Este es un año muy especial para la Sociedad Argentina de Escritores de Santa Fe, porque durante el 2018 se cumple el 10º año consecutivo de realización de sus Cafés Literarios, hecho que los llena de satisfacción.

Textos: Revista Nosotros. Fotos: Flavio Raina y archivo.

Hace 10 años una inquietud de difusión y conocimiento de la Sociedad Argentina de Escritores cristalizó en amenas reuniones mensuales para celebrar a la literatura y a los escritores: los primeros cafés literarios.

Estos encuentros mensuales fueron creciendo y este año ya cumplen 10 años de realizarse de manera ininterrumpida. En una cálida charla con Nosotros, Beatriz Bolsi, vicepresidenta de la Sade, Sociedad Argentina de Escritores, nos cuenta las andanzas de estas reuniones.


“Estos cafés son mucho más que un mero acercamiento a la literatura. Hace diez años observamos que no había para los escritores santafesinos, un lugar de reunión en el que pudieran dar a conocer sus obras, pero también un lugar de encuentro con otras personas -escritores o no- para poder dialogar de proyectos, intercambiar experiencias, conversar sobre temas comunes. Y así surgió este ciclo que hemos bautizado ‘Andar en palabras’, pues precisamente el propósito fundamental de los mismos siempre ha sido llevar la palabra de nuestros escritores a diferentes barrios, diferentes ámbitos de la ciudad. Hacer conocer y difundir la labor de los autores santafesinos, no sólo de los consagrados, sino también de aquéllos que están dando sus primeros pasos en el oficio de la escritura. Y, al mismo tiempo, un espacio de camaradería, de amistad, a partir de la calidez que conlleva la palabra literaria”, explica Beatriz Bolsi, socia organizadora. De allí que se hayan convertido en cita tradicional de los santafesinos.

A lo largo de estos diez años han pasado por los cafés, sino todos, al menos la mayoría de los autores santafesinos, convocados a participar de diversas maneras: mesas de lectura, charlas, paneles, diálogo con el público sobre el quehacer literario, micrófono abierto, etc.

“No solamente han concurrido escritores de nuestra ciudad, sino también de localidades de nuestra provincia: Coronda, Santo Tomé, Rosario, Llambi Campbel, San Genaro, Villa Ocampo, María Juana, Esperanza, Rafaela, San Cristóbal y la vecina ciudad de Paraná”, enumera Beatriz.

De allí el creciente interés que han suscitado y la numerosa y sostenida asistencia a los mismos.


“Encarar un proyecto de esta naturaleza, (es decir, un proyecto a largo plazo) supone un verdadero riesgo. Debíamos procurar siempre ser creativos a los fines de no caer en la reiteración, en la monotonía de actividades, lo cual atentaría indudablemente contra el éxito del ciclo. De allí la necesidad de desarrollar en cada café una dinámica distinta, novedosa”, explica su coordinadora.

Con respecto a los paneles y charlas, las temáticas abordadas fueron muy variadas:

– La trama de la escritura (caminos hacia el quehacer literario).
– Relación de la literatura con las artes visuales, el periodismo, la música, el cine.
– Componentes vivenciales y ficcionales en la escritura literaria.
– Influencia de la inmigración “gringa” en los escritos literarios (poesía y narrativa) de los autores de la región Litoral.

“Simultáneamente, los integrantes de la Comisión Directiva hemos emprendido la tarea de investigación y selección de obras de autores latinoamericanos y argentinos, de importante trayectoria literaria y elevada calidad artística, pero no lo suficientemente visibilizados fuera de las fronteras de su país. El conocimiento de estos escritores enriqueció la cosmovisión literaria de los encuentros. Durante dos años realizamos ‘Andar en palabras por Latinoamérica’ y otros dos años ‘Andar en palabras por Argentina’. Este año haremos lo propio con autores santafesinos”, adelanta.


