Los niños esperan este día con gran ilusión y emoción, anhelando recibir un juguete querido y deseado.

Por Nadia Novillo

 

Primer domingo de agosto día del niño, y hoy más que nunca regale amor, regale juguetes, regale cariño, si no recuerdo mal, era algo así lo que decía la canción del jingle publicitario que escuchaba y cantaba en las épocas de mi infancia, en vísperas del día del niño, fecha que por cuestiones referidas al día de cobro de los sueldos, conveniencias comerciales y atendiendo a las necesidades del mercado fue corrido y ya no se celebra más el primer domingo, sino el tercero de agosto, concretamente este año es el domingo 19.

Los niños esperan este día con gran ilusión y emoción, anhelando recibir un juguete querido y deseado, y si bien todos los adultos nos esmeramos por complacerlos, darles los gustos y mimarlos más que nunca en su día, esta fecha puede ser una oportunidad e invitación a la solidaridad, a llevar amor no solo a los chiquitos de nuestra familia sino también a todos aquellos más desamparados, necesitados, enfermos y a quienes no tienen la fortuna y dicha de crecer, vivir y ser educados en un seno de contención familiar.

En toda familia donde hay bebés o niños pequeños es muy común que haya muchos juguetes y objetos de ellos, podemos encontrar desde cochecito, andador, pata pata, triciclo, patines, monopatín, bicicleta, juegos didácticos y de mesa, paletas, en la cocina sillita para comer, vasitos, platos y utensilios especiales para ellos, esterilizador de mamaderas y chupetes, loncheras, banquito, bañera, adaptador de inodoro y patitos en el baño, y el cuarto de ellos es una mini juguetería, legos, pelota, autitos, muñecas, ositos, pero todo esto no implica que la casa tenga que ser un desorden.

En un hogar donde viven niños lo importante es que cada cosa tenga su lugar, y no que sus cosas estén desperdigadas por toda la casa, de acuerdo a las distintas edades de los niños podemos enseñarles y transmitirles hábitos de orden, que ellos participen y se involucren con las tareas de guardar y acomodar luego de jugar.

El hecho de que haya niños en el hogar de ninguna manera significa ni justifica que la casa tenga que ser un caos o un desorden.

Juguetes en el jardín no es desorden sino niños jugando, claro que una vez finalizado el juego deberían guardarse y acomodarse.

Debemos establecer rutinas, organizarlos, ordenarlos y asignar un lugar a cada cosa, ellos deben saber dónde están y dónde se guardan sus cosas, de esta manera les vamos dando autonomía e independencia y que se responsabilicen por cuidar sus pertenencias.

Resulta muy práctico tener canastos, cajas, algún baúl, donde ellos mismos, dependiendo de su edad, puedan sacar y volver a guardar, podemos agrupar y categorizar, e identificarlos con distintos colores, imágenes con el dibujo de lo que representa, números o etiquetas con rótulos, si ya están alfabetizados.

Si se trata de libros, cuentos, que sepan que los usan y luego vuelven al estante, cajón o lugar de donde los sacaron.

Es necesario enseñarles a cuidar y valorar sus juguetes, y establecer determinadas áreas y espacios de la casa donde ellos sepan que allí es su lugar de juego y esparcimiento y no que todos los ambientes sean tomados por ellos.

Que el hecho de guardar sea parte del juego, hay que estimularlos, incentivarlos y motivarlos a que siempre luego de jugar, nada puede quedar tirado y deben guardar, así como acostumbran en el jardín también en casa podemos utilizar como herramienta la famosa y conocida canción, “a guardar, a guardar cada cosa en su lugar” y que sea este tema lo que marque la finalización del juego.

Por otra lado también es muy importante y parte de su educación y formación, inculcarles hábitos y rutinas de aseo e higiene personal, buenos modales, cómo comportarse en la mesa, ser educados y agradecidos, pedir por favor, respetar a los mayores y a sus maestros, cumplir con sus obligaciones, tareas, y horarios en el colegio, llevar el uniforme reglamentario, todas estas enseñanzas de alguna manera los ordena, los organiza, les da seguridad, los disciplina y fortalece su personalidad.

Los más pequeños absorben y aprenden todo como una esponja, ellos son el espejo y reflejo de los adultos, imitan y copian todo, por tal motivo es primordial que no solo les enseñemos y eduquemos con la palabra sino con el ejemplo.

Una buena idea para esta fecha es proponerles a los chicos ordenar sus juguetes y todo aquello con lo que ya no juegan, lo que tengan repetido o en demasía y regalarle a quienes no tienen tanto como ellos, por supuesto todo lo que seleccionemos debe estar sano, en buen estado. Otra posibilidad es sugerirles que elijan algo de lo que pidieron para ellos para regalar a otro niño, y luego organizar una merienda y actividades para compartir todos juntos y entregarles esos obsequios, ayudemos y colaboremos a que todos los niños tengan su festejo.

Para aquellos papás que ya no estén juntos un especial llamado a la reflexión, que entiendan que no importa quién les hace el regalo más grande o costoso ese día, que no es una competencia, pelea o tironeo para ver con quién pasa el domingo, a quién le toca, lo importante es que se respeten, que no hablen mal uno del otro delante de los chicos, porque los angustia y entristece. El mejor regalo podría ser que se saluden cordialmente o incluso que aunque sea ese día compartan todos juntos.

Los niños sin dudas son una bendición, son el futuro y la alegría de todo hogar y familia, el mundo gira en torno a ellos, el día del niño no es solo el tercer domingo de agosto sino todos los días de su infancia, ellos no necesitan un gran regalo, sino amor, dedicación, atención, contención y comprensión, horas de juegos, diversión y recreación, más tiempo compartido con sus padres, y no estar tan cargados de actividades, o tanto tiempo al cuidado y en compañía de niñeras, regalémosles más momentos, abrazos, mimos, risas y no tantos juguetes.