Puerto Madryn: el imperio de lo salvaje


Argentina tiene paisajes maravillosos, una fauna increíble y extensas áreas de reservas naturales. Puerto Madryn aúna estas tres maravillas y brinda una experiencia única para conocer.

Textos. Romina Santopietro. Fotos. Huella Digital.

Puerto Madryn es naturaleza agreste. Es Patagonia indócil, es tierra que no se rinde fácilmente a la presencia humana. ¡Menos mal!

Porque de esta manera podemos experimentar el contacto con la naturaleza de primerísima mano: avistaje de ballenas, caminar junto a los pingüinos en Punta Tombo, nadar con lobitos marinos, saludar toninas y observar cormoranes, ver guanaquitos mientras uno va arribando a Península de Valdés…


La ciudad de Puerto Madryn se encuentra a orillas de las azules aguas del Golfo Nuevo, en la costa de la provincia de Chubut, situada sobre las bardas de una pequeña meseta que le permite una perspectiva imponente del océano Atlántico.

Desde Puerto Madryn se pueden realizan excursiones a la fascinante Península Valdés, la pingüinera de Punta Tombo, la reserva de Punta Loma o los pueblos galeses del valle del río Chubut, al dique Ameghino, la playa El Doradillo, donde las ballenas eligen dar a luz a sus ballenatos todos los años, Puerto Pirámides, Trelew, donde se puede visitar el Museo Paleontológico donde se exponen los restos de los dinosaurios más grandes de nuestra Patagonia.


La temporada de ballenas es uno de los atractivos turísticos que hizo conocida en el mundo a esta bella ciudad. De junio a diciembre arriba a sus costas la especie ballena franca austral, que pueden observarse tanto en los avistajes embarcados que parten de Puerto Pirámides, como desde algunos miradores naturales y casi todas las playas que bordean la ciudad. La zona es elegida por las ballenas para reproducirse, dar a luz y cuidar a los ballenatos hasta el momento de viajar mar adentro.


Gracias a la gran cantidad de buzos de todo el mundo que la elige, Puerto Madryn ha proyectado en los últimos años numerosos arrecifes artificiales, elegidos para los tradicionales bautismos submarinos. No por nada en el resto del país se conoce a esta ciudad como la Capital Nacional del Buceo.

Es la tercera ciudad del mundo donde se puede hacer buceo y snorqueling para avistar -y jugar- con los cachorros de lobo marino.
Fundada en el año 1865 con la llegada de 150 inmigrantes galeses, el nombre de Puerto Madryn recuerda a Sir Love Jones Parry, Barón de Madryn, uno de los hombres más reconocidos de la ciudad en el país galés.


Hoy, con miles de turistas que la visitan año a año, Puerto Madryn sigue siendo el centro de servicios turísticos de la costa patagónica y la puerta de entrada a la inmensa península Valdés, declarada Patrimonio Natural de la Humanidad en 1999.

Todos los balnearios de Madryn cuentan con la infraestructura necesaria para la práctica de numerosas actividades náuticas, entre las que se destacan el windsurf y, por supuesto, el buceo.


Por su particular situación geográfica, las precipitaciones son escasas durante todo el año y la temperatura media anual ronda los 14º C, con máximas de 35º C en verano y mínimas que descienden a los 5º C en invierno.

Hasta aquí, todos datos concretos y, si se quiere, fríos. Pero lo que cuesta transmitir es la emoción al ver una ballena franca austral enseñando a saltar a su bebé. La ternura que te inunda cuando se camina entre pingüinos en Tombo. Las ganas incontrolables de reir a carcajadas -aunque tragues agua de mar- al tener un encuentro cercano con un lobito marino.


Ver en su hábitat a la maravillosa fauna que puebla nuestra Patagonia es una experiencia que todos los argentinos deberíamos disfrutar y conocer para valorar y proteger nuestra tierra.

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