civilización a la que debemos nuestra sociedad y cultura y que tanto ha influido en la historia de la humanidad. Capital de Italia, con todo lo que eso conlleva. Y capital de la Cristiandad. Porque no olvidemos que dentro de Roma conviven dos ciudades y dos estados, y que el Vaticano es a todos los efectos un país soberano.

 

 

¿Se puede pedir más? Hay más de 400 iglesias sólo dentro de las murallas, a las que si añadimos las que se encuentran afuera, las capillas privadas y de otras confesiones podrían aumentar su número hasta superar las 900. Y esto por no hablar de museos, monumentos, plazas… Por lo que tratar de conocer la ciudad en un viaje es tarea imposible, pues ni dedicando todo el estudio de nuestras vidas a su pasado, lograríamos morir con la certeza de conocerla y de haber desentrañado todos sus misterios.

 

 

Aquí encontraremos vestigios de todas las épocas, que lejos de anularse conviven y se complementan de una manera única en el desarrollo urbanístico europeo. Es una ciudad tan compleja, llena de matices y con tanto que ofrecer que nosotros sólo daremos unas breves reseñas de lo más interesante, dado el carácter limitado y resumido de estas líneas, por ello, el conocimiento de esta ciudad creemos que necesita de una guía mucho más específica.

Roma.

VISITAS ACONSEJADAS

 

Intentar en unas pocas páginas resumir la grandeza de Roma resulta muy difícil. La gran cantidad de museos y monumentos existentes, nos ha llevado a dividir la ciudad en diferentes zonas, facilitando con ello la visita.

 

– EL COLISEO, SAN PIETRO IN VINCOLI Y LOS FOROS: Esta zona quedaría abarcada entre el Coliseo y la Plaza de Venecia, cruzada de lado a lado por la vía de los foros imperiales. En ella se dan cita los restos arqueológicos más espectaculares de la Antigua Roma.

 

 

– EL COLISEO: Llamado en realidad Anfiteatro Flavio porque se comenzó a construir con Vespasiano (72 d.C.) y se inauguró con Tito (80 d.C.), primeros representantes de la dinastía. Levantado sobre la hondonada donde estaba el Lago de la Domus Arena, la cada de Nerón, se convertiría en prototipo de otros muchos anfiteatros. Del gran derroche decorativo que supuso, poco queda hoy en día, debido a su uso como improvisada cantera durante la edad media. El perímetro exterior, de más de quinientos metros, aparece decorado con tres arquerías de órdenes superpuestos, dórico-toscanos, jónicos y corinitos. Cuenta con 80 puertas por donde accedían los 50.000 espectadores que admitía. La estructura interna realizada a base de pasillos y galerías, permitía una evacuación del graderío en un tiempo mínimo. La entrada a los diferentes espectáculos era gratuita, pero se dividía a la población dependiendo del rango social que tuvieran, colocándose los ciudadanos ricos y poderosos en la parte baja y los menos afortunados en las superiores. Los espectáculos eran realmente tremendos. Cuando se inauguró, las fiestas duraban 100 días. A su interior se traían animales de las todas las partes del mundo conocido: desde leones y elefantes, hasta hipopótamos y jirafas. Estos aparecían y desaparecían del foso mediante trampillas, desde un complejo sistema de jaulas y pasadizos que originariamente, estaría situado bajo la arena y que actualmente se encuentra descubierto. El espectáculo preferido de los romanos eran las luchas entre gladiadores, aunque había desfiles de tropas, exhibiciones de armas, etc.

 

– ARCO DE CONSTANTINO: Junto al Coliseo aparece uno de los más famosos arcos de triunfo romanos. Fue construido en el año 315 d.C. para conmemorar las victorias del emperador sobre su rival Majencio.

 

– SAN PIETRO IN VICOLI: La encontrarán si ascienden por vía N. Salvi y después se desvían por Terme de Tito. La iglesia fue fundada en el siglo IV por León I para albergar las cadenas de San Pedro, que se pueden admirar en el interior de una urna bajo el altar mayor. Pero la obra más importante del recinto es el Moisés de Miguel Ángel, realizado para la tumba de Julio II. Fíjense en la fuerza de la escultura, en la firmeza de su mirada y cómo no, en los “cuernos” que le salen de la cabeza que, en realidad representan haces de luz, muestra de su divinidad.

 

 

– EL FORO ROMANO: Era la plaza principal de una población romana, donde se construían los principales edificios de culto civiles. El recinto alberga más de 25 construcciones diferentes entre las que se cuentan las siguientes: Arco de Septimio Severo (levantado en el 203 es uno de los edificios mejor conservados del recinto), La Curla (antigua sede del Senado, el edifico que vemos hoy en día, es una reconstrucción), Basílica de Majencio (iniciada por Majencio y terminada por Constantino en el Siglo IV), los restos de la colosal escultura de Constantino, el Templo de Antonio y Faustina (realizado en el Siglo II, hoy en día cede su fachada a la Iglesia de San Lorenzo in Miranda), Columna de Focas (erigida en el 608), Arco de Tito (erigido tras su campaña en Jerusalén), Casa de las Vestales (en su estanque se reúnen una cuantas esculturas), Templo de las Vestales (de forma redonda fue creado por Pompillo), Templo de Castor y Pólux (el templo más antiguo del Foro, dedicado a las dos divinidades que ayudaron a Roma en la victoria del Lago Regilio) y Basílica Julia (construida por César y terminada por Augusto).