La localidad española de Júzcar, famosa por haber pintado de azul todos sus edificios para dar publicidad a una película de los pitufos, ya no podrá promocionarse como el hogar de los célebres hombrecitos azules.

Tras una disputa legal con los herederos del creador de los pitufos, el pueblo, de 240 habitantes, situado en el extremo sur de España, perderá el 15 de agosto el permiso para presentarse como “El Pueblo Pitufo”, informaron los medios españoles.

 

El Ayuntamiento de Júzcar lo adelantó la semana pasada en una nota en su web titulada “Anuncio importante para turistas”, en la que avisa que desde esa fecha “Júzcar carecerá de las estatuas, imágenes y cualquier referencia al nombre de Pitufo”.

El texto, que desde entonces desapareció de la web, aclara que el pueblo seguirá pintado de azul y que sus tiendas seguirán vendiendo productos turísticos, a pesar de lo que el diario El País calificó como “pituficidio”.

 

Las imágenes de Júzcar saltaron a la prensa internacional en 2011 cuando el pueblo, hasta entonces una localidad más de Andalucía con sus típicas casas blancas, se pintó de azul para promocionar en España la película “Los Pitufos 3D”.

 

La idea fue un éxito, que convirtió el turismo en la primera fuente de ingresos del pueblo gracias a los cerca de 50.000 turistas que visitaron Júzcar cada año para ver sus estatuas de pitufos, comprar recuerdos en sus tiendas o participar en actividades temáticas.

Sin embargo, el negocio se complicó cuando los herederos del belga Pierre Culliford, creador de los personajes azules, exigieron el 12 por ciento de los ingresos derivados del uso de la marca “Los Pitufos”.

 

Tras las primeras noticias sobre un acuerdo, el anuncio del Ayuntamiento acabó con las esperanzas. Papá Pitufo, la Pitufina y otras populares estrellas de la zaga desaparecerán de las calles de Júzcar, aunque dejarán su característico azul como recuerdo.