Una enfermedad le robó a su hija, un suicidio a su hijo. La emperatriz Isabel de Austria, cuya vida se retrató de manera edulcorada en las películas de “Sissi” protagonizadas por la célebre Romy Schneider en los años 50, murió hace 120 años en un atentado.

Por Matthias Röde

Al estudiar la vida de la esposa de Francisco José I, se tiene la impresión de que Sissi no encajaba ni con su marido ni con su época. Con sus caprichos y su pequeño cuerpo de modelo, probablemente hoy en día tendría millones de seguidores en las redes sociales.

Pero esta mujer, de la que se dijo que parecía un hada, odiaba que la adularan.

A continuación, algunos datos característicos que definieron su vida, que acabó trágicamente el 10 de septiembre de 1898.

MATRIMONIO

Los inicios seguramente fueron fabulosos. Cuando tenía 15 años la duquesa Isabel de Baviera conoció al emperador de Austria Francisco José I en la localidad austríaca de Bad Ischl. “Fue un auténtico flechazo”, asegura Olivia Lichtscheidl, comisaria del Museo de Sissi en Viena.

Pero tras el nacimiento de sus cuatro hijos, el rechazo de Sissi a la estricta disciplina en el Palacio Imperial de Hofburg en Viena y el poco tiempo que pasaba con ella el emperador debido a sus múltiples obligaciones, hicieron que sus caminos se separaron notablemente, aunque ambos se trataron con respeto hasta el final de sus días.

VIAJES

A Sissi le encantaba viajar. Cuanto más mayor se hacía, más a menudo lo hacía. Entre sus destinos favoritos estaban la isla griega de Corfú, Inglaterra y, naturalmente, su palacio de Gödöllö en Budapest, donde se sentía libre.

DEPORTE

¿Una emperatriz a la que le gustaban los deportes? Y eso hace 150 años. En todos los lugares en los que vivía Sissi tenía a su disposición aparatos para practicar deporte. En Viena incluso podía utilizar un gimnasio. En la barra hacía estiramientos y en las anillas acrobacias. La que seguramente fue la mejor amazona de Europa en el siglo XIX montaba a caballo hasta ocho horas al día y no se asustaba ante el peligro. Años más tarde su reuma sólo le permitía cabalgar despacio durante horas. Además aprendió esgrima y le gustaba nadar.

REINA DE BELLEZA

Ninguna estrella de Hollywood actual causa tanta expectación hoy en día. Sissi medía 1,72 metros y pesaba tan sólo 50 kilos. Su larguísimo cabello, que le llegaba hasta los tobillos, requería muchos cuidados en los que llegaba a invertir hasta dos horas diarias. Cada 14 días lo lavaba con una mezcla de yema de huevo y coñac. No usaba maquillaje ni perfume. Tenía 30 años la última vez que se dejó fotografiar, aunque su último retrato se pintó cuando tenía 42. Incluso de mayor siguió manteniendo una cintura de avispa de tan sólo 50 centímetros.

ALIMENTACIÓN

Lichtscheidl rechaza con vehemencia la afirmación de que la emperatriz sufrió anorexia. “Ninguna anoréxica tiene un pelo así”, dice. De hecho, Sissi se alimentaba de manera extraordinariamente consciente para su época. Comía carne de caza, mucha verdura y pescado, y bebía mucha leche. Además le encantaba el helado de violetas que le preparaba su cocinera. Pero tenía una norma estricta: no comer nada después de las 18. Por eso, en los banquetes tardíos la emperatriz apenas comía.

CARÁCTER

“Todo lo que le gustaba hacer era siempre extremo”, opina Lichtscheidl. Por ejemplo el deporte, pero también su ambición por aprender idiomas. Su entusiasmo por la Antigüdad le llevó a aprender griego clásico y moderno. Su amor por Hungría hizo que aprendiera tan bien el idioma que podía comunicarse con sus súbditos locales en su lengua. La emperatriz amaba la naturaleza, las montañas, el mar y las obras del poeta alemán Heinrich Heine. Sus mejores amigos tenían cuatro patas, sobre todos sus muchos perros que corrían libremente por palacio para gran enfado del personal.

FAMILIA

Sissi tuvo tres hijas (las archiduquesas Sofía, Gisela y María Valeria) y un hijo (el príncipe heredero Rodolfo). La pequeña Sofía murió en un viaje a Hungría cuando tenía dos años. Rodolfo, que con su visión política liberal hubiera podido hacer muchas cosas como futuro emperador, se quitó la vida con su amada en 1889. Su hija pequeña, María Valeria, era su preferida e incluso fue favorecida en el testamento frente a su hermana Gisela.

ATENTADO

El anarquista Luigi Lucheni quería asesinar en realidad a un noble francés en Ginebra. Sissi se encontraba de incógnito en la ciudad suiza junto a su dama de compañía, pero un artículo de periódico desveló la identidad de la famosa visitante. Lucheni la atacó con un fino estilete en el corazón mientras paseaba a orillas del lago Lemán. Al principio, Sissi, que entonces tenía 60 años, pensó que el extraño había querido robarle el reloj y se levantó a duras penas. Pocos minutos después se desvaneció y murió.

FAMA PÓSTUMA

Ya cuando vivía, Sissi era un popular tema de conversación. Las circunstancias que rodearon a su muerte pronto la convirtieron en leyenda. Se hicieron películas y en 1933 una novela por entregas en un periódico que anticiparon las principales características de las legendarias películas de Sissi en la década de 1950.

Actualmente, el Museo de Sissi y las dependencias imperiales en el Palacio de Hofburg en Viena son algunas de las atracciones turísticas más populares de la capital austríaca.