Nacida en Córdoba en agosto de 1917, esta santafesina por adopción eligió vivir sus 100 años de vida de una manera admirable e inigualable, siendo un ejemplo de virtud, voluntad, perseverancia y sabiduría.

 

Textos. Revista Nosotros. Foto. Gentileza Familia Viganó de Dall’Armellina.

 

Hija de doña María Luisa Kohl y don Fidel Viganó, María Teresa Viganó de Dall’Armellina nació el 5 de Agosto de 1917, en Alta Córdoba, más precisamente en la calle Jerónimo Luis de Cabrera 385, frente al Ferrocarril (lugar donde, asiduamente, veraneaban los ingleses), allí vivió hasta los 11 años, junto a sus cuatro hermanos: Raúl, Guillermo, Nela y Blanca.

 

Esta docente, santafesina por adopción, que ha cumplido sus 100 años en el pasado invierno, comenzó sus estudios primarios en el Colegio de las Hermanas Mercedarias del Niño Jesús. Al terminar sus estudios secundarios, comenzó a estudiar magisterio, cumpliendo con su vocación docente.

 

Durante la presidencia del doctor Agustín Pedro Justo (1932-1938) decidió enviarle una carta al presidente, en la cual le contó que ella no tenía quién la apadrinara, a lo cual el mandatario respondió inmediatamente su misiva y la nombró docente de la Escuela Nacional N° 106 de la localidad de Monte Ralo.

 

Monte Ralo es una localidad situada en el Departamento Santa María, en la provincia de Córdoba, en el extremo sur departamental, a 90 kilómetros de la capital cordobesa. Fundada el 29 de septiembre de 1913, por el señor Antonio Dall’Armellina, nacido en Venecia, quien posteriormente sería su suegro.

 

Ahí conoció a Tito, quien sería su gran y único amor, con quien se casó en 1942. Cuenta María Teresa que cuando se conocieron, siendo ella la docente del pueblo, él le dijo: “Lindas trenzas para que se enganche más de un tonto”. De ese matrimonio nacieron tres hijas: Ana María (1944), Irma (1947) y Teresita (1949). En la actualidad, tiene 10 nietos y 20 bisnietos.

 

A fines de 1947 se trasladó a la ciudad de Santa Fe, de donde nunca más se fue, y siguió con su docencia en la escuela del barrio Las Flores, por la mañana, y en la Escuela de Artes y Oficios que funcionaba en calle San Martín al 1900, por la tarde. En este último establecimiento educativo hizo una gran labor educativa y social, ya que ayudaba a sus alumnas a salir adelante, incentivándolas en las distintos oficios que allí se brindaban. “Muchas chicas no sabían dividir ni multiplicar, hubo que enseñarles paso a paso lo elemental: la suma, la resta, la multiplicación y la división (que era lo más difícil para ellas), aunque algunas ya se habían recibido de enfermeras, por ejemplo”.

 

En 1988, cuando ya se había jubilado, conoció al profesor de Ciencias Biológicas Francisco Rinaudo, con quien fundara, al año siguiente, la Asociación Santafesina de Cultivadores de Bonsai. Esta asociación, que aún hoy funciona en nuestra ciudad, fue presidida muchos años por la señora María Teresa, realizando dos cursos básicos por año y diversas exposiciones estacionales. De esta manera fue participando de diversos encuentros, exposiciones y congresos, tanto nacionales como internacionales, lo cual le posibilitó viajar representando a la Fenabra (Federación Argentina de Bonsai) a los diferentes encuentros y Congresos Internacionales de Felab (Federación Latinoamericana de Bonsai), en países como Colombia, Panamá, Venezuela, Santa Lucía y Martinica.

 

Para viajar a éste último congreso en Martinica, contrató a una profesora de francés (el idioma oficial de ese país), lo que no tendría nada de llamativo, si ella no lo hubiese hecho teniendo la edad de casi 85 jóvenes años.

 

En 2007, cuando cumplió sus 90 años de vida, la Asociación Santafesina de Cultivadores de Bonsai le organizó una fiesta sorpresa donde no paró de bailar con todos sus invitados, los que acudieron desde Entre Ríos, Córdoba y Buenos Aires, ya que llegaron cultivadores de las diferentes Asociaciones del país. Todos los presentes se admiraban de su estado físico, ya que bailó desde el vals, pasando por el paso doble y hasta algún ritmo tropical.

 

Por esta actitud y por su manera de vivir la vida es que es una persona admirable e inigualable, con sus 100 años cumplidos, sigue siendo un ejemplo de virtud, voluntad, perseverancia y sabiduría. María Teresa Viganó de Dall’Armellina, personaje destacado de la sociedad santafesina.