Postales de esta orilla


Editorial Palabrava edita una nueva obra de su colección Anamnesis, “Libro del pescador”, con los poemas de Roberto Malatesta y las fotografías de Marisa Malatesta. Aquí una charla con ambos artistas, para conocer más de su visión sobre el hombre de río, sus paisajes y sus introspecciones y los procesos creativos que convocaron a este trabajo.
Textos. Mili López. Fotos. Marisa Malatesta.

Una casa en Los Zapallos, la localidad costera de nuestra provincia, es el escenario para contar las historias en código de poesías. La vida del pescador, su templanza, su andar cadencioso, los manduvies, los amarillos, las gaviotas, las tanzas, las carnadas, el arte de la pesca como un ritual, son los temas convocantes del “Libro del pescador”, con poemas de Roberto Malatesta y fotografías de Marisa Malatesta que editó Editorial Palabrava dentro de su colección Anamnesis.


Roberto y Marisa son hermanos, y desde chicos estuvieron vinculados al arte, mientras uno escribía el otro dibujaba y luego intercambiaban los roles. La casa de Los Zapallos era y es un espacio familiar, donde se comparten charlas, sobremesas, el disfrute de la naturaleza y el río que corre y deja sus enseñanzas.


“Heredé el amor por la pesca de mi padre, en sus venidas del trabajo, cargaba todo y se iba a pescar. Él pescaba y yo no pescaba, yo divagaba por las orillas, al principio no pescaba. Esa relación pesca, divagar, poesía, en ese momento de niño no la escribía todavía, están casi unidas y se encuentran en este libro”, afirma Roberto.


Poesía y fotografía dialogan, se interpelan, se complementan. Son miradas sobre el río, sus habitantes, su naturaleza circundante, pero también sobre sentires, pesares, alegrías y recompensas. Si bien, tanto imagen como texto tienen autonomía, esta propuesta convida al lector a sumergirse en la sinergia de las imágenes y las palabras. “En un libro de poemas como este, la fotografía se transforma en un relato de luz, que invita al lector a sumergirse en la palabra escrita, acompaña, complementa, acerca, transmite con cada forma, con cada color lo que el escritor puso en palabras, intentando despertar otras sensaciones y emociones”, apunta Marisa.


El sábado 22 de junio a las 10.30, “Libro del pescador” se estará presentando en la Feria del Libro de la ciudad de Reconquista. El 3 de agosto será en la ciudad de Esperanza, en la Fundación Ramseyer Dayer y el 15 de agosto a las 20, la Fotogalería Roberto Guidotti de la ciudad de Santa Fe será el escenario para compartir esta nueva publicación.


COMO TELÓN DE FONDO

Como los buenos vinos, este libro se fue macerando con el tiempo, con distintos momentos en el proceso de escritura creativa. La observación y la contemplación eran espontáneas, fue la mirada del escritor lo que hizo que esas situaciones cotidianas se plasmen en poemas.
“Este es un libro muy antiguo, son poemas sueltos, he encontrado algunos que datan del 2008 sobre el pescador que todavía no tenían mucho sentido como corpus. Luego en 2010, ya empecé a agruparlos en un cuaderno pensando en una posible publicación sobre la temática que empecé a llamar Libro del Pescador”, describe Roberto y agrega: “A los poemas los escribí cuando viajaba a Los Zapallos, y así, el hecho de no tener una obligación de conformar un libro, el libro se fue haciendo solo, se fue construyendo”.


El tiempo atraviesa todo ese proceso de escritura, el tiempo como un proceso de maduración y no como algo lineal. Los paisajes se suceden e interpelan, pero no son sólo aquellos que brinda la naturaleza, son postales interiores. En la descripción minuciosa del pescador, de su entorno, de sus técnicas, de las especies, de las aves, siempre hay mensajes más profundos que tienen que ver con la condición humana.


“El paisaje es sólo el telón de fondo, no es el tema en sí. Creo que este pescador es un poco zen, no le interesa si pesca o no. Los temas que subyacen son la paciencia, la calma, la contemplación, la aceptación de la vida con o sin pesca. De hecho, dice un verso: Viento vacío o pez/ a todo eso llamaremos pesca. La pesca, en último caso, el pescado agarrado del anzuelo no es lo que importa”.

