La corriente más excéntrica de las últimas temporadas se está revelando también como la más estable en el tiempo.
Textos. Soledad Vittori.

Hace unos años, salir a la calle en pijama era una acción que denotaba pereza y ganas de no hacer nada. Sin embargo, hoy en día es común ver mujeres desfilar por las principales metrópolis del mundo con pantalones vaporosos de seda, tacones negros y carteras de marca.

Ahora bien, no todo pijama es válido dentro de la corriente. Después del gran éxito del slip dress, es decir del clásico vestido de seda para dormir, esta temporada se impone en la misma tela el tradicional pijama de dos piezas compuesto por una camisa y un pantalón que tiene un claro patrón masculino pero con una estética súper femenina.

La razón de su reinado es simple, teniendo en cuenta que la gente tiene un apego especial por el conjunto que se utiliza para descansar que por el resto de las prendas de vestir, es lógico que su uso se extienda a todos los ámbitos posibles.

La clave de esta moda que viene con fuerza es llevar el atuendo con confianza. Transmitir a los demás que una persona puede estar a gusto con este look sin importar cuál sea su origen.

UNA ALTERNATIVA VÁLIDA
Sin embargo, algo cambió significativamente desde que se lanzó este ícono hace algunas temporadas: antes, era una mera tendencia que no se trasladaba a la calle pero ahora ha pasado a ser algo común. El pijama, fuera de los confines del dormitorio, se ha normalizado. Y eso, en una industria tan cambiante, volátil y efímera como la de la moda, es un triunfo en toda regla.

Dos criterios fueron los que confirmaron que las prendas de inspiración de entre casa son una alternativa válida y creíble: En primer lugar, las pasarelas; puesto que, las grandes firmas de moda llevan varias temporadas apostando por el pijama en sus colecciones. En segundo término, las celebridades. Si bien sus looks no son precisamente realistas ni verosímiles, lo imponen desde hace varias estaciones como un total look que marca tendencia.

Entre los modelos que más deslumbran dentro de este diseño se encuentran las rayas, los estampados de flores y los conjuntos lisos de seda brillante o de un fino algodón, combinados con unas lindas sandalias minimalistas, unos elegantes stilettos o unos delicados zapatos planos de cuero. Asimismo, también se pueden llevar en una versión romántica con detalles de encaje que le brindan un toque diferente de glamour y sofisticación.

Cabe destacar, que el triunfo de las prendas fluidas y relajadas que la sociedad crea cada temporada siempre tiene un objetivo fijo: resaltar la femineidad y la sensualidad de las mujeres. La idea de esta corriente que se impone con fuerza es exteriorizar todo lo que se guarda en el interior de las prendas: el brasier, el encaje, etc; mostrarlo denota pura sensualidad.