La última vez que dijo sí quiero tenía 86 años y la novia era seis décadas más joven. Hugh Hefner pasó por tres matrimonios, tuvo cuatro hijos y, según él, más de mil amoríos. Pero ante todo el fundador de la revista Playboy, fallecido a los 91 años, fue sin duda alguna un vividor.

 

Por Johannes Schmitt-Tegge y Barbara Munker
dpa

 

Con la muerte del editor, periodista y empresario se pone fin también a toda una época. Hefner falleció la noche del miércoles “sin sufrir y por causas naturales en su casa, la Playboy Mansion (en Los Angeles), rodeado de seres queridos”, según el comunicado emitido por la revista.

 

Cuando en 1953 escribió los textos para la primera edición de Playboy no imaginaba que esa mezcla fotografías de desnudos, artículos, entrevistas y consejos para relacionarse con el otro sexo tendría tanta aceptación. Su objetivo era dar una respuesta a la parte puritana de Estados Unidos.

 

Convenció a Marilyn Monroe para que se desnudara en el primer número de su primera revista y después hizo lo mismo con iconos como Jayne Mansfield, Ursula Andress, Kim Basinger, Sharon Stone, Nancy Sinatra, Katarina Witt o Madonna.

 

Mientras la revista triunfaba dentro y fuera de Estados Unidos, “Hef” se convirtió en algo más que un conquistador en batín. Su sonrisa lasciva se transformaba en un semblante serio cuando exponía en los programas de televisión sus puntos de vista sobre la liberalidad sexual o los derechos de homosexuales y lesbianas. Su visión era: “Bibliotecarias, abogadas e incluso tu propia secretaria se servirá de Playboy como una herramienta para reencontrarse a sí misma”.

 

Suele olvidarse que en los años 60, Mr. Playboy se posicionó a favor de la igualdad entre negros y blancos, permitiendo que grandes del jazz como Ella Fitzgerald, Sammy Davis Jr., Dizzy Gillespie o Dick Gregory actuasen en sus programas de televisión y en los clubs Playboy.

 

Algunas parejas negras se mezclaban, aun cuando en un número limitado, con las conejitas blancas en una época en la que era raro ver algo así. Y en 1965 convirtió a Jennifer Jackson en su primera playmate afroamericana.

 

La historia de Hefner podría decirse que empezó con un corazón roto. Betty Conklin era la morena de la que Hugh Hefner se enamoró perdidamente a los 16 años. Era preciosa, trabajaba en un bar y aprendió a bailar jitterbug con el joven Hugh. Pero finalmente se decidió por otro y Hugh, procedente de un entorno puritano, se reinventó como “Hef”.

 

Después de aquel primer desamor “cambié todo mi vestuario”, recordaba en 2003 Hefner, que de joven estudió psicología. “Empecé a vestir ropa más ‘cool’”. En los cómics que dibujaba para el periódico de su instituto, Hefner diseñó un mundo propio en el que él era el centro de todo, “el chico más popular de la escuela”.

 

En los últimos años, sin embargo, su vida ha sido más tranquila. La Mansión Playboy, donde se celebraron legendarias fiestas, la vendió el año pasado por 100 millones de dólares a un vecino, aunque se reservó el derecho de seguir viviendo en esa lujosa mansión.