¡Oíd Mortales el grito sagrado! ¡GOOOOOOOOOOOOL!


Ilustración: Lucas Cejas.

Por Carlos Mario Peisojovich (el Peiso)

 

Me desperté soñando que soñaba que mi sueño trataba de uno de los temas más embarazosos que aún ocupan las primeras planas y los primeros planos de nuestra argenta realidad. Realidad que se gesta en cafés, en el entorno laboral, en el familiar; cara a cara y virtualmente enredados en discusiones digitales, banderas políticas irreconciliables y lamentablemente agrietadas. Mi sueño hace la diferencia, mi sueño es distinto, o sea mi sueño es la excepción a la regla.

“La vida es sueño” inmortalizó Calderón de la Barca. Es que soñar es vivir.

“Distinto” era la palabra que aclaraba mi mente, como los jugadores que entran a la cancha con sus concentrados rostros saliendo del túnel y viendo la luz por sobre el apabullante griterío de sus seguidores.

“Distinto” (no el de Eugene Ionesco) ¡Ufff…!, otra vez mi tradicional y recurrente posibilidad de seguir homenajeando en mis sueños compartidos a los célebres pensadores y a sus geniales pensamientos. Mi sueño enriquecido con citas: de amor, de negocios, de neg-ocios, de amigos/as y reconocidos intelectuales hablando del más popular de los juegos deportivos con pelota y pies… el balompié. Es que el fútbol se juega metiendo huevos y patadas.

Música de cancha señores: “Sí, sí señores, yo soy el Peiso, sí sí señores, te canto a vos, porque este sueño, que está en Nosotros, se juega en Rusia, y queremo ser Campeón… dale colchoooón… dale colchoooón”.

Llegan como pelotazos las citas de mis admirados inspiradores del Partido Columnista Internacional: “Es que la idea de que alguien pierda o alguien gane me parece esencialmente desagradable. Hay una idea de supremacía, de poder, que me parece horrible”, es Jorge Luis Borges, indudablemente. Pitazo y sale desde el área George Orwell: “no tiene nada que ver con el juego limpio. Está ligado al odio, los celos, la jactancia y el placer sádico de presenciar la violencia; en otras palabras, es como la guerra pero sin los tiros” ¡Ehhh! ¡árbitro, eso fue falta! Tiro libre para Mario Benedetti, zurdo él, se perfila y tira: “Aquel gol que le hizo Maradona a los ingleses con la ayuda de la mano divina es, por ahora, la única prueba fiable de la existencia de Dios”. Golazo al centro del imperialismo. Se escucha limpio el insulto “¡corré pelotudo!” y ahí está él, el Negro Fontanarrosa, pica corto por el lateral y la recibe de pechito y la larga para quien quiera oír que oiga: “algunos intelectuales serios habrán ocupado sus horas leyendo a Tolstoi, mientras yo leía El Gráfico”. Mira a la tribuna y con las manitos a lo Riquelme emulando al Topo Gigio los desafía golpeándose el pecho como cuando en su discurso del Congreso de la Lengua Española que se realizó en Rosario (siempre estuvo cerca) habló de las “Malas Palabras”. A contra pierna y en franco retroceso Oscar Wilde la saca del ángulo y se ataja: “como juego, el futbol está muy bien para chicas toscas, pero es apenas conveniente para chicos delicados”.

La garra Uruguaya se hace sentir en el potente tiro de Eduardo Galeano, por la izquierda y rematando a venas abiertas: “En su vida, un hombre puede cambiar de mujer, de partido político o de religión, pero no puede cambiar de equipo”. Surcando el mediocampo Jean Paul Sartre quema el pasto a la velocidad del pensamiento, se perfila gambeteando la nada y tira un certero pase: “en un partido de fútbol todo se complica por la presencia del contrario”… ni que se refiriera a la grieta… Pero el fútbol es “la dinámica de lo impensado”, dijo Dante Panzeri, y la belleza radica en el gol, y ataca en mi sueño futbolero uno de los más brillantes futbolistas que parió Argentina, que no solamente fue un excelente delantero sino que además es un gran comunicador, es Valdano quien se escapa solito al arco, deja en el camino al gol su certera gambeta a sí mismo: “Confieso que es muy rara la noche que no sueño con goles espectaculares, hermosos y míos…” Gooooooooool.

Despierto y miro la agenda. Es mi Peisadilla número 10, número emblemático en nuestro fútbol nacional e internacional.

Fioravantti me despertó la vocación radial, sus relatos me dejaron cicatrices imborrables en la piel de mis recuerdos. Mis comienzos en la radio fueron contemporáneos a una gran persona y excelente profesional con el cual no nos conocíamos pero al tiempo nos reconocimos en instancias previas y en diálogos eternos. Mientras escribo este sueño compartido, la pantalla y todos los medios se llenan de fútbol mundial, la albiceleste en forma de camiseta, bandera, banderín, gorro, corneta ¿vuvuzela? y vinchas se van multiplicando en la húmeda y otoñal mañana santafesina. De pasión futbolera conoce Santa Fe, transpira y late al ritmo de la pelota, y me llega a la memoria el ensordecedor y conmovedor relato a voz quebrada por la emoción de Ricardo Porta “¡Qué futbolera que sos Santa Fe!”.

Mi sueño ya está en tiempo de descuento y antes del pitido final, no puedo dejar de referirme al F.M.I., bah, sí puedo: Fútbol Mundial Inevitable.

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