La distinción es en reconocimiento a su trabajo para crear el Museo Histórico Marta Samatán, que recuperó y restauró el patrimonio de la Universidad Nacional del Litoral.

Por: Romina Santopietro. Fotos: Guillermo Di Salvatore.

El Concejo Municipal de Santa Fe entregó la declaración de Santafesina Destacada a Stella Scarciófolo, en reconocimiento a su labor por la iniciativa para la creación del Museo Histórico Marta Samatán, del cual es hoy su directora, recuperando, restaurando y conservando el patrimonio de la Universidad Nacional del Litoral. La distinción fue impulsada por Mariano Cejas y acompañada por todos los ediles.

 

“Todavía no caigo. Este trabajo no lo puede hacer uno solo, es la construcción de todo un grupo de personas de la ciudad y de la Universidad creando estas posibilidades”, aseguró emocionada.

 

Stella Scarciófolo nació el 24 de enero de 1950 en la ciudad de Santa Fe. En el año 1984 ingresó a trabajar en el Departamento de Extensión dependiente de la UNL como Coordinadora de Alfabetización. Allí realizó trabajos en el territorio santafesino, instruyendo a niños y jóvenes. Además de su destacada labor como museísta, Stella es una ferviente defensora de los valores democráticos y republicanos.

 

A fines del año 1999, comenzó a trabajar en el Foro Cultural de la UNL, como coordinadora de proyectos. En el año 2004 emprendió la valiosa tarea de armar el Archivo Histórico de la Universidad Nacional del Litoral y fue en el año 2008, por iniciativa de ella, que se crea el Museo Histórico de dicha institución, con el objetivo de democratizar la cultura, partiendo de la base de poder generar instituciones accesibles para los estudiantes, graduados y vecinos. También fue la creadora del Proyecto de creación del Museo Pedagógico de la Escuela Industrial Superior de la UNL y la sala de usos múltiples Prof. Enrique Muzzio.

 

En la actualidad, se desempeña como directora del museo Marta Samatán, ubicado en calle 9 de Julio 2154. Además, es docente de la Asignatura Electiva de las carreras de grado de la UNL Acercamiento al Patrimonio Cultural del Museo Histórico de la UNL, donde ofrece a los estudiantes la historia de su universidad, de sus facultades, brindándoles un acercamiento dinámico y pedagógico para que puedan ver y sentir todas las transformaciones que ha sufrido la educación universitaria en Santa Fe, desde antes de la reforma hasta la actualidad. “Por suerte nuestra Universidad ha trabajado mucho en el rescate y el cuidado del patrimonio. Las instituciones tienen una responsabilidad en ello porque se trata de un bien de todos. Desde el museo tratamos permanentemente de trabajar en ese sentido, de preservar el patrimonio, que no es sólo universitario, sino de la región”, sostiene Scarciófolo.

 

“Esta distinción fue inesperada. Me hace muy feliz y también me hace sentir muy abrumada. Uno hace cosas muy gratificantes ya en sí en este trabajo, y con eso a mí me sobra. El recibir esta distinción es una doble obligación. Una se pone a pensar de qué manera puedo no empañar la visión del importante trabajo hecho”, reflexiona. Y agrega: “es una construcción que no se hace sola. Un museo se construye con un equipo que acompaña, con la comunidad universitaria y, sobre todo, con el aporte de aquellos descendientes que con mucho criterio preservaron las cosas que los primeros militantes reformistas creyeron valiosas para guardar”.

 

 

El museo se nutre de las donaciones de estos descendientes, que entregan documentos personales, cartas, fotografías de quienes protagonizaron el inicio de la reforma universitaria. “Tuvimos muchas respuestas sumamente satisfactorias de gente que nos dona al Museo Histórico de la universidad sus tesoros familiares, para que forme parte del archivo del museo”, explica Stella.

 

El equipo del museo se renueva, ya que en su mayoría son estudiantes que realizan su experiencia, en una apoyatura de gestión, y cuando se reciben, generalmente toman su propio rumbo. También hay recientes graduados que descubren que hay salidas laborales posibles dentro de un museo.

 

“El Museo Marta Samatán fue creado en 2008, es un museo muy joven. En 2004 era un archivo. Un museo no sólo recibe al investigador, también tiene que estar abierto a la comunidad, al vecino, a los distintos visitantes y a las escuelas. Esta forma de compartir las colecciones es lo que le da un contenido nuevo, renovado y democratiza el conocimiento”, define.