La trascendencia de estos cafés hizo que la Editorial Tres más Uno, de la ciudad de Buenos Aires, dirigida por el editor Eduardo Monte Jopia, dedicara en sucesivos años, tres de sus ejemplares con obras exclusivamente de autores santafesinos. Lo mismo sucedió con los directivos de la Revista Tercer Milenio en la Cultura, de la ciudad de Rosario, dirigida por Carlota Macchiavelli.

“Entendemos que es un compromiso de toda institución que nuclea escritores, establecer un vínculo activo con la sociedad, una labor de constante retroalimentación de experiencias, pues es de su relación con el entorno espacio-temporal que se nutre y enriquece el trabajo creador. Estos cafés son prueba de la puesta en práctica de nuestra concepción”, define Beatriz.


Cómo sigue este Andar en Palabras

La actividad de los cafés literarios no se detiene. “La proyección que esperamos darle a los cafés es también para que nos conozcan en otros lugares. Porque esto es Sade filial Santa Fe. Siempre pensamos en cubrir el área de la provincia, pero difundir las actividades en otras provincias también se contempla. Por ejemplo, si hay publicaciones de otros puntos del país que quieran incluir a autores santafesinos. La intención es dar a conocer a los autores santafesinos, darles difusión”, define Beatriz.

Una vez por mes, la convocatoria se renueva. Los cafés han ido mudando dirección, con la idea de que los diferentes barrios de la ciudad puedan conocer sus actividades y participar. “Todavía no hemos incursionado en el norte de la ciudad, pero ya vamos a llegar”, promete Beatriz.


Además de su carácter neto de difusión cultural y literario, los cafés generan lazos genuinos entre escritores, y la Sade en sí realiza un gran acompañamiento de la obra de sus asociados, ya que no limita sus actividades solamente a los cafés literarios. “Desde presentaciones de libros, paneles, encuentros, convocatorias a las Ferias del Libro, todas estas actividades se nuclean en la Sade, fuera de los cafés. Entonces los escritores se siente contenidos, acompañados, ya que propiciamos una suerte de vidriera para sus obras”, explica Beatriz.

Los cafés congregan entre 35 y 50 personas por edición. “Algunos no son tan concurridos, pero nunca bajamos de las 35 personas”, estima Beatriz.


Tomemos un café para hablar de literatura

 

Al preguntarle a Beatriz Bolsi cómo se desarrollan estas tertulias literarias, con una gran sonrisa cuenta que “se desarrollan en dos partes: hacemos una primera parte, un intervalo y la segunda parte. ¿Por qué esta división? Porque el intervalo es muy importante. La gente va a los cafés porque es un espacio de diálogo, de encuentro. Quieren mostrar sus proyectos, invitar a las presentaciones de sus libros, y por supuesto, conversar con escritores de otros lugares. Ese momento de socialización es fundamental. En la primera parte, fuimos cambiando las dinámicas: hemos propuesto paneles, exposiciones, charlas sobre temas diversos, que se proponen en la comisión directiva y de ahí se definen, en la ‘cocina’ del café. La idea es que no sea rutinario. En el intervalo hacemos sorteos de libros, ¡que a la gente le encanta! Los libros son aportados por los propios autores. Y es un momento hermoso porque propicia lo lúdico, el juego de irse con un librito, se disfruta del evento y se difunde a los autores. En la segunda parte muchas veces hacemos micrófono abierto. O hacemos payadas literarias. Tomamos un tema y vemos cómo lo toman diferentes autores. Porque la gente quiere leer aunque sea un poema suyo. Entonces se anotan y se lee. Tratamos de que todos tengan su tiempo, pero hay que acotarse a las dos horas, dos horas y media, que es la duración de los cafés. Tratamos de estructurarnos en una hora para la primera parte, media hora para el intervalo y la hora final para la segunda parte. Nos esforzamos mucho para que no sea solemne. Porque la solemnidad mata a la literatura”.