Naturaleza e historia se mezclan en estos países que parecen sacados de un cuento de hadas.

 

Textos. Vacaciones Felices.

 

Es uno de los países más encantadores del norte de Europa. Sus espectaculares paisajes, tanto terrestres -con bosques verdes y frondosos que parecen no tener fin-, como marítimos -con la belleza del Báltico- convierten a Lituania en uno de los destinos favoritos de Europa.

 

 

Vilnius es una de las ciudades de Lituania que no puede perderse. Además de ser la capital, es también una de las urbes turísticas con mayor relevancia del Báltico. De hecho, su centro urbano está declarado Patrimonio de la Humanidad.

 

 

Podrá disfrutar del espectacular contraste entre los tejados rojos de la capital lituana y las verdes copas de los árboles, que pueblan toda la ciudad, mientras escucha el cantar de los pájaros que anidan entre las ramas.

 

 

En el centro histórico de Vilnius disfrutará de alguno de los edificios más importantes de Lituania: turismo en la Torre de Guedimino, antiguo bastión de la fortaleza de la ciudad, desde donde disfrutará unas espectaculares vistas; la catedral, un precioso edificio neoclásico que se asemeja a un templo griego; o la Iglesia de San Pedro y San Pablo.

 

 

Desde Vilnius también podrá acercarse hasta la cercana Trakai, una de las ciudades más espectaculares. Turismo aquí es perderse en el bello paisaje dominado por los más de 200 lagos que lo conforman. La región está considerada como Parque Histórico Nacional.

 

 

En Trakai podrá disfrutar de su castillo medieval. Sus tejados puntiagudos y rojizos contrastan con el verde de los árboles y el azul del agua. Desde las almenas de la fortaleza contemplará uno de los paisajes naturales más sobrecogedores.

 

 

Kaunas es otra de las ciudades que no debe perderse. Antigua capital del país, hoy día es uno de los lugares turísticos más visitados. Destaca su castillo, y sobre todo su Torre Redonda, que actualmente alberga una galería de arte.

 

En el centro histórico de Kaunas podrá disfrutar del ayuntamiento, de color marfil; la catedral, el mayor edificio gótico del país; y la Iglesia de San Miguel Arcángel, un curioso edificio de estilo neobizantino que le recordará el pasado ruso de Lituania.

 

 

La Colina de las Cruces es otro lugar de interés. Turismo en este lugar es contemplar los más de 10.000 crucifijos que se depositan sobre esta loma. Según dice la tradición, era una manera de reforzar la fe de los católicos ante el avance de los protestantes. Tuvo también mucha importancia durante la época soviética como modo de honrar a los disidentes del régimen.

 

Vilnus

UNA CIUDAD MÁGICA

 

Estonia es conocida a través de la historia y de las distintas culturas que han influenciado el país. En los últimos años se ha convertido en uno de los destinos europeos más importantes, gracias al encanto de sus ciudades.

 

Entre otros, rusos, alemanes, polacos y suecos han gobernado sobre esta tierra, y entre todos han formado una de las culturas con más riqueza del continente. Además, cada pueblo ha dejado sus monumentos que recuerdan el pasado multicultural del país.

 

En Estonia, Tallin es una de las ciudades turísticas más importantes de las repúblicas bálticas. Su espectacular centro histórico, declarado Patrimonio de la Humanidad, cuenta con monumentos interesantes que la convierten en una ciudad mágica.

 

 

El centro de la urbe cuenta con dos zonas claramente diferenciadas. La zona alta es el barrio de Toompea, ya que así se llama la colina donde está asentado este distrito. Paseando por sus calles podrá descubrir alguno de los edificios más interesantes.

 

Es el caso de la Catedral de Alejandro Nevsky de Tallin. Turismo en este templo, de culto ortodoxo y clara arquitectura rusa, le recordará la dominación de este país sobre Estonia a finales del siglo XX. Entre las iglesias de la zona destaca también la Catedral Católica de Santa María, de un estilo barroco y más sobrio que su homóloga rusa.

 

El Parlamento es otro de los edificios más destacados. La sede de la soberanía estonia se ubica en el Castillo de Toompea. Le llamará la atención su peculiar color rosado y su arquitectura renacentista.

 

 

Circundando el centro histórico de Tallin, Estonia, encontrará parte de las murallas de la ciudad, con sus piedras grisáceas y sus típicos bastiones con tejados puntiagudos, que parecen sacados de un cuento infantil. Una de las torres de este estilo más conocidas es “Margarita la Gorda”, aledaña a la famosa puerta de la Playa, por donde entraban los comerciantes que venían del puerto durante la época hanseática.

 

 

En el interior de la zona histórica de Tallin, turismo significa pasear por las empedradas callejuelas. Deambular por este barrio, que rebosa historia mire por donde mire, es un verdadero placer para todos los sentidos. Sienta la magia de Tallin en este entorno tan pintoresco.

 

 

En la Plaza del Mercado encontrará el Ayuntamiento, un soberbio edificio de estilo gótico que destaca por sus impresionantes gárgolas en forma de dragón, que parecen custodiarlo. Es el único ayuntamiento de estilo gótico del norte de Europa. No pierda tampoco de vista la Farmacia Municipal, la segunda botica más antigua de toda Europa.

 

 

En la Iglesia de San Olaf, podrá descubrir un secreto de Tallin. Turismo en el que fue el edificio más alto del mundo. Su torre llegó a alcanzar los 159 metros. Aunque diversas remodelaciones fueron bajando su altura hasta los nada desdeñables 124 metros de hoy día. No muy lejos de San Olaf encontrará la Iglesia del Espíritu Santo, la más antigua de Tallin y construida en un exquisito estilo gótico. En su interior podrá deleitarse con su altar mayor y su púlpito, de estilo barroco.

 

Como ciudad comercial, Tallin albergó en la Edad Media numerosos gremios comerciales. Las casas gremiales de entonces son unos espléndidos monumentos que merece la pena visitar.

 

 

Destaca el Gran Gremio, que hoy en día alberga un museo; el Salón Gremial de San Canuto, del gremio de artesanos, que cuenta con unas esculturas de Lutero y el propio San Canuto; y la Hermandad de los Cabezas Negras, que tiene en su fachada un bello relieve de San Mauricio del que toman su nombre-.

 

Hay mucho más que ver más allá de las murallas de Tallin: se puede hacer turismo en la ciudad nueva. Esta zona, situada en el sur, es un hervidero de rascacielos y edificios modernos que acogen la sede de diversas empresas multinacionales. Es la faceta más moderna de la capital estonia.