El último rinoceronte blanco del norte que quedaba en el mundo murió en Kenia, según informó hoy el personal de la reserva en la que se encontraba el animal, de nombre Sudán.

 

Los veterinarios que asistieron a Sudán indicaron que el ejemplar de 45 años estaba sufriendo mucho, por lo que decidieron sacrificarlo el lunes. “Fue un gran embajador de su especie”, dijo Richard Vigne, director de la reserva, ubicada al norte de Nairobi. “Espermos que un día su muerte sea vista en todo el mundo como un momento que abre nuevos horizontes para los defensores de la naturaleza”.

 

Tras la muerte de Sudán quedan en todo el mundo tan sólo dos animales de esta subespecie de rinoceronte blanco: la hija y la nieta del animal. Ahora, los científicos intentan con ayuda de la reproducción asistida asegurar la continuidad de la especie. Los óvulos de ambas serán fecundados con esperma que fue guardado previamente.

Sudan nació en 1973 en el actual Sudán del Sur. Fue capturado y llevado junto con otros rinocerontes a un zoo de la República Checa. Cuando fracasaron los intentos de reproducción asistida, cuatro ejemplares del rinoceronte blanco del norte, entre ellos Sudán, fueron llevados en 2009 a Ol Pejeta. Pero tampoco allí funcionó la reproducción natural.

 

El rinoceronte blanco del norte vive desde entonces en África Central y Oriental. En 1960 había 2.360 ejemplares de este animal en libertad, según la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (IUCN).

 

Los rinocerontes blancos se distinguen sobre todo por sus cuernos, una de las razones por la que son cotizados entre los cazadores, ya que ese cuerno pulverizado está considerado una medicina en países asiáticos. Del rinoceronte blanco del sur existen en la actualidad más de 20.000 ejemplares en el sur de África gracias a una intensiva labor de protección de la especie.