“La vida da revancha”


Por Lucila Cordoneda

Esta especie de mantra es, desde hace mucho tiempo mi frase de cabecera.


Ojo, y es importante aclararlo, no hablo de venganza, no me refiero a ese sentimiento de rencor o de cuasi de amenaza, onda “ya vas a ver” u “ojalá te pase lo mismo” no, no y no.


Hablo de revancha limpia, de otra oportunidad, de “vamos que esta es la tuya”. Porque de eso se trata, se trata de vos, no del otro. Esta vez la cosa pasa por lo que vos está transitando, y ahí es donde tenés que poner, no solo la mirada, sino también la energía.


La vida nos golpea duro, muy duro a veces, en esos momentos creemos que no vamos a poder salir jamás del lugar en el que estamos, que no vamos a lograr asomar de ese pozo de tristeza inenarrable en que hemos sucumbido. En esos momentos pensamos convencidas y desesperadas que no hay salida posible, que el dolor es demasiado, tanto que la piel se hace insoportable.


Duele acá, Justo “en el medio”. Porque la tristeza duele, duele y se siente en el cuerpo, la tristeza también es física.
Sin embargo, mi muy queridas Mal Aprendidas, aunque en ese momento sea imposible imaginarlo siquiera, “la mala” pasa, el dolor se va aliviando y la vida se te planta de nuevo en la cara, caprichosa y altanera y te dice: vamos por otra vuelta, vamos de nuevo.


Y entonces, cuando ya no recordabas casi nada del dolor vivido, ahí justo ahí viene la revancha…


Una persona, un nuevo trabajo, alguna oportunidad, una palabra reveladora, una loca esperanza, otro lugar, otras ideas, miradas renovadas…


No sé, a cada uno se nos presenta distinto, viene en formatos variados y “a medida”. Pero llega, les aseguro que llega.


Porque la vida no se entrega fácilmente, aunque a veces pareciera que se dejara ganar, vuelve y exige revancha.


Y entonces es momento de mirar para atrás… “pensar que creía que no iba a salir nunca”, decís, “que estaba empantanada hasta las amígdalas “… y acá estás, habiendo campeado el temporal, acá estás, tomando carrera para volver a embestir o viendo pasar serena cómo todo vuelve a manifestarse armónicamente, cómo cada pieza vuelve a acomodarse en su lugar… si hasta parece que no hubiera pasado nada…


Que valga amea, que sirva para cuando la vida golpee de nuevo.

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