Quedarnos en casa para cuidarnos y ¡para leer!


La pandemia provocada por el coronavirus nos puso en pausa obligada, que de a poco se va acatando en Argentina.

Por Romina Santopietro

Por eso, entre las recomendaciones de lavarse las manos, ser más empático y solidario, cuidarnos entre todos, me puse a pensar en que yo no puedo dar ninguna recomendación… salvo sobre libros.

Teniendo en cuenta el pedido de #QuedateEnCasaCarajo que fue trending topic toda esta semana, pensé en recomendar libros que se puedan conseguir en soporte digital, para poder obtenerlos desde casa y a un costo considerablemente más bajo que los libros editados en papel.

Generalmente al comprarlos on line, nos envían los archivos en tres formatos: PDF, mobi y e-pub, para poder leerlos en cualquier pantalla, sea de celu, notebook, tablet o e-book.

También se me ocurrió sugerir autores argentinos, así que aquí van:

Las malas, de Camila Sosa Villada

Un grupo que se prostituye en un parque cordobés. Una narradora muy joven. Un bebé en una zanja. Y cómo es la vida de quienes nacieron fuera del armario.

Quizás la idea más radical de Las Malas, de Camila Sosa Villada esté en boca de la Tía Encarna, una travesti que es como una madre: «Ser travesti es una fiesta», dice. Una fiesta. Y luego la narradora, la propia Camila, cuenta dolor tras dolor, humillación tras humillación; golpes, engaños, y borramiento: «Nosotras, las olvidadas, ya no tenemos nombre. Es como si nunca hubiéramos estado ahí».

Camila Sosa Villada se llamaba Cristian Omar cuando aprendió a escribir su nombre, cuenta en el prólogo Juan Forn. El libro arranca con una cita de Gabriela Mistral que, dada la realidad, desgarra: «Todas íbamos a ser reinas». Reinas, en este caso, del Parque Sarmiento, en Córdoba, donde por la noche un grupo de travestis atiende los deseos sexuales de los más diversos clientes y adonde la narradora llega muy joven a prostituirse «devorada por el destino que le han programado».

Una mirada a la vez tierna y descarnada sobre aquellas travestis invisibles e invisibilizadas por una sociedad que las consume y las descarta. Las vivencias y lazos humanos conformados por una familia elegida, desesperadamente necesaria para esconder la soledad y el miedo. Los milagros, maravillosos y a la vez terribles se esconden en la casa pintada de colores estridentes que todas las travestis llamaron alguna vez hogar.

Una lectura actual, insoslayable, en una voz legítima que desgrana los infortunios y las alegrías de esa fiesta que es ser travesti.

Cometierra, de Dolores Reyes

Cometierra, tiene el don de saber dónde están los seres queridos que faltan. Tiene esa facultad, que a veces considera una bendición, pero la mayoría de las veces es todo lo contrario.

Cometierra es la historia de una joven vidente a la que recurren vecinos desesperados. Se trata de un ser que tiene la capacidad de darles respuesta a los que buscan y su don la acompaña desde chiquita, desde cuando ella misma era una nena desesperada por la brutal ausencia de su madre.

Cometierra logra ver dónde están los que faltan y para eso, para ver ese más allá que muchas veces es la muerte pero que también puede ser un cautiverio, necesita que le alcancen un puñado de tierra cercana a los cuerpos ausentes. La escena se repite. Ella cierra los ojos, toma el puñado de tierra y lo traga: es en ese acto cuando llega, con más o menos esfuerzo, con más o menos fortuna, el contacto con la imagen esperada, esa respuesta que puede calmar la angustia de los que van tras sus desaparecidos.

Se trata de una primera novela que sorprende por su originalidad y su calidad narrativa. Cometierra también es una historia urgente y de una actualidad brutal, en muchos sentidos. Desde lo marginal de la vida, la vidente que come tierra se mide en escarceos valientes con lo marginal de la muerte. Imperdible.

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