Como un enorme libro, la arquitectura de Moscú permite leer las páginas históricas de la ciudad y del pueblo de Rusia. En esta oportunidad, conocemos dos de sus más importantes exponentes: la Plaza Roja y el Kremlim.

Kremlin

Desde el siglo XII Moscú se pone a la cabeza de principados feudales de Rusia creciendo rápidamente. En la última década el centro de Moscú se restaura de manera sumamente activa y en el mismo se construyen edificios siguiendo las novísimas pautas de urbanística. Como un enorme libro, la arquitectura de Moscú permite leer las páginas históricas de la ciudad y del pueblo.

 

La capital de la República Rusa, Moscú, está rodeada por colinas que circundan la ciudad en la que se mezclan con un gusto exquisito monumentos, parques y zonas residenciales con preciosos jardines. Surcada por el Rio Moscova, la ciudad se encuentra salpicada por numerosos canales y ríos navegables que la unen con otras zonas del país conectando con el Mar Báltico, el Negro, el Blanco, El Azov y el Caspio.

 

Pero no solo está bien comunicada a través del agua, Moscú cuenta con un impresionante despliegue de redes de comunicación, por aire cuenta con un aeropuerto que admite vuelos internacionales y por tierra con una excelente red de ferrocarril y de carreteras. Esto ha permitido que la capital de la República haya desarrollado una economía muy diversificada, tanto en industria como en el sector alimentario y sobre todo en el campo editorial. Moscú, además cuenta con una estupenda red de metropolitano y con numerosas líneas de autobús, tranvía y trolebús. El recorrido puede iniciarse por uno de los lugares más representativos de toda la Comunidad de Estados Independientes, La Plaza Roja.

Plaza Roja

LA PLAZA ROJA

 

El centro de la vida de Moscú se encuentra situado en esta plaza. Fue proyectada por orden de Iván III con el objetivo de crear un espacio abierto frente a las murallas del Kremlin que impedían los incendios, frecuentes en la época y que podían arrasar la ciudad en poco tiempo ya que los edificios estaban construidos con madera. Llegar es muy fácil ya que todos los transportes públicos pasan por ella.

 

Realmente hermosa, la Plaza Roja es una de las más grandes del mundo con una extensión de 74.831 metros cuadrados de superficie, 695 metros de largo y 130 metros de ancho. Está flanqueada por las murallas del Kremlin al oeste, los almacenes GUM al este y la catedral de San Basilio al sur. Presidiendo la plaza, solemne se levanta el Mausoleo de Lenin. Aunque en un principio fue de madera, desde 1930, el granito rojo ucraniano resalta bajo el sol moscovita la belleza de esta pirámide truncada, cuya parte superior está ocupada por una columnata.

 

Después de visitar el mausoleo se suele pasar a su parte trasera. Allí junto a los muros del Kremlin, rodeados de árboles, se encuentran las tumbas y nichos de comunistas de relevancia como Stalin, el americano John Reed, Karpov, el noruego Oslen, Gorki y el astronauta Gagarin entre otros.

 

A un extremo de la Plaza Roja se muestra el Museo Histórico del Estado construido en los años 1878-1883.

 

Este es el museo más antiguo de Rusia y su fundador fue el prestigioso arqueólogo Uvarov. Consta de 57 salas en las que se exponen 300.000 objetos de un total de 4 millones que componen el total de la colección.

 

En el lado este de la plaza , los Gosudarstvenniy Universaniy Magazin, más conocidos como almacenes GUM que ocupan 250 metros distribuidos en tres pasajes repletos de tiendas que tienen tres pisos cada una. Su construcción, de finales del siglo XIX, fue proyectada por Pomeranceu respetando la ubicación y distancias del mercado del siglo XV que existía en aquel lugar pero envolviéndolo con bovedas de cristal y estructura de hierro, los materiales más modernos en aquel momento.

 

La catedral de San Basilio, construida por mandato de Iván el Terrible, se levanta al sur de la Plaza Roja. La torre del centro, en forma de piña está rodeada por nueve cúpulas de distintos tamaños y colores realmente bellos y originales. Estas nueve cúpulas corresponden a nueve capillas a las que en 1588 se añadió una más para acoger los restos de Basilio, el vidente que predijo la muerte del hijo de Iván el Terrible a manos de su padre. El interior, en el que se mezclan perspectivas realmente curiosas y piedras de distintos colores, consigue un entorno muy apropiado para la oración y el recogimiento. Son muy interesantes los frescos del siglo XVI.

 

Al frente de la Catedral se encuentra el Lobnoe mesto, pedestal de piedra en forma de círculo en el que se presentaban los herederos al cumplir 16 años, se leían los edictos de los zares y se ejecutaban las penas capitales. Entre la Catedral y el pedestal se levanta el primer monumento civil de Moscú, el Monumento a Minin y Pozarski, realizado en 1818 por Martos. Esta escultura honra a los héroes que consiguieron la liberación de la ciudad del dominio polaco en 1612 y fue pagada en su totalidad con dinero conseguido en una colecta popular.

Mausoleo de Lenin

 

EL KREMLIN

 

Después de conocer a fondo la Plaza Roja hay que traspasar la muralla para entrar en uno de los conjuntos artísticos más impresionantes del mundo, el Kremlin.

 

Rodeado por 2 kilómetros de muralla, con 20 preciosas torres, que se pueden recorrer a través de un paseo paralelo al río y el jardín Alesksandrovskiy que hacía las funciones de foso del Kremlin. Esta ciudad dentro de la ciudad se ubica en una colina de 40 metros de altura. Construida en madera en 1156 fue arrasada por el fuego 82 años después para ser reconstruida ya en piedra blanca en 1368, lo cual no evitó que fuera nuevamente destruida, esta vez por los tártaros. El Kremlin que conocemos hoy es obra de los arquitectos italianos Fioravanti, Solari, Sforza, Rufo y Aloiso, todos ellos contratados por Iván III. Con el mandato de Pedro I el Kremlin dejó de ser el centro del país, ya que el zar temía que se repitieran las intrigas y asesinatos que tuvieron lugar en el interior de esa fortaleza. Por ese motivo trasladó a la Corte a San Petersburgo en 1713. Esta impresionante ciudadela recuperó su importancia con la Revolución de 1917 al instalarse el gobierno soviético en sus hermosos palacios.

 

Para acceder a la ciudad fortificada los turistas tienen que entrar por la Torre Spasskia (de San Salvador). Esta torre octogonal fue construida en 1491 por Solari y restaurada en 1625, año en que se instaló KremlevskieKuranty, famoso carrillón de 10 campanas y 25 toneladas de peso cuyo sonido es retransmitido por Radio Moscú a las seis de la tarde y a las doce de la noche. La torre está presidida por un hermoso icono del Salvador ante la que debían quitarse el sombrero todos los ciudadanos, incluidos el zar.

 

También son obra de Solari, aunque no alcanzan la belleza de la torre Spasskaia, la Torre del Senado, la dedicada a Nicolás de Mozajsk cuyo punto más alto alcanza los 70 metros de altura, la Torre del Arsenal, la Torre Borovickaia, actual salida de los visitantes de Kremlin y la de Constantino y Elena. De las restantes 14 torres de la muralla destacan la Torre de la Trinidad por ser la más alta con 80 metros, y la Torre del agua, por estar rematada con una estrella de rubí.