NOVIAS


Por Eugenia Román.

No sé si muchos saben pero así como está el Día de la Madre, del Padre, de los Hermanos también existe el Día de la Novia y se celebra cada año el primer domingo de abril. Se trata de un día en el que las protagonistas son (o deberían ser) las novias. Además de Argentina, Chile es otro país latinoamericano que incorporó este día como una celebración nacional. No se sabe exactamente por qué se celebra este día en la actualidad, aunque se conoce que data de la Edad Media.


El significado de la palabra “novia” hace referencia a una mujer que mantiene una relación amorosa con otra persona. También se usa para hacer mención a la mujer que está por casarse o recién casada, pero la celebración de este día es para las mujeres que todavía no se han casado.


Ahora bien, si de novias hablamos entonces para mi el tema es mucho más amplio, y de pronto imagino lo genial que sería poder reunir a todas las novias por casarse en una fiesta, en un bar, en un brunch o en una jornada completa dedicada a ellas. Que la novia no es simplemente aquella mujer “por casarse”, eso suena limitado e irrelevante. La novia es un mundo entero y existen en tipos como los hay en especies de mariposas. Si hablamos puntualmente de las novias camino a la boda que es con las que me toca compartir charlas y entrevistas, entonces nos encontraremos con la novia bohemia, la simplista, la controladora, la risueña, la detallista, la relajada, la positiva, la obsesiva, la dramática, la insegura, la show-woman, la ansiosa, la que quiere todo, la Susanita, la todoterreno, la que quiere pasar desapercibida (misión imposible), la que ama el amor y la que me odiaría si le pongo un corazón o la palabra love en algún rincón, la que pide flores por todos lados y la que me ruega que su boda no parezca un cementerio… las que, como yo, arrancamos de atrás para adelante y llevamos varios años bien flojitas de papeles, y aún así aclaramos con cara de espanto cada vez que a alguien se le ocurre decir “tu señora” y metemos un claro y fuerte “¡la novia!”, sin temor a sonrojarnos. Como con todo (y por suerte), con las novias también hay un ¡viva la diferencia! y su forma de ser es proporcionalmente correlativa con el modo de llevar el proceso de los preparativos para la boda. Las novias con carpetas y carpetas… ¡y carpetas! de anotaciones, papeles y fotos. La novia que viene con el novio, con la madre, con la hermana, una amiga, la que viene sola (es la más peligrosa, sépanlo)… por increíble que parezca ahora mismo hay una que siempre viene con la suegra (¡y se llevan bárbaro!), y no voy a olvidar la boda donde nunca conocí personalmente a la novia ya que todo el proceso lo organizó detalladamente el novio.


Por diferentes que sean todas ellas, reunidas en un mismo lugar; a mi entender sería el modo más divertido de celebrar su día. Porque si lo festejáramos (me incluyo) con nuestras parejas se parecería más a un Día de los Enamorados: cena romántica, velas, regalo, salida, cine, restaurantes colapsados y para eso ya es suficiente con el 14/02. Ahora, si todas juntas compartieran en un mismo lugar; charlas, ideas, shows, un monólogo divertido, tips, terapia grupal para hacer catarsis, info y algunos drinks, comprenderían lo importante y lo genial de ser ellas y del proceso que están viviendo, creo que lo disfrutarían más plenamente, sabiendo que pronto el fresco, juvenil y cálido título de novia queda en el camino para convertirse en mi señora, mi mujer, la bruja, la jermu, la madre de mis hijos y tantas otras cosas que una escucha por ahí.

Al fin y al cabo la mayoría de nosotras somos, fuimos o seremos novias por algunos meses o largos años, nos guste el título o no. Así que propongo hacerle honor, meterle onda, disfrutarlo y desde ahora celebrar todas las novias ¡el primer domingo de cada abril!

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