Ser ordenados y responsables con nuestra salud


Octubre se presenta como una alarma y llamada de atención que invita a ocuparse de uno mismo, cuidarse, visitar al médico de cabecera y realizar los estudios anuales correspondientes.
Textos. Nadia Novillo.

El mes de octubre es el mes rosa, en alusión a la concientización del cáncer de mamá. Esta campaña a nivel mundial tiene como objetivo principal que la población entienda la importancia de la prevención y se realice los controles ginecológicos anuales que incluyen no sólo mamografía y ecografía mamaria sino que también se complementan con Pap, colposcopía y ecografía transvaginal.

Más allá de esta cruzada, este mes se presenta como una alarma, alerta, recordatorio y llamada de atención que nos invita a ocuparnos de nuestra salud, a cuidarnos, a tener un médico clínico de cabecera y a realizarnos los estudios médicos correspondientes cada año.

Reconozco que genera cierta fiaca y pereza la visita al médico, más aún cuando nos sentimos bien. De manera casi inconsciente y sin pensarlo, lo vamos postergando.

Las típicas justificaciones suelen ser la falta de tiempo, demasiada carga laboral, la demanda familiar, las actividades de los chicos en la semana, compromisos sociales y varias excusas más.

A todo esto se suma la mala fama de algunos estudios que necesitan preparación previa, que son invasivos, molestos, dolorosos… y entonces ponemos aún más resistencia y seguimos procrastinando.

Debemos dejar de dar vueltas y poner tantos peros, hay que dejar de preocuparse y comenzar a ocuparse.

El primer paso es sacar todos esos turnos que tenemos pendientes, una vez concretados y realizados sentiremos el alivio de habernos sacado una preocupación de encima. En el caso de que los resultados no sean los esperados la detección temprana de un diagnóstico favorece la posibilidad de un inmediato tratamiento, intervención y cura.

Del mismo modo que ordenamos nuestros espacios, debemos ser responsables y ordenar prioridades, encargarnos de nosotros, de escuchar lo que nuestro cuerpo pide y necesita, de las señales o pases de factura que nos da, darnos el tiempo y el lugar de cuidar nuestro organismo.

Así como implementamos nuevas costumbres y rutinas para una mejor organización y funcionamiento familiar, también es necesario incorporar nuevos hábitos saludables.

Con la llegada de la primavera empieza la fiebre por la actividad física, la carrera por querer llegar en forma al verano, bajar de peso de manera rápida con dietas extremas o suplementos dietarios que prometen mágicos resultados. Todas estas conductas sin indicación, supervisión y control médico ponen en riesgo la salud.

La exposición al sol prolongada, en horas inapropiadas, sin la adecuada protección, produce daño irreversibles y envejecimiento en la piel.

Sugerencias:

  • Nunca automedicarse.
  • Frente a cualquier dolencia, malestar, síntoma raro o atípico, consultar a un médico.
  • Antes de comenzar a hacer cualquier tipo de actividad física, realizar los chequeos pertinentes, a saber: evaluación cardiológica -que incluye antecedentes familiares y personales- electrocardiograma de reposo, ecocardiograma, ergometría y análisis clínicos. La indicación de estos estudios tienen como fin detectar alguna enfermedad que puede empeorar con un ejercicio intenso o predisponer a un evento cardíaco como la muerte súbita.
  • Si bien todos los gimnasios tienen la obligación de exigir a sus socios certificados de buena salud que habiliten la actividad física, es sabido que esto no siempre se cumple y respeta. O, lo que es peor pero habitual, pedir a algún amigo o familiar médico que extienda un rápido certificado sin haber hecho los controles.
  • Son factores de riesgo: colesterol alto, diabetes, obesidad, cigarrillo, hipertensión arterial y la ingesta de suplementos sin prescripción médica.
  • Para realizar una correcta dieta alimentaria, ya sea para bajar de peso o ganar masa muscular, recurrir a un nutricionista.
  • Controlar manchas y lunares, incorporar la costumbre de utilizar protección solar a diario, durante todo el año.
  • Siempre tener el recaudo de estar al sol con sombrero o gorro y gafas de sol. Reponer el protector cada 2 horas, sobre todo si se sudó, ingresó al agua.
  • Evitar exponerse al sol o realizar actividad física al aire libre en la franja horaria de 11 a 16.
  • Hidratarse correctamente, consumir aproximadamente 2 litros de agua por día.
  • Las horas de sueño y descanso son sagradas y deben respetarse, lo ideal son 8 horas diarias.
  • Una alimentación adecuada, variada, equilibrada y saludable es clave para sentirnos bien y con energía.
  • Destinar tiempo diario para la recreación y el ocio, poder hacer eso que nos agrada y reconforta ya sea leer, escuchar música, meditar, hacer una salida o encontrarse con amigos.
  • Aprender a respirar para serenar, calmar, relajar y aliviar el estrés y las preocupaciones.
  • Realizar caminatas diarias disminuye el riesgo de ser hipertenso, previene la aparición de la diabetes, mejora la circulación, fortalece el corazón, ayuda a perder peso y tonifica el cuerpo, despeja la mente, reduce el estrés y la depresión.
  • Reírse, abrazar, socializar, expresar buenos sentimientos a diario son gestos que reconfortan y hacen bien.
  • Agradecer, la gratitud predispone a una actitud más positiva y optimista.

No importa mirar hacia atrás, ver qué hicimos bien, mal, o más o menos hasta ayer. Lo importante es proponerse nuevas metas, decir “hoy empiezo”, salir de esa zona de abandono y falso confort y ponerse en movimiento para generar los cambios deseados.

Los cuidados sugeridos a tener en cuenta exceden cuestiones estéticas o superficiales, son más profundos y tienen que ver con una mejor calidad de vida, con un bienestar que dé prioridad a nuestra salud.

Escuchate, ordenate, ocupate, cuidate, querete.

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