Organización de residuos para reciclar


Siempre digo y repito que el primer paso en toda organización es el descarte, convencida de que lo que no se ve, no se usa.
Por: Nadia Novillo

Una de las cosas que más motivo, incentivo y aconsejo eliminar es el packaging, es decir todo tipo de cajas, bolsas, envases y envoltorios.


Resulta que yo acostumbraba a emplear el término “tirar” para referirme al descarte del packaging pero hace unas semanas recibí un mensaje de una seguidora que me sugirió utilizar el término “reciclar” y me contó sobre una propuesta de reciclaje desconocida para mí, hasta ese momento.


Se trata de una iniciativa que se llama “Llena tu Botella de Amor” para reciclar plásticos.


El proyecto consiste en:


Buscar una botella de plástico vacía, de cualquier tamaño, color, de agua u otra bebida, que tenga la tapa. Retirarle la etiqueta, lavarla y secarla.


Comenzar a rellenarla con todos los residuos “plásticos” que pasan por
nuestras manos y nuestro hogar a diario y que aunque no nos detenemos a pensarlo suelen ser de un solo uso.


Ejemplo: bolsas plásticas que nos entregan en la verdulería, farmacia, perfumería, papel film, paquetes de fideos, arroz, legumbres, polenta, azúcar, galletitas, snacks, envoltorios de golosinas, palitos de chupetines, revolvedores de café, sorbetes, sachet de leche, yogurt, sobres de jugos en polvo, sobres de aderezos, etiquetas y todo tipo de envases plásticos, los potes de dulce de leche, crema de leche, quesos, postrecitos, se deben lavar, secar y luego recortar en pedacitos.


Por supuesto todo debe estar lavado, es fundamental que todo ingrese a la botella limpio y seco.


No va en la botella: papel, cartón, tergopol, tela, vidrio, metal, latas, chapitas, guantes de látex, restos orgánicos (yerba, café, semillas, restos y cáscaras de verduras, frutas), arena, tierra, peligrosos y tóxicos (baterías, pilas).
Es muy importante ir comprimiendo y compactando muy bien todo los plásticos que vamos metiendo a medida que vamos llenando nuestra Botella de Amor, podemos utilizar una aguja de tejer, el mango de una cuchara de madera, un palo de escoba, una rama, cualquier palo o tipo de vara sirve, el consejo es utilizar una vara más fina para introducir y empujar y otra más gruesa para compactar.


La clave es ir compactando y evitar q queden espacios con aire o sin rellenar.


La prueba para controlar y verificar si tu botella está realmente llena y bien compactada es cerrarla con la tapa, y pararte con todo el peso de tu cuerpo arriba de la botella, si no se deforma significa que ya está lista para ser entregada. Si se deforma significa que aún debes seguir compactándola y llenándola, hasta que quede durísima como una roca.

Otro dato a tener en cuenta es que debe pesar 1/2 kilo aproximadamente.


Una vez que está llena tu Botella de Amor, la acercás al punto de acopio más cercano de tu ciudad.


Las Botellas de Amor son utilizadas como un “ecoladrillo”, tienen la particularidad de ser térmicos, aislantes, resistentes, y económicos, las fundaciones, organizaciones y centros que las juntan las destinan para la construcción de distintas cosas y viviendas sustentables que necesitan poblaciones en situación de vulnerabilidad social.


Incorporemos nuevos hábitos de separación y categorización de nuestros residuos:


-Plásticos: Botellas de Amor para ecoladrillos.
-Papel y cartón: entregarse para ser reciclado.
-Vidrios: entregarse para ser reciclado o reutilizado.
-Latas: entregarse para ser reciclado o reutilizado.
-Orgánicos: podemos hacer en casa nuestra propia compostera y generar abono para fertilizar las plantas.


Los invito a compartir, difundir y promover esta iniciativa, démosla a conocer en nuestro círculo familiar y de amistades, involucremos a los niños en esta tarea, llevemos este proyecto a los colegios, instituciones educativas, a nuestro ámbito laboral.


Entre todos podemos lograr que se vuelva masiva, viral, que más y más personas se sumen y se comprometan a colaborar con su pequeño granito de arena.


Les aseguro que es solo cuestión de incorporar un nuevo hábito, de acostumbrarse a separar, dejar de tirar así nomás sin pensar, es simple, ni siquiera demanda más tiempo es solo lavar los envoltorios y envases cuando lavamos los platos y utensilios de cocina, luego hay que secar y clasificar según el material del que se trate para reciclar.


Es solo cuestión de proponérnoslo, y sin darnos cuenta comenzaremos a hacerlo de manera automática, inconsciente.


Pequeñas acciones pueden significar grandes diferencias.


Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, pueden cambiar el mundo.


¡Sumate, involucrate! Tu aporte, importa.

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