Las influencers apuestan por outfits cargados de actitud, que bailan al son del rock and roll. Te contamos los tips de estilo para dominar esta estética y convertirla en tu mejor carta de presentación.

Textos. Soledad Vittori.

Los ‘90 están de vuelta y las remeras rockeras se encuentran a la orden del día. Este tipo de prenda ya es un clásico que traspasa la rebeldía adolescente y la tendencia del momento para posicionarse como un elemento clave de toda temporada.

Los diseños austeros de décadas anteriores, donde sólo se conseguían modelos grandes, cuadrados y con bocetos insulsos, forman parte del pasado. Ahora, una infinidad de estampados, formas y colores invaden las vidrieras del streetstyle.

Una banda puede no ser moderna, pero la remera con su estampa seguro expresará juventud. Desde los Rolling Stones hasta AC/DC, todas forman parte de la estética rockera. Las camisetas rock-band presumen de versatilidad y se integran entre los looks más atractivos de las celebrities, las cuales nos demuestran que están hechas para lucirse durante las 24 horas del día. Sirven para los más variados estilos: deportivo, casual, de lujo. Todo vale para crear tu propio look.

Diferentes bandas y cantantes de rock and roll contribuyeron a asentar esta auténtica guía de estilo. Su cultura y su actitud irreverente se convertían en un verdadero fenómeno de masas a nivel estilístico, encontrando en las cazadoras de cuero, los pantalones ceñidos hasta la extenuación, los botines plagados de hebillas y los accesorios llenos de tachas; toda una declaración de intenciones.

Con el paso del tiempo, y a pesar de las interpretaciones, el estilo rockero continúa siendo uno de los que más seguidores cosecha dentro del sistema de la moda. Con faldas, jeans rotos, pantalones amplios o engomados, shorts y chaquetas de cuero; las remeras de esta índole cobran protagonismo. La intención es mostrar, con adultez, la esencia adolescente que identifica la propuesta.

Para hablar de como surgió esta corriente es necesario mencionar la austeridad propiciada por la Segunda Guerra Mundial en los años 40, donde las jóvenes generaciones tenían poco o nada que decir sobre la moda. Simplemente, se vestían igual que sus padres.

En ese momento, comenzaba a gestarse un nuevo cambio en la conservadora sociedad norteamericana: nuevos músicos se atrevían a mezclar música negra con ritmos más pegadizos fusionando el blues con el country. El rock and roll había nacido.


Su impulsor fue un desconocido que se atrevió a subirse al escenario moviendo las caderas al ritmo de electrizantes guitarras.

Elvis Presley y su estilo irreverente y único, junto a su estética rebelde, logró que las chicas lo adorasen y los chicos lo imitasen.

Otras dos estrellas de la época, Marlon Brando y James Dean, protagonizaron casi de forma simultánea “Salvaje” y “Rebelde sin causa” vestidos con un atuendo similar al mencionado anteriormente: remera blanca, jeans ajustados, campera de cuero negra y botas. El uniforme oficial de toda una generación.

Al igual que en sus inicios, el estilo rockero sigue siendo un símbolo de rebeldía e inconformismo. Por eso, lejos de desaparecer, resulta tan atrayente como en el pasado. Behati Prinsloo es una auténtica experta a la hora de darle un toque rockero a su estética. En su caso, camisetas de Iron Maiden y Billy Idol conviven a la perfección con shorts súper cortos, camisas de leñador atadas a la cadera y borcegos a la onda. A este atuendo le incluye accesorios como: medias altas, lentes de sol, aros a la moda y una colita alta desarreglada.

Otra referente de esta corriente es la supermodelo Kate Moss. Su estilo relajado, su aspecto deliberadamente despreocupado y ese halo rock & chic que la envuelve permanentemente, deja patente que esta estética forma parte de su ADN. Para la top británica, el perfecto look pasa por una serie de constantes ineludibles, entre ellas: una chaqueta de piel, unos buenos botines, pantalones estrechos negros y un pañuelo al cuello. ¿Lo demás? Actitud, actitud y más actitud.