El restó de bulevar Pellegrini 3200 quiere brindar la mejor experiencia a los santafesinos, y para ello ofrece una cuidada atención y un menú variado para sorprender.

 

Textos: Revista Nosotros. Fotos: Manuel Fabatía.

Los responsables de Sumatra Restó están en cada detalle para que sus clientes estén realmente satisfechos. Por esto hacen hincapié en su trabajo como equipo, desde la cocina y hasta los mozos, todo al servicio del comensal.

 

Esto se vive desde la bienvenida del mozo, con un saludo cordial, que se presenta e informa que es quien los va a atender.

 

En el momento en que el mozo termina de saludar, ya tiene que estar en condiciones de sugerir al cliente cuáles son los platos del día. Si el cliente ve que los sugeridos no lo seducen, recién ahí se abre otra opción, más completa, que es la de la carta.

 

 

Ya cuando el cliente elige su plato, el mozo le ofrecerá o sugerirá el maridaje con las bebidas, ya que si no se sabe qué es lo que se va a comer, no se puede sugerir el maridaje con ningún vino o con ninguna cerveza.

 

 

Sumatra tiene una amplia gama de vinos y una variedad grande de cervezas, entonces el mozo tiene que saber indicarle al comensal, una vez que escogió su plato, cuál es la mejor opción de maridaje en bebidas.

 

El equipo de Sumatra también conoce el nomenclador, esto es cómo está compuesto el plato, cómo se hizo, cómo se prepara.

 

 

Otro detalle que el restó quiere cuidar, es respetar los tiempos del cliente. El asesor de mesa debe estar atento a las necesidades del comensal, pero sin atosigarlo, ni presionarlo. Pero también debe saber qué demora tiene el plato que sus clientes pidieron, para poder sugerir una entrada, en caso que la preparación tenga un tiempo determinado.

 

También el mozo debe saber que la atención de una pareja y de un grupo es diferente, y todo esto es para que la experiencia gastronómica sea placentera, que si hay tiempos de espera, sean menores gracias a las sugerencia de otras opciones en el menú, como tragos y entradas.

 

 

La idea es que el mozo acompañe pero no invada, que esté presto para responder, pero con una atención discreta. Y brindar toda la información necesaria para que el cliente pueda conocer la carta y animarse a probar el menú.

 

¿Todavía no fuiste a Sumatra? Te está esperando.