Taekwondo en el corazón


Alexis Arnoldt llevó los colores de Argentina en los últimos dos Panamericanos compitiendo en Taekwondo. Oriunda de Franck y desde La Plata, donde vive y entrena, la santafesina conversó con Nosotros para contarnos un poco sobre su día a día.
Textos: Romina Santopietro. Fotos: gentileza Ale Arnoldt.

Aunque hoy su rutina diaria gira en torno del taekwondo, Alexis asegura que llegó por casualidad a este presente.

De a poco este deporte fue ganando presencia en su vida hasta ser su prioridad, su meta y su alegría.

“A los 14 años arranqué con la disciplina, considero que empecé bastante grande, porque generalmente los chicos comienzan a una edad menor. Antes hacía patín artístico y de competición. Por diferentes motivos me alejé del patinaje y me quedé sin un deporte. A Franck venía una instructora, mi hermano Germán iba, y yo fui un día con la intención de ver la clase, chusmear y un poco con ganas de reírme de mi hermano por las poses y los gritos que daban. El entrenador no me dejó quedarme sentada mirando, me dijo que para presenciar la clase tenía que ir atrás y copiar lo que los deportistas hacían, de otra manera no podía quedarme. Dijo que esa era la forma de participar de la clase. Arranqué sin querer, fui avanzando y nunca más lo dejé”, recuerda en la entrevista, que se realizó telefónicamente a medio camino desde el Cenard, donde Alexis entrena casi diariamente, y su vuelta a La Plata.
Los medios nacionales e internacionales tomaron debida nota de su belleza y accedieron a su pasado de modelo.

“Con el modelaje comencé a los 17 o 18 años, cuando estaba terminando la secundaria y a la par seguí con mi práctica de taekwondo, aunque todavía no estaba dedicada de lleno a la parte de competencia.

Entrenaba dos veces por semana, con clases normales, con la idea de seguir avanzando de cinturón. Al mismo tiempo hacía promociones y algunos desfiles. Con el modelaje empecé en una academia en Paraná, para poder aprender un poco sobre lo que era la pasarela y demás”.

Cuando las exigencias de la competencia se hicieron sentir, Alexis decidió centrarse en el deporte y se bajó de las pasarelas, para comenzar a conquistar podios.

El camino del taekwondo

“Elegí La Plata para vivir por los entrenadores personales, Fer y Geo que son mis dos entrenadores actualmente en el club. Tenía la posibilidad en su momento de irme a capital, pero no lo elegí porque no tenía el apoyo ni el respaldo de un club o de un entrenador personal. Iba a estar sola y abocada a la selección nacional y no iba a tener otro lugar de práctica o algún aval. Yo quería quedarme concentrada exclusivamente en entrenar, por eso elegí La Plata porque me brindó eso, un apoyo y un aval enorme del club y de mis actuales entrenadores. Me vine a vivir acá en 2016. El taekwondo llegó de una manera inesperada a mi vida y se terminó convirtiendo en lo más importante”, resume.

A la par del entrenamiento y el modelaje, en 2010 inició sus estudios de profesorado de Educación Física. “En ese momento me alejé un poco del deporte por darle prioridad al instituto, por lo que no entrenaba tanto.

En prioridades en ese momento venían los estudios, el modelaje y en tercer lugar el taekwondo. En 2012 llegó la posibilidad de presentarme en un clasificatorio muy importante que se hizo en el Cenard, donde estaban reclutando gente para formar el nuevo equipo femenino de la Selección. Me puse las pilas y fui a probar, para poder medirme con la gente que estaba en ese momento en la titularidad. Entonces, fui a esa convocatoria y quedé en la Selección, en la categoría de menos de 67 kilos. Me volví a Santa Fe con la idea de que era solamente suplente, pensando que, al menos en ese año, no iba a poder disputar la titularidad”, recuerda.

“Al volver de esa convocatoria, me contacta la entrenadora para ver cómo me veía ante la posibilidad de ser titular… fue una sorpresa muy grande, ¡pero inmediatamente le dije que sí! Para ingresar a la Selección, me tuve que medir con la titular, y la mejor de tres combates quedaba. Así fue como ingresé a la Selección y tuve mi primer viaje internacional como titular de la categoría”, cuenta, y se adivina la emoción de ese recuerdo.

“Ese fue el disparador para hacer del taekwondo mi prioridad, y en 2013 dejé mis estudios para dedicarme de lleno al deporte. Me alejé de a poco de las pasarelas y del modelaje… también tenía un grupo de baile y fue otra de las cosas que dejé para dedicarme al taekwondo”, enumera, aunque declara que ama bailar y la divierte mucho.

Atleta de alto rendimiento

“Mi rutina diaria varía de acuerdo a los torneos y objetivos que vamos teniendo mes a mes, pero básicamente es levantarme muy temprano -a las 5 de la mañana- para poder ir a tomarme el micro hasta la terminal de La Plata, de ahí me tomo el micro hasta Retiro, y de ahí voy en tren hasta Núñez, donde se encuentra el Cenard. Arrancamos los entrenamientos a las 10 de la mañana, entonces a las 9.15 o 9.30 ya tenemos que estar ahí para comenzar con los preventivos y los preparativos antes del entrenamiento. A veces hago esto todos los días, de lunes a viernes, a veces sólo voy 3 o 4 veces por semana. Eso varía de acuerdo con la planificación que tengamos. Por la tarde, ya de regreso a La Plata, a las 18 tengo otra práctica con mis entrenadores en el club”, describe. “Cuando no voy por la mañana al Cenard, procuro recuperarme y descansar, o ir al kinesiólogo -siempre hace falta, por una u otra cosa- y por la tarde sin falta de 18 a 21.30 o 22 entreno en mi club. Y muchas veces entreno también los sábados. Soy bastante disciplinada. Aunque a veces estás muerta y no tenés ganas de ir a entrenar, pero si no lo hago, después estoy con mucha culpa. En realidad, lo que no te da ganas es ir hasta el lugar, pero una vez que llegás, recargás pilas entrenando. Terminás mejor que cuando empezaste”, afirma.

La vidriera de los Juegos Panamericanos

“Los juegos de Lima fueron mis segundos Panamericanos. Esa vivencia, los nervios, ansiedad, las ilusiones y todo lo que siente los tuve en mis primeros juegos en Toronto, donde obtuve la medalla de bronce. Representar a tu bandera, subir al podio y ver tu bandera ahí es inexplicable. En Lima estuvimos muy cerquita de repetir el podio, pero no se dio”, cuenta.

Ale todoterreno

Multifacética, le gusta la cocina, guardar recetas y probar constantemente cosas nuevas e inventar en sus platos. Tiene particular gusto por la cocina saludable, y declara estar en etapa de investigar harinas y probar muchas recetas diferentes. Está constantemente haciendo cosas: manualidades, accesorios, bordado, tejido al crochet… siempre está buscando algo para hacer.

Ahora dedica su escaso tiempo libre a descansar o cuidar de su salud, todo lo que ayude al llamado “entrenamiento invisible”, que también contribuye a su rendimiento.

Le gusta bailar, formó en un grupo de reggetón y hip hop, pero al elegir al taekwondo fue alejándose del circuito de danza. Hizo un taller de locución, algo que le gusta y que también probó.

Asegura que nunca imaginó este presente para ella, estar en este lugar. “Como el camino del taekwondo llegó a mí por casualidad, no me imaginé, como muchos deportistas sueñan desde chicos, con esto. Estar en un juego Olímpico, representar a mi país no estaba para nada en mis sueños. Pero es esto lo que me llena de orgullo, porque somos muy pocos los que tenemos el honor de representar al país”.

Autodefinido

Me di cuenta que me resulta bastante difícil describirme, no sé por qué.
Creo que todos tenemos cosas buenas y malas. Dentro de mis «pro» me considero una persona sencilla, auténtica, sincera, divertida, soy muy cariñosa y familiera, me gusta mucho hacer sentir bien a las personas ya sea escuchándolos o dando consejos, o