En una amena entrevista con Nosotros Marta nos cuenta sobre su producción, sus proyectos y un poco de su camino literario.

Textos: Romina Santopietro. Fotos: Archivo El Litoral y Gentileza de la autora.

Marta Rodil es poeta, narradora y ensayista. Es animadora cultural y profesora de letras y coordina desde 1991 talleres de lectura y escritura.

De su apasionamiento por la lectura surge su faz de escritora.

-¿Cuándo se produce el germen de tu escritura?
– De chica era tímida pero sabía expresarme por escrito. En sexto grado comenzaron a llamar la atención mis redacciones. En el secundario la profesora de Literatura me alentó a escribir. En la Universidad emprendí una carrera que cambié por Letras donde me gradué; allí participé en un concurso de cuentos y gané un primer premio. Hubo largos períodos de autocensura frente a los maestros que analizábamos.

-¿Dónde te formaste?
– Crecí, me formé leyendo. Mi madre me compraba libros, colecciones de libros. Yo leía hasta en el ómnibus. Después vino la Facultad. Más tarde, los talleres y grupos literarios aquí, en Rosario, en Buenos Aires. Otras fuentes, los encuentros dentro o fuera del país y el contacto con grandes escritores. Los reconocidos, y los secretos: hay que ir a buscarlos porque son ajenos a los ámbitos académicos y al mercado. Se descubren por amigos o ponderables editores que los ponen a nuestro alcance.

-Eras, sos una ferviente lectora entonces.
– Y lo seré, no concibo la vida sin lecturas. Italo Calvino sostiene que en la juventud ellas son formativas porque dan forma a nuestras experiencias futuras, proporcionándonos modelos, escalas de valores, paradigmas de belleza, que siguen actuando después.

-¿Podría hablarse de un motor en tu escritura?
-Sí. Para dejar constancia de algo o crear mundos, para esclarecerme en una especie de trance feliz expresando aun mi infelicidad y la ajena. Y a veces se trata no ya de producir un texto propio sino de compartir lo dicho por alguien. Aunque al realizar la versión de esos dichos estará el sello del escritor que, sin perder la identidad y los rasgos peculiares del hablante, trabajará la expresión hasta hacerla publicable. Es lo que hago con los testimonios orales que recojo sobre determinadas temáticas. Esto tendría que ver con mi compromiso tocante al acontecer histórico social.

-¿Qué cosas te conmueven como para gestar un poema?
-A partir del sentimiento o una reflexión sobre la condición humana, sobre una situación especial, ante la naturaleza o una obra de arte. Ejemplo: en el cuento La Intrusa de Borges, una mujer pone en peligro la relación de dos hermanos que terminan por eliminarla; yo quise un final diferente para ella en el poema titulado “Otro destino” (risas) de mi libro “Técnica mixta”.

-¿Qué influencias reconocerías, a quiénes releés?
-Mmm, imposible enumerarlas. Repaso los clásicos. Releo mis clásicos. Autores y obras entrañables que encuentro en librerías, eventos, bibliotecas… En la última mudanza tuve que reducir el bagaje y aligerar los baúles de la historia familiar. Con los libros y los cuadros fue difícil. Me reconfortaba aquello de García Lorca: “No tengo nunca un libro, porque regalo cuantos compro, que son infinitos”.

Toda lectura me ha influido, una siembra que permanece en el inconsciente. Debería hacer una lista interminable y hacer lista es dejar injustamente fuera.

-Hablame de tu último libro, de su género, de tu producción actual.
-El último libro, Por la vía se refiere a los ciento cincuenta años de Ferrocarril en la Argentina, presencia que reivindico. He viajado por localidades a lo largo del país, de Tierra del Fuego a Jujuy investigando en sus archivos y entrevistando a ferroviarios que desempeñaron desde los más humildes oficios hasta jerarquizados cargos. Sus testimonios se complementan con la palabra de escritores y especialistas en el tema y se ilustran con elementos gráficos, fotográficos y documentales. Ahora necesito dedicarme a organizar y compaginar mis textos de otros géneros, narrativa, poesía y cosas para chicos. Estoy en eso. Y compaginar un libro significa corregir, reelaborar, armar un todo.

