Las carteras


Los bolsos y carteras generan en las mujeres tanta devoción y atracción como los zapatos, son una especie de objeto de deseo, una debilidad.

Textos. Nadia Novillo.

 

Dicen que las carteras son como las amigas, nunca son demasiadas. Lo cierto es que pareciera que siempre hay alguna que nos hace falta y justificamos una nueva adquisición diciendo que la necesitamos. Las tenemos y queremos en todas sus versiones, tamaños, texturas, materiales y colores.

 

Carteras grandes, chiquitas, de día, de noche, sport; bolsos playeros, deportivos, de viaje, materos; maletines de trabajo; mochilas bandoleras; sobres y clutches. De cuero y símil cuero, de tela, de lona, tejidas, de mallas metálicas; más artesanales de fibras naturales, paja, mimbre, yute, arpillera y hasta de papel reciclado.

 

Con lentejuelas, piedras, tachas; pintadas, bordadas, con apliques; lisas, estampadas, floreadas, rayadas, brillosas, coloridas; de animal print y clásicas atemporales.

 

El gran dilema se presenta al momento de organizarlas. Una vez más, creemos que el problema radica en la cantidad, el exceso y la acumulación. La primera tarea entonces será hacer una selección y quedarnos con aquellas que usamos, necesitamos, nos encantan, quedan cómodas y se encuentran en buen estado.

 

Podría ocurrir que haya alguna que se quiera conservar pero que deba ser arreglada. De ser así, conviene dejarla separada para llevar a un taller.

 

Las que se descartan se pueden regalar, donar o vender. En caso de tratarse de una cartera muy deteriorada, que no tiene arreglo, se debe tirar.

 

El segundo paso sería limpiarlas, acondicionarlas y vaciarlas. Es muy típico encontrar en los bolsillos y fondo de las carteras papeles y papelitos, envoltorios de golosinas, algún paquete de chicles aplastado o caramelo pegoteado, folletos, muestras de perfumes, clips, banditas elásticas, monedas, pañuelos, medicamentos, entradas de algún evento al que asistimos y sigue la lista…

 

Luego vamos a establecer dos categorías, basándonos en el tamaño. Por un lado vamos a reunir todas las que son más pequeñas como ser sobres, clutches, las que son tipo monederos y las más chiquitas de fiesta. Por otro, las de mayor tamaño: carteras, bolsos y mochilas más grandes.

 

Las del primer grupo pueden acomodarse paraditas, de forma vertical, al estilo fichero dentro de un cajón, contenedor, cesta o caja. Para ordenar las segundas debemos analizar el espacio disponible. Si contamos con un barral, sería ideal colgarlas, vienen unos ganchos especiales para ello conocidos como ganchos S. Además, actualmente podemos encontrar en el mercado unas perchas pequeñas con un diseño más deco de semicírculo que cumple la misma función, pero son más vistosas y pintorescas. Si no contamos con estas herramientas, podemos utilizar anillos grandes de carpeta.

 

Si en cambio, el espacio es reducido, debemos ser creativas y buscar opciones. Una de ellas podría ser utilizar un perchero de pie para colgarlas allí o alguna especie de correa o pequeños percheros y ganchos individuales para colgar detrás de las puerta de la habitación o del vestidor o placard.

 

Si disponemos de un estante, podemos presentarlas paradas, por colores, por tamaño, de menor a mayor. De igual manera podríamos ubicarlas dentro de un contenedor grande.

 

Hay quienes acostumbran a conservar las carteras en las bolsas de tela en las que suelen venir, el tema es que de esta forma no las vemos, y lo que no vemos, lo olvidamos y no lo usamos. Mi consejo es dejar dentro de la bolsa solo aquellas que sean muy delicadas o que se usen para fiestas u ocasiones especiales.

 

Otra alternativa es reemplazar esas bolsas por las cajas organizadoras de zapatos de cartón que, al tener un visor transparente, nos permite ver qué cartera hay dentro. El modelo tamaño zapato puede destinarse para guardar las más pequeñas, sobres y clutches; y el modelo tamaño bota caña alta es ideal para carteras y bolsos más grandes.

 

Otra posibilidad es guardarlas el estilo que yo llamo “mamushka”: se trata de agrupar las carteras por color, por ejemplo, todas las negras, y colocar una dentro de otra, de menor a mayor. De esta manera tendremos exhibidas y a la vista solo la cartera más grande de cada color, el resto estarán contenidas dentro de cada una de ellas.

Para las mujeres que acostumbran a cambiar la cartera según su outfit o actividad, sugiero el uso de los «organizadores de carteras». Son una especie de neceser que tiene muchos compartimentos, divisiones, cierres y bolsillos que permiten acomodar la infinita lista de imprescindibles de toda mujer: agenda y birome, estuche con maquillajes, medicamentos, curitas, ítems femeninos, cepillo de dientes y pasta, pañuelos descartables, alcohol en gel, peine, perfume, crema para manos, anteojos de sol y recetados, cargador del celular, llaves, incluso la billetera. Todo puede ir distribuido y acomodado, contenido, dentro del organizador. De esta manera resulta muy practico y cómodo cambiar de cartera y evitamos olvidarnos de algo que podríamos necesitar. De acuerdo a la estación y época del año podemos agregar algunas cosas más específicas, por ejemplo, en verano podemos llevar repelente y protector solar.

 

En cuanto a la billetera, también debemos ordenarla y limpiarla con frecuencia ya que es común que se junten y acumulen todo tipo de tickets, de súper, de estacionamiento, de las compras con débito o crédito, tarjetas personales. Hay que revisar y tirar lo que ya fue controlado. Los datos de las tarjetas personales o papeles con anotaciones pueden ser digitalizados, nos lleva solo unos minutos agendar esa información en el celular y luego podemos deshacernos de tantos papelitos.

 

Lo mismo ocurre con la agenda, con el tiempo engorda y desbordada de papeles, folletos, comprobantes de pagos. Conviene controlar y depurar.

 

Consejo

Suele pasar que al ingresar a un bar o resto no sabemos dónde colocar el bolso o cartera. Antes la costumbre era colgarlos del respaldo de la silla, pero por cuestiones de seguridad esto ya no es recomendable. Les sugiero el uso de un gancho cuelga cartera, también conocido como bag in. Este se apoya en la mesa y sostiene la cartera, es un detalle bonito y nos permite tener nuestras pertenencias seguras, a la vista y a mano.

 

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