La despensa


El adecuado almacenamiento y la organización de los alimentos ayuda a pensar y resolver menús más variados, inspira a cocinar, a consumir lo que tenemos de manera más consciente y responsable evitando que los productos se venzan o se echen a perder. Favorece también las compras planificadas e inteligentes, que se traducen en ahorro de dinero, es más fácil darnos cuenta de qué es lo que necesitamos y debemos reponer.
Textos. Nadia Novillo.

Dependiendo del diseño y espacio disponible que tengamos en nuestro hogar, podemos plantear el ‘sector almacén” en un módulo de la alacena, donde vamos a agrupar todos los alimentos abiertos de consumo diario y frecuente.


Luego deberemos destinar otro sector de guardado para todo lo que sea stock de mercadería.


Hace unos años la costumbre era resolver un armario de guardado para las provisiones y alimentos en el bajo escalera, actualmente la tendencia es prever un espacio exclusivo para la despensa donde se agrupan todos los alimentos y bebidas, también aquí se ubica dispenser de agua, heladera o freezer secundario.


Cada vez son más las casas en las que encontramos las famosas pantry, al mejor estilo estadounidense, y es concretamente en esos casos donde debemos ser más estrictos con la organización para que el hecho de tener un lugar más amplio y específico no se convierta en una trampa para acumular.


El consejo para quienes tienen un cuarto especial de despensa es resolverlo aprovechando el espacio vertical del piso al techo, las opciones pueden ser estantes con mensulas, estanterías cromadas, de chapa o de madera, divisiones o nichos realizados en durlock, idealmente la sugerencia es estructuras o muebles abiertos, es decir sin puertas.


Un gran “no” a tener en cuenta es a las ventanas. La despensa, así como una cava, debe ser ciega. Es sabido que todos los alimentos deben conservarse en lugares frescos y secos, evitando la exposición a la luz y el calor del sol. La ventana propicia además la entrada de polvo, lo que no es compatible con estructuras y estanterías abiertas. Por otro lado, con una abertura desaprovecharíamos espacio de guardado, todos motivos más que suficientes para desistir de ellas.


Al momento de organizar los alimentos, ya sea en un sector del mobiliario de cocina o en un cuarto especial de despensa, los invito a inspirarse en las góndolas del supermercado o en las estanterías de una dietética, donde todo esta presentado de forma visible y de fácil acceso.


Debemos comenzar vaciando, limpiando y descartando. Desecharemos todos los alimentos que estén vencidos, los que hayan quedado abiertos y estén húmedos, los que tengan mal aspecto, olor o color, etc. Lo mismo haremos con especias, condimentos o aderezos, traídos de viajes o recibidos de regalo, que hace años que tenemos y que jamás probamos. También todo lo que no tenga fecha de caducidad pero que ya no recordamos cuando compramos. Aquellos productos, que sabemos que no vamos a consumir podemos regalarlos a algún familiar o amigo al que le gusten.


La primera gran división implicará separar todos los productos abiertos o en uso por un lado y todos los productos cerrados o en stock por otro, de este modo impediremos el desperdicio y tener varios paquetes abiertos de un mismo producto.


Luego, para optimizar el espacio de guardado y generar homogeneidad, uniformidad y armonía visual es importante eliminar todo tipo de cajas, paquetes, envoltorios, bolsas y envases de los productos abiertos y traspasar esos alimentos no perecederos de consumo habitual a recipientes, frascos o tuppers. Es clave es que estos sean transparentes para poder ver su contenido, pueden ser de plástico, acrílico o vidrio. Dentro de lo posible, utilizar los que cierran herméticamente para una óptima y duradera conservación.


Las fechas de vencimiento pueden colocarse en la base del recipiente, recortadas del paquete original o en una etiqueta hecha a mano o con rotuladora, otra opción es escribirla con un fibrón.


Si van a comprar nuevos contenedores, el consejo es elegir una línea y modelo en distintos tamaños. De esta forma los van a poder conseguir en el mercado a medida que quieran ir sumando de a poco. Preferentemente, optar por formatos con base cuadrada o rectangular para aprovechar mejor el espacio de guardado y armar un perfecto Tetris.


Podemos agrupar pastas secas, arroces, legumbres, harinas, frutos secos, semillas, granola, condimentos y especias, distintos tipos de sales, aceites, aceto balsámico, vinagre y aderezos, enlatados y bebidas. Hacer un apartado especial breaksfast donde se incluya azúcar, edulcorante, yerba, té, café, cacao, mermeladas, dulces, miel, galletitas dulces y saladas, tostadas, alfajores, barritas de cereales, etc.


Las distintas categorías dependerán de los consumos, hábitos y costumbres de cada grupo familiar. En el caso de que algún integrante sea celiaco o tenga indicada una alimentación libre de gluten, es importante generar un sector especial para todos los alimentos sin Tacc, sobre todo para extremar los cuidados e impedir la contaminación cruzada.


Rotular es un detalle bonito y deco, integra y unifica, ayuda a que todos los integrantes del hogar puedan encontrar fácilmente lo que buscan y simplifica la reposición. Es cierto que para algunos alimentos resulta obvio y podríamos prescindir de las etiquetas, pero en otros resulta útil para prevenir confusiones como en el caso de los productos blancos como azúcar, edulcorante, sal fina, sal gruesa, sal marina, harina común, harina para repostería, polvo para hornear, maicena, bicarbonato, etc.

También es necesario para las especias o para un mismo producto de distinta clase como el arroz (común, integral, yamaní), maní (crudo y tostado), pan rallado y rebozador, etc.


En cuanto a las etiquetas, hay varias alternativas, pueden hacerse en vinilo, con rotuladora o impresora, a mano con marcadores especiales, con stickers ya impresos, carteles sujetados con cintas, etiquetas especiales con pintura de pizarra para escribir con tizas.


Recuerden que lo que no se ve no se usa. En la despensa lo que no se ve, no se consume. Una despensa organizada resulta más funcional y eficiente, invita a cocinar, tienta a probar y a convidar.

Ideas Low Cost

  • Podemos reciclar los frascos de yogurt, dulces o mermeladas para especias, condimentos, sales, semilllas y frutos secos.
  • Los frascos de café y las típicas botellas en las que vienen las salsas de tomate pueden reutilizarse para guardar una infinidad de alimentos nos perecederos; para todo lo que compramos suelto en la dietética; para aceitunas, lupines, cerezas; para guardar escabeches y conservas caseras.
  • Para unificar los distintos tipos, modelos y tamaños de frascos podemos pintar las tapas originales de un mismo color o cambiarlas por unas plásticas. En el caso de las botellas, otra opción son los corchos de vino o de champagne que aportan una onda más rústica.
  • Todo lo que sea vidrio puede esterilizarse hirviéndolo durante 5 minutos.
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