El actor británico Michael Caine, que recibió un Oscar por su trabajo en “Hannah y sus hermanas aseguró que no volverá a trabajar si fuese convocado por Woody Allen, según publica hoy la revista Variety.

 

En una entrevista ofrecida al periódico The Guardian, Caine aseguró que quedó “aturdido” por la acusación hecha por la hija del cineasta, Dylan Farrow, por agresiones sexuales cuando era una niña.

Dijo Caine que “Soy un mecenas de la Sociedad Nacional para la Prevención de la Crueldad hacia los Niños y tengo opiniones muy firmes sobre la pedofilia. Lo pasé muy bien con él. Incluso le presenté a Mia Farrow. No me arrepiento de haber trabajado con él, lo cual hice con total inocencia, pero no volvería a hacerlo, no”, dijo. “Soy un derechista bastante rabioso por la pedofilia. Si quieres volver a colgarlos, soy tu hombre. Voy a tirar de la palanca. No me hagas comenzar eso. Lo odio. Lo odio”.

 

En enero de este año Allen dijo en un comunicado que “Nunca molesté a mi hija, ya todas las investigaciones concluyeron hace un cuarto de siglo”. En ese mismo documento Allen agregó que “cuando este reclamo se realizó por primera vez, hace 25 años, fue investigado durante meses tanto por la Clínica de Abuso Sexual Infantil del Hospital de Yale-New Haven, como por Bienestar Infantil del Estado de Nueva York, e independientemente llegaron a la conclusión de que nunca se había producido ningún abuso”.

 

Caine se suma a la postura firme de otros actores que trabajaron con Allen, como Greta Gerwig, Mira Sorvino, Timothée Chalamet, Colin Firth y Rebecca Hall, con la excepción de los leales Alec Baldwin y Diane Keaton.