En esta nota, nuestra experta nos explica cómo organizarnos para ser los mejores anfitriones, lograr que todos los invitados puedan sentirse cómodos y -además de recibir, atender y agasajar- podamos disfrutar del festejo sin estresarnos.

Textos. Nadia Novillo.

Generalmente la casa elegida para la Nochebuena suele ser amplia, la reunión se plantea en el jardín al aire libre, en galerías, terrazas o quinchos semi abiertos.

Es fundamental tener todo -mobiliario, decoración, menú, bebidas, regalos, outfits- planeado y resuelto con antelación. El día del evento solo debe quedar pendiente el armado y finalmente arreglarse y ponerse lindos como dueños de casa para esperar la llegada de los invitados.

EL ARMADO DE LAS MESAS

Tener confirmado el número de personas que vamos a recibir es de suma importancia para determinar la cantidad de mesas que vamos a armar, y el número de sillas, vajilla, cubiertos y copas que necesitaremos.

Si hay varios niños en la familia, podemos destinar una mesa especial para ellos y plantear un área de juegos, cama elástica, pelotero inflable o juguetes que permitan la interacción grupal.
Si contamos con espacio disponible, se pueden armar livings para recepcionar a los invitados cuando van llegando y luego para distenderse en el trasnoche.

El consejo es disponer un día antes de todo el mobiliario necesario y el día del festejo, luego de limpiar el área, comenzar con el armado durante la mañana. Manteles, vajillas y detalles deco pueden dejarse presentados si se trata de un lugar bajo techo semi cerrado. Si el festejo es al aire libre, mejor hacerlo un par de horas antes de la llegada de los invitados.

En nuestra ciudad, aunque no los contemos como invitados, los mosquitos siempre se hacen presentes. La recomendación es fumigar el día previo, disponer de antorchas y velas con citronela el día del festejo y tener disponible repelente en aerosol en el caso de que algún invitado lo requiera.

EL MENÚ

Cuando se trata de festejos donde vamos a ser un número considerable de personas, lo ideal es plantear un menú buffet.

Armar una mesa con todas las propuestas gastronómicas, suele ser costumbre y tradición que los distintos integrantes de la familia hagan para estas fechas alguna de sus especialidades, esas que ya son típicas en cada Navidad.

La sugerencia es que los invitados lleven la comida en bols, fuentes o bandejas lindas; listas para ser presentadas y servidas. Lo más prolijo, higiénico y estético es cubrirlos con papel film ya que es muy fácil y simple de retirar. Evitar bolsas, repasadores, tuppers o packaging de cartón, si se trata de comida comprada. Se trata de un gesto de cortesía, buena educación y colaboración con los anfitriones ya que ellos nos estarán esperando con todo preparado y dispuesto para el festejo.

Una vez finalizada la cena, se levanta todo lo salado y se presentan los postres y lo dulce. Lo más práctico y fácil de servir -además de ser tendencia- es que todo sea en formato petit, individual, en bocaditos, mini pastelería, shot, etc.

Es importante considerar si alguno de los invitados hace una dieta vegetariana, libre de gluten, reducida en sodio o sin azúcar, y ofrecer un menú especial para ellos.

Con respecto a las bebidas, lo primordial es que estén bien frías. Para esto es importante tener todo refrigerado varías horas antes del evento, prever que haya suficiente cantidad y variedad para todos los gustos y que nunca falte hielo.

Disponer una especie de espacio como barra donde cada uno pueda servirse lo que desee tomar.

Es tarea de los anfitriones hacer sentir cómodos y a gusto a sus invitados, ofrecerles algo fresco para beber cuando llegan, convidarlos con algún bocadito, presentarlos con otros invitados con los que quizás no se conozcan.

DETALLES QUE SUMAN

Hay ciertos detalles que pueden sumar para mimar y hacer sentir especiales a quienes recibimos en casa:

-Podemos organizar las ubicaciones de cada uno de los comensales en las mesas e indicarlas con cartelitos sus nombres.

– Personalizar las copas con identificadores.

– Preparar en el baño una canastita con un kit de ítems de todo lo que consideramos que algún invitado pueda necesitar.

– Preparar unas mantas o pashminas para ofrecer es caso de que alguien sienta frío.

– Entregar un pequeño presente a modo de souvenir de agradecimiento al despedirlos, pueden ser unos dulces.

– Para generar un ambiente ameno y festivo, los recursos que no pueden faltar son música, iluminación cálida, velas, aromatizadores y difusores con rico perfume.

– Si el grupo se presta, se puede programar y despejar un espacio para baile, karaoke y sorprender con cotillón.

– En este tipo de reuniones es conveniente evitar temas de distintas ideologías, religión o política que puedan generar confrontación, controversias o desacuerdos.

El alma de la Navidad y de toda familia son sin dudas los niños, la emoción, ilusión y ansiedad de ellos mientras aguardan la llegada de Papá Noel. Hay familias que adelantan el festejo de las 12 para evitar que los chiquitos se duerman en la espera. Generalmente, las conversaciones a lo largo de la velada giran en torno a los pequeños y también a nuestros queridos abuelos, ellos cuentan anécdotas navideñas de otros tiempos. Juntos y en familia surgen recuerdos de festejos pasados, se respira una mezcla de alegría y melancolía, algunos se vuelven más insistentes con perpetuar todos los momentos tomando una y otra vez fotos, otros proponen un brindis a cada instante.

Los deseos que se repiten en una y otra familia, y en toda reunión de amigos son los de salud, amor, paz, trabajo y prosperidad. Yo personalmente, en esta Navidad les deseo a cada uno todo aquello que está deseando.