-Contame de tus otros libros y publicaciones, de los premios y sueños cumplidos.
-El primero fue “La canción incesante” (Fundación argentina para la poesía, Buenos Aires, l986). Le siguen: “La luna en la maraña” (Ediciones culturales argentinas, Buenos Aires, 1991), de cuentos mágico-realistas ambientados en las costas del Litoral. Luego otro ensayo, “Puerto perdido” (UNL, 1994) referido a los antiguos puertos de Santa Fe. El poemario “Nombrarte amor” (UTN Facultad Santa Fe, 1998), un contrapunto entre poesía e imágenes de esculturas célebres. “Técnica mixta” (Premio edición ASDE e Imprenta Lux, 2000), de poemas. Un bellísimo libro de arte, “Esfuerzo sobrehumano”, que “fabricó” e ilustró la artista plástica Nydia Andino (2004), reproducido en una edición estándar por la UTN (2004). Y, finalmente, “Por la vía” (UNL, 2014), que ya comentamos.

He obtenido premios a nivel municipal, provincial, regional y nacional. Y uno en España. Los más importantes en efectivo los doné en libros a la Biblioteca Pedagógica y a la Gálvez, ex Cosmopolita, frecuentadas por placer y por estudio desde la adolescencia.

Me gratifica el Taller literario que coordino desde hace veintisiete años; su continuidad, las cordiales reuniones a la luz de la lectura.

-¿Y a cumplir?
-Prefiero que la vida me sorprenda. Lo que el ser humano sueña suele no realizarse y quizá se encuentra algo mejor. Aparte del trabajo y la voluntad, interviene el azar. Paul Auster señala que su vida y su obra estuvieron regidas por el azar.

Marta retratada por Mario Platini (h).

-¿A qué le tenés miedo, en la vida y en la escritura?
-Al futuro del planeta. La maravilla de la tecnología no ha resuelto el hambre, la salud, un techo digno, la educación (cómo olvidar a Doris Lessing). Miedo de las guerras, la violencia, los abusos. La droga. La sobrevaluación de contactos virtuales en desmedro de los personales. El vértigo, el estrés, la alienación que no resuelven los fármacos. Temo un exceso de información y escasa formación en las nuevas generaciones. La caída en calidad de vida. Me preocupa el derroche de agua y energías que se agotan. La contaminación se prohiben bolsitas en supermercados y no se cierran las multinacionales que emiten plásticos-, ¿qué te parece? Como escritora, el miedo es secundario.

-¿Tus temas?
-Los de siempre. En todas las vidas hay satisfacciones, alegrías, drama, desapariciones. Se modifica, sí, el punto de vista. Me gustan ciertos rescates de lo que fue. Inventar historias fantásticas. La imaginación deja a oscuras el entorno, como en el cine, y enciende insólitos cosmos con sus leyes y sus caos.

Adopto variados tonos, incluso de intenso vuelo erótico (con picardía).

-¿Qué te hace feliz en la vida y como escritora?
-Las pequeñas grandes cosas de la vida y de la escritura, y que el logro de un proyecto haga feliz a alguien.

-¿Cómo ves el rol de la escritora, de la mujer de letras en la actualidad?
-Cada vez mejor, más libre y prolífico. A nivel reconocimiento, secundario todavía.

-¿Complementás tus espacios de escritura? ¿Creás el ambiente con música -en ese caso, cuál-? ¿Tomás nota cuando se te ocurre algo mientras hacés las compras en el súper? ¿Tenés una rutina para escribir o es un ejercicio más libre para vos?
-Todo eso algunas veces y otras sólo el silencio. Aunque en un bar no me molesta el ruido (risas). ¿Papelitos con notas?, a montones. Música clásica o calma. Salvo si sos exitosa en el mercado editorial y te respalda un contexto muy organizado, las rutinas de una mujer que escribe se ven interrumpidas.

-¿Corregís mucho?
-Sí, dejo levar el texto, lo abandono, lo retomo, corrijo, retomo. Somos un borrador, se aprende mientras se va viviendo y corrigiendo. Hoy apunto a la síntesis, a la palabra sencilla y precisa. En poesía esto se hace notorio en unos poemas breves que titulo Acuarelas. Otros son más conceptuales.

-¿Por qué Acuarelas?
-Porque, como ocurre con las acuarelas en pintura, quisiera que estos poemitas conmuevan y se sientan como pinceladas delicadas, tenues, con las transparencias necesarias para ver y respirar con el alma. Ojalá lo consiga.

Autodefinido
“Uhh, bueno (risas), según un punto de vista podría ser: ‘Terrícola de raza blanca, de sexo femenino, y con zapatos rojos, tratando de ser y hacer lo mejor posible’”.