El 1º de agosto, en cualquier ciudad o pueblo, desde muy tempranito, mucha gente se reúne en las casas o en cualquier esquina cumpliendo un rito compartido: los tres sorbos -o siete según quien lo diga- de caña con ruda en ayunas. Se practica el ritual como una prevención a los males que el mes acarrea y se alejan los maleficios.

 

Rodeada de innumerables frases sentenciosas (“Julio los prepara y agosto se los lleva”, “Caña con ruda, contra el mal ayuda”, “Más vale emborracharse que morirse”), la costumbre se ha vuelto inquebrantable y, verdadero o falso, en algunos lugares el rito no se discute.

En cuanto a la caña con ruda, se prepara con anticipación para que macere: se compra una botella de caña, se echan dentro algunas hojas de ruda, se la cierra y se la guarda. Llegado el momento, se la sirve a los seres queridos para que tengan un buen año.

 

Tomar caña con ruda es una tradición de origen guaraní y surge de considerar a este mes como el de las enfermedades y los males y está basada en que los guaraníes utilizaban dicha planta con fines curativos.

 

Y entre todos sus misterios, se le atribuyen virtudes de lo más heterogéneas: efectivo contra el mal de ojo, los parásitos, la gripe y la mala onda.

Lo importante a tener en cuenta no es la caña, sino la ruda, que debe ser macho. ¿Cómo saber qué ruda es macho? Los caracteres populares considerados para efectuar esta clasificación son: el tamaño de la planta, de las hojas y la intensidad de su aroma. Se considera “ruda macho” al arbusto de mayor porte, con hojas más grandes y mayor intensidad en su aroma.

 

Se debe dejar macerar la ruda dentro de una botella de caña por 1 mes. Generalmente se prepara el 1º de julio para poder beberla el 1º de agosto, aunque también se puede guardar hasta por 1 año, por lo que la caña con ruda del primero de agosto puede usarse el próximo año. Para que no sea tan fuerte, se puede preparar unos días antes, y agregar a la botella cascaritas de naranja y un chorrito de miel.

 

Existen varias creencias. Hay quienes aseguran que basta beber tres cucharaditas en ayunas, o tres pequeños sorbos, o siete pequeños sorbos, o un buen vasito para degustar con paciencia, o unas copitas sabiamente distribuidas a lo largo del día, que deben engullirse de un puro saque. Por tanto, dependerá de cómo lo tomen amigos, familiares o cómo se quiera en lo personal. Lo importante es tomar al menos un traguito.