Limpieza de cutis profunda en 5 pasos


Abrir los poros: Este es un paso que mucha gente se olvida, y que sin embargo es fundamental. Abrir los poros permite que tu piel esté preparada para absorber en profundidad el resto de los pasos que se van a llevar a cabo, sin dañar la piel.

La forma más fácil de abrir los poros es calentar en un recipiente agua hasta que hierva, en la que se pueden agregar algunas hierbas como la lavanda o incluso un té. Luego, se procede a tapar la cabeza con una toalla, colocando el rostro cerca del recipiente para dejar que el vapor que emana los abra lentamente. Con un par de minutos es más que suficiente.

Exfoliación: Este paso es fundamental para eliminar toda la suciedad y células muertas de la piel antes de proseguir con el tratamiento. Existen diversos exfoliantes naturales, dependiendo del tipo de piel unos serán más efectivos que otros. Recuerda que el exfoliante se debe colocar sobre la piel limpia y con los poros abiertos, haciendo movimientos circulares, con una cierta presión pero sin dañar la piel.

Mascarilla adecuada a tus necesidades: Existen muchas mascarillas naturales para la piel que sirven para hidratar las pieles secas, eliminar el exceso de aceite en pieles grasas, etc. También hay mascarillas para necesidades específicas, como eliminar manchas del cutis, cerrar los poros o antiarrugas.

Todas las mascarillas se dejan actuar hasta que el producto se seque o en su defecto, unos veinte minutos. Luego se retiran con agua tibia y con mucha suavidad se seca la piel a toquecitos.

Astringente: Una vez terminada la limpieza, la idea es cerrar los poros para evitar que en ellos entren impurezas. Existen muchas frutas y verduras que permiten cerrar los poros gracias a su jugo: tomate, limón, pepino. También el té verde, la menta y el vinagre de sidra de manzana son muy útiles. Sino, simplemente llena un recipiente con agua y cubos de hielo, espera a que el agua esté bien fría y enjuaga tu piel.

Hidratante: El último paso es la hidratación: las cremas hidratantes deben utilizarse en el día a día para mantener la humedad en el rostro y así evitar el envejecimiento prematuro, los picores, la resequedad y la tirantez. Aún si tienes la piel grasa o mixta deberás utilizar una crema hidratante adecuada para tu tipo de piel.

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