Marisa es fotógrafa y docente de Artes Visuales: “Cuando me decidí a estudiar artes visuales lo hice porque me interesaba la luz y el color, sin saber que a futuro sería la fotografía mi gran pasión. Mi proceso creativo fotográfico es muy íntimo y solitario y nace de mi necesidad expresiva, se inicia con la contemplación hasta el momento en que disparo mi cámara. Mi cámara y yo somos una sola cosa en este proceso, somos una continuación, un todo. Es dinámico porque cada imagen captada es un instante único e irrepetible, es el reflejo mi mirada, en definitiva mi ser y mi sentir”.


CONTAR CON IMÁGENES

Así, cada foto es una postal. Una lechuza se posa sobre el poste de madera de muelle. La espuma del agua caliente dibuja burbujas en la yerba del mate recién cebado. Cae la tarde en los rojos, celestes y amarillos del cielo, que se pierden junto a la línea del río. La canoa se desliza por la barranca buscando tranquilidad. Las gaviotas chapotean entre el camalotal. Lo majestuoso del colibrí al abrir sus alas.


“La fotografía me permite un descubrimiento permanente que estimula mi espíritu inquieto, la naturaleza me muestra y me enseña algo nuevo en cada imagen y siento que es mi deber compartirlo y mostrarlo. Creo que es una tarea ecológica porque al realizar este tipo de imágenes, y mostrar el mundo increíble en el que vivimos, invito a descubrirlo, a amarlo, a respetarlo y a preservarlo”, concluye Marisa.

La música del lenguaje

“La poesía es la música del lenguaje -resume Roberto Malatesta- hace 40 años que vengo desarrollando esa música y a lo que llamo yo poesía. Para mí poesía es todo lo que quiero decir y no puedo expresar de otra forma. Si no lo escribo se va a pudrir dentro de mí, no necesita ser publicado, no necesita ser leído, pero sí necesita ser escrito.

A la poesía la escribo a mano, cuando escribo ensayos o prosa puedo escribirlo en la computadora pero con la poesía necesito esa relación que existe entre la mano, el lápiz o birome, la mano y el papel. El cuaderno que casi siempre me acompaña forma parte de mi cuerpo y si no la escribo a mano es como que no fluye. La computadora me sirve para pasar la escritura y para el proceso de corrección. Como para el pescador lo imprescindible es la caña para mí es el lápiz”.

El libro como objeto de arte

Editorial Palabrava, dirigida por las escritoras santafesinas Patricia Severín y Alicia Barberis, se caracteriza por el cuidado de la calidad de cada edición. Cada libro es un objeto de arte. Desde el trabajo creativo en diseño y diagramación de Álvaro Dorigo y Noelia Mellit, la colección de poesía Anamnesis consiste en una serie de obras que ponen a la par la imagen fotográfica y la palabra poética, sin que ninguna esté subordinada a la otra: ni la imagen ilustra los textos, ni éstos son pie de foto de las imágenes.


“Después de seis años de silencio, este año ha sido muy fructífero, de publicar cosas nuevas. En realidad nunca dejé de escribir, pero en este último año se produce un proceso creativo realmente extraordinario”, dice Roberto Malatesta y añade: “El ‘Libro del pescador’, es el libro más hermoso que me han publicado jamás. El trabajo que hace la Editorial Palabrava es extraordinario, esta colección es maravillosa y estoy orgulloso de ser parte de ella”.

A LA LUZ DE LA LUNA
A la luz de la luna,
entre el camalotal,
la nutria, mitad pez,
mitad perro,
pasa como en un sueño.

PESCAR NO ES NADA
Pescar no es nada,
es soplar el vacío dentro de uno.
Cuando la lanza tira, dice: es la hora;
entonces uno, como quien
camina sobre el agua,
quita el pez del anzuelo,
lo lleva al horno, a la freidora
o al asador. Comer es necesario,
caminar sobre el agua,
imprescindible.

SIN MEDIDA
Nada para el anzuelo,
ni pez ni poesía.
Son juguetes del viento
el hilo de la caña,
las hojas del cuaderno.
¿Entonces de qué se trata esto?
No lo llamemos poema,
no da con la medida,
mejor sería
si lo devolviese al río.

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