En esta entrega, presentamos el rescate de una grabación de 1997 en el registro “Los tangos y los días”, del dúo Data-Tejeda y un nuevo disco del grupo de rock santafesino Cabezones: “El naufragio del alma”. Música para disfrutar, para compartir.
Por Mili López.

 

“LOS TANGOS Y LOS DÍAS”
Gabriel Data- Alejandro Tejeda (2017, Blue Art)
Una de las líneas de edición del sello rosarino Blue Art es el rescate de grabaciones que por distintas razones no han sido publicadas. En este caso, 20 años después se edita “Los tangos y los días” del dúo de Gabriel Data en guitarra y Alejandro Tejeda en piano. Así, este disco adquiere otro valor al editarse por primera vez: un valor por su testimonio y también por el sonido de ese registro.

Vale la pena la anécdota: el Dúo Data-Tejeda -conocido por entonces en Rosario desde su debut en 1989- grabó el disco en los estudios Big Audio, de calle Moreno al 1600, en el fugaz sistema A-Dat (los viejos dispositivos de videocasetes); la grabación fue salvada en un Dat (el diminuto casete digital) y alguien, luego de unos años, hizo afortunadamente una copia en CD que terminó guardada en un ropero familiar. Dos décadas después la copia fue hallada azarosamente, su contenido remasterizado, y hoy es disco.

En épocas donde el tango no había explotado en Rosario, este dúo se abría paso con un repertorio sin prejuicios y el abordaje sensible de estas canciones. Las milongas, las orquestas, los grupos y la movida tanguera surgirían años después. Lo meritorio es haber alcanzado esta calidad interpretativa y haber llegado al disco.

Abre el registro “A Don Agustín Bardi” (Horacio Salgán). Comenzar el disco con semejante tema no es fácil, teniendo en cuenta además que en la época que lo grabaron los mismo Salgán-De Lío seguían tocando, por eso y por la búsqueda del propio estilo muy cadencioso y cuidado, merece un aplauso.

Uno de los temas preferidos es “Milonga de mis amores” (Laurenz- Contursi) platean una sonoridad contemporánea actual y adquiere valor teniendo en cuenta el año en que fue grabada por el dúo: por momentos nos remite a las búsquedas de Gustavo Beytelman donde trata de llevar las armonías y las articulaciones melódicas a lugares más abstractos y coloridos.

En “Nunca tuvo novio” (Bardi-Cadícamo), la guitarra encuentra un lugar importante y el piano musicaliza el ámbito sonoro sin dejar lugar en el mismo. Se asemeja a un estilo del gran maestro Osvaldo Tarantino, donde aparece con colores y con toques tangueros sólidos y decididos, un gran trabajo en este tema tan recordado en el repertorio tanguero.

“El choclo” (Villoldo-Discépolo-Marambio Catán), uno de los himnos del tango tiene un tratamiento muy especial, la re armonización arriesgada y la rítmica viva le da un enfoque que nos alienta a volver escuchar este tema tan conocido. Por momentos se cuela el estilo del maestro Emilio de la Peña con sus cambios de armonías y frenadas cadenciosas en el lugar menos esperado. Un gran disfrute.

Este disco es una buena entrada para los amantes del tango y también para aquellos que recién lo descubren, ya que el recorrido del repertorio es amplio. Con un sonido genuino este dúo transmite una mirada sobre estos clásicos, donde el contrapunto se imprime como sello en el diálogo fluido entre la guitarra y el piano.

Walkman: Escuchar “Tinta Roja”, con vino tinto y empanadas fritas.

 

“EL NAUFRAGIO DEL ALMA”
Cabezones (2017, Barca-Entreacto)


Cabezones vuelve a escena con este disco “El naufragio del alma” y se reafirma en el lugar que supo ganar en la escena del rock nacional. César Andino nos sorprende una vez más con la solidez de sus letras y se revalida como compositor y conocedor del género.

Cabezones cuenta con más de 20 años sobre los escenarios y cada disco es un festejo. Con códigos rockeros de los 80 y 90, desde que en 1995 esta banda santafesina de amigos decidió juntarse y fue construyendo un sonido propio donde el hardcore y la música dark fueron determinantes para su estilo.

Además de Andino en voz, grabaron en este registro: Eugenio Jauchen, Agustín Ramo y Ariel Perini, en guitarras, Marcelo Porta y Martín Capra en bajos, Nicolás López Soto, en teclados y Javier Farelli, en batería. Un verdadero dream team del rock local.

Las letras hablan de la historia del grupo, de momentos personales y de miradas introspectivas que devienen en temas morales o filosóficos como análisis de la vida misma, pero siempre desde lo simple y bello que es el amor. Es un disco conceptual, con un claro mensaje.

Abre “A tu infinito”, con guitarras distorsionadas sobre una base firme de batería, teclados y bajo, con intermedios que anteceden a la voz que se potencia en el estribillo. Con estructura clásica de canción que se mantendrá en la lista de temas y se hace singular en cada uno de ellos.

“Te extraño” es un tema con una letra y una melodía que dice sobre el sentir de una condición humana simple y al mismo tiempo gigante, idea que acompaña al concepto de un disco propuesto por artistas que demuestran madurez: experiencia de la vida y el talento y sabiduría de poder transmitirla. El riff de la guitarra te aplasta con su sonido que tiene todo lo que puede tener el mar de este naufragio: potencia, brillo, se expande e inunda la música dejando que la voz mueva la letra como un barco que no puede dejar de ir hacia donde quiere, el teclado aporta lo suyo y la base rítmica es fantástica. Un verdadero hecho sonoro sin desperdicio, una música hecha con maestría.

El tema crucial del disco es “El viaje del alma”, con voz y coros de Pedro Aznar. Este tema es el eje conceptual del disco de este grupo que no para de sorprendernos con una música muy cuidada, con arreglos que son una delicada conjunción de partes articulatorias, acompañamientos, solos de guitarra puestos justo a tiempo y sin sobras. Arranca y hace una referencia a Nirvana, con ese riff estilo grunge y la sonoridad semi acústica con cuerdas súper expresivas y un controlado nivel de tensión que no cae ni explota, como si el sentimiento de impotencia no se diluye ni se convierte en rabia. Tal vez se logra esto gracias a la estructura de estrofa e inmediata aparición del estribillo como mantra filosófico y directa exposición del mensaje del tema.

Se incluye el clásico de Elton John “Ya no hay forma de pedir perdón” en una versión cadenciosa y power al mismo tiempo. La voz de Andino nos traslada a distintos estados del alma en “Adiós” con el piano que acompaña con protagonismo y se suma el resto de la banda en esta unión fraterna.

Walkman: Escuchar “El viaje del alma” caminando descalzo en la orilla del río.