El misterio de por qué las cebras tienen rayas sigue sin resolverse después de que un grupo de científicos encabezados por Susanne Akesson de la Universidad de Lund, en Suecia, desmontase la teoría del efecto refrescante de ese peculiar dibujo en la piel del animal, informaron hoy en un comunicado.

Los científicos analizaron los efectos del color y el dibujo en la temperatura, pero no resolvieron por qué las cebras tienen esa tonalidad bicolor en la piel, según señalan en un artículo publicado en la revista especializada Scientific Reports. Por el momento son varias las teorías al respecto.

Las cebras, que viven en regiones diferentes de África, están subdivididas en tres tipos: la cebra de montaña, la cebra de Grévy y la cebra de estepa.

La razón de por qué en la piel de estos mamíferos se alterna el color blanco con el negro es algo que ocupa a los científicos desde hace tiempo. Existe la teoría que las rayas sirven de protección ante los insectos porque, por ejemplo, los tábanos que succionan sangre suelen evitar ese dibujo.

Otros científicos defienden la tesis que las rayas dificultan a los depredadores acechar a las cebras. Los animales resultan más difícil de reconocer con la luz brillante de la calurosa sabana, sobre todo cuando se mueven.

La bióloga sueca Akesson y su equipo estudiaron la teoría de que las rayas tiene un efecto refrescante. Partieron de la base de que las zonas oscuras de la piel se calientan más que las claras. Cuando el aire cálido sobre la piel oscura se posa sobre el aire más frío sobre la piel blanca surge un pequeño y refrescante remolino, según su teoría.

Y para demostrarlo los científicos llenaron de agua barriles de metal y los recubrieron de diferentes tipos de piel de animales, entre otros, res, caballo y también de cebra. Las pieles las recibieron de ganaderos y un zoo húngaro.

Cada uno de los contenedores de agua analizados tenía una piel negra, otra blanca, una a rayas blancas y negras y otra gris. Los recipientes fueron expuestos durante varios días a un sol de justicia y se fue tomando la temperatura en el interior. Además, una cámara especial registró cómo se repartía el calor en la superficie de los contenedores.

Akesson y su equipo establecieron que el agua en el barril cubierto con la piel de res negra era la más caliente y la más fría, la de la piel blanca. En las imágenes de la cámara de calor los científicos pudieron observar que realmente en la zona oscura la temperatura era más alta.

La temperatura del agua en los contenedores cubiertos con la piel de cebra se situó entre la de los contenedores con la piel de res y la piel de caballo gris, pero no se pudo detectar un efecto de remolino.

Akesson dijo en un comunicado emitido hoy: “Las rayas no bajan la temperatura. Realmente se demuestra que las rayas de las cebras no refrescan”.