Un lugar para disfrutar la mejor cocina y un ambiente cálido y familiar.

Textos: Revista Nosotros. Fotos: Pablo Aguirre.

El Rancho ha mantenido durante todo este tiempo la cocina tradicional. Los fines de semana se trabaja con sugerencias de platos diferentes para ampliar la propuesta.

 

Otra forma de jugar con el menú son las noches temáticas: noche de mariscos, noche Argentina, fiestas de cerveza… Los sábados hay almuerzos temáticos, puede ser un menú especial de pescado de río o una parrillada libre.

 

Lo que se mantiene inalterable es la calidez en la atención, la calidad de los platos y lo abundante de las porciones.

 

El ambiente es familiar y propicia justamente el poder reunir en una mesa a los abuelos, los padres y los hijos, o una peña de amigos.

 

“Todos los jueves es noche de mariscos, por lo que se puede optar por una cena diferente con 7 propuestas de platos, y disfrutar de algo distinto que no prepararías en tu casa. Se empieza con una degustación hasta llegar a la paella libre, donde seguro nadie se queda con las ganas, porque podés repetir las veces que quieras”, resume Matías, uno de los responsables de El Rancho.

 

El plato más vendido del restó es la boga, y la parrillada va en segundo lugar, muy cerquita, ya que se puede pedir al mediodía y a la noche, todos los días.

Jesús Blanco, uno de los pilares de El Rancho

 

Jesús es el maître de El Rancho, y es quien está atento a cada mínimo detalle, desde recibir a los comensales hasta sugerir el plato y las bebidas. Cortés y sumamente amable, su sonrisa es lo primero que se aprecia en el restó.

 

“Trabajo aquí desde hace 32 años. El Rancho es una institución dentro de lo que es la gastronomía. Acá venían chicos a los que uno les cortaba la carne para comer, ahora vienen con sus propios hijos. Siempre nos destacamos por la buena atención, y mantenemos la tradición, por eso nos siguen eligiendo”, cuenta orgulloso.

 

Con la sólida base de la tradición, El Rancho se fue adaptando a los tiempos actuales, y combina historia con redes sociales, platos clásicos con menúes infantiles, siempre con la premisa de brindar lo mejor.