 

“Nos enmarcamos en una corriente latinoamericana, dentro de los paradigmas de la nueva museología”, detalla. “La idea es que el museo sea una institución viva. Si bien son importantes las colecciones, éstas no tienen sentido si no tienen relación con los visitantes, con los diversos públicos, y toma importancia cuando esa relación se da. Y a la vez ser el nexo de la universidad con la comunidad, para ser el disparador para tratar de dar respuestas a problemáticas comunes en la región”.

 

La UNL es una pionera en este sentido, ya que desde los primeros tiempos, en sus estatutos de 1920 contempla la creación de museos o instituciones que desarrollen actividades de extensión universitaria para articular con la universidad y la comunidad.

 

“Era difícil encontrar fuentes tangibles que contaran nuestra historia, que la demostraran. Esto ocurrió porque los momentos políticos afectan a todos los estamentos, y la universidad no está exenta. Entonces mucha documentación se perdió o se destruyó. En pocos casos, personas que estaban dentro de la universidad se llevaron documentos a su casa para protegerlos, y ahora estos archivos están siendo restituidos”, prosigue la directora del museo.

 

Hay mucho trabajo de rastreo e investigación en la búsqueda de esta historia que pertenece a todos los santafesinos.

 

“Hubo dos personas que me guiaron en esta búsqueda: una de Delia Trabadello, que era una enamorada de Marta Samatán, que nos donó todos los libros de Marta y correspondencia y fotos que tenía. Y Jorge Reinoso Aldao, que permanentemente me decía ‘tenés que buscar acá, pedile a esta persona que va a tener material…’”, recuerda Stella. “Una idea base era reconectar con la historia de los estudiantes reformistas de 1918, que gracias a su labor esta universidad el año próximo cumplirá 100 años. Gracias a los descendientes de estos protagonistas de la reforma universitaria, nuestro museo fue tomando forma y acrecentando su colección”.

 

“Este museo lleva el nombre de Marta Samatán, la sala principal lleva el nombre de Ángela Romero Vera, y nuestra sala de encuentros múltiples lleva el nombre de Gladys Senn de Cello, tres mujeres que fueron muy importantes para la educación de Santa Fe, que eligieron involucrarse en aquellas tareas de extensión universitaria. Fueron una adelantadas en el tema de género, difundiendo los derechos de la mujer, de los niños y de las trabajadoras”, resume Stella.

El nombre del museo

 

Marta Samatán es un personaje muy rico y muy difícil de describir. Tenía un fuerte temperamento. Nació en Chile en 1905, y se instala en Santa Fe muy joven. Hay crónicas de El Litoral que cuentan que fue la primera mujer que jugó al tenis en el Lawn Tenis, pero como ningún varón quería jugar con ella, así que jugaba con sus dos hermanos. Fue maestra, protagonizó dos huelgas muy importantes, y en el edificio que es hoy el museo se reúne con un grupo muy importante de docentes y se funda Amsafe, y es ella la primera en presidirla. Fue la primera presidente de la Asociación de Mujeres Argentinas fundada también en el edificio que lleva su nombre. Y llevó adelante el compromiso de difundir y comunicar a las mujeres cuáles eran sus derechos.

 

“Fue una muy buena escritora. Eligió contar la problemática de la educación a través de personajes reales. Y cuenta a través de esas historias, reflexionando y volcando sus ideas. Dentro de la universidad fue directora de la biblioteca de Derecho. Siendo docente, decide estudiar abogacía. Se recibe en el año 1926. Es la segunda graduada de la universidad. Y es la segunda graduada mujer en realidad por una casualidad, porque la que aparece alfabéticamente como primera graduada tiene una letra antes que la S -de Samatán-, porque figuran las dos dando el examen a la misma hora. Eligió dentro de las tres funciones sustantivas de la universidad, que son docencia, investigación y extensión, eligió la tercera. Llegó a ser directora del ámbito de extensión. Y la seguimos descubriendo”, describe Stella.

 

“Esta actualidad que vivimos la construyeron hombres y mujeres. Preservando esta historia, resignificándola, encontramos el camino de nuestro presente y seguramente la construcción de una nueva universidad que tiene que dar respuestas a la problemática de la región y del mundo hoy”, finaliza.