Otoño, hermosa estación para dedicarnos a las aromáticas


Por Soledad Adjad

Sin ellas nuestros platos serían aburridos e insulsos y las plagas causarían estragos en parques, jardines, huertas y balcones. Por eso, cuidar de las plantas aromáticas es garantía de sabor en la comida y de protección para otras especies. En otoño, ellas requieren cuidados específicos. A su vez, esta temporada es el momento ideal para iniciar el cultivo de anuales (aquellas que cumplen su ciclo en el lapso de un año, son de crecimiento rápido y producen flores, frutos y semillas) y acondicionar las perennes.


¿Qué sembrar?


Coriandro, mostaza blanca, cilantro (hasta fines de mayo), eneldo (dill), ciboulette o perejil. Cada especie tiene su tiempo de germinación y crecimiento, por lo que entre 7 y 10 días empezarán a asomar las primeras hojas.


¿Cómo sembrar?


Para preparar el suelo limpiar bien de malezas, airear con pala de punta o azada y agregar fertilizantes naturales. El humus de lombriz es una buena alternativa: favorece la disponibilidad de nutrientes y el estado sanitario de las plantas; si hablamos de suelos arenosos, pobres en nutrientes, mejora la fertilidad. La dosis indicada es de 1 kilo por metro cuadrado.


Se pueden sembrar en macetas, cajones o canteros.

Después de eliminar las malezas y airear el suelo (remover sin dar vuelta la tierra), se rompen los terrones con rastrillo y se nivela. Dejar caer las semillas y cubrir con una capa muy fina de tierra. El riego es indispensable: hacerlo con lluvia fina de agua, para evitar salpicaduras que «destapen» las semillas.


¿Cómo multiplicarlas?


Trasplantar: hasta fines de mayo se pueden transplantar plantines de orégano, tomillo, menta, poleo, romero y salvia. Hacerlo muy temprano o a última hora de la tarde.
Dividir matas: En perennes, esta es una manera fácil de multiplicar y recuperar plantas viejas. Primero se debe sacar la planta de la maceta o desenterrarla. Después, romper la mata separando plantines. Cortar la parte aérea dejando unos 5 centímetros de tallo y lo mismo con las raíces. Ya están listos para el trasplante.


Cortar: hojas de orégano, tomillo, salvia en plenitud de floración y antes de que las flores estén totalmente abiertas.


Cómo conservarlas: una forma práctica de disponer de hierbas en cualquier momento es congelar las hojas. Para esto, primero hay que lavarlas y quitar los tallos.

Guardarlas en bolsas aptas para freezer o envueltas en papel de aluminio. Para usarlas, ir sacando lo necesario sin descongelar. Otra opción: picarlas y colocarlas en cubeteras, cubiertas con agua o aceite. Cualquiera de las dos técnicas se puede aplicar a todas las especies.


Un freno contra invasores


Las aromáticas pueden utilizarse en jardines y huertas orgánicas como un excelente repelente de plagas porque crean ambientes con diversidad de olores que funcionan como barreras. Además, se preparan con ellas plaguicidas naturales que no contaminan el ambiente.


Para combatir pulgones, funciona muy bien incorporar albahaca, menta, melisa, romero o salvia. Los caracoles se controlan bastante bien con mostaza blanca. Para la cochinilla es muy bueno rociar las plantas con infusión de orégano. El ajenjo es ideal para los trips, roya y oídio. Un clásico es el purín de ortigas, que se aplica para la prevención de hongos:por cada litro de agua utilizar 100 gramos de ortiga, dejar estacionar 10 días, filtrar y listo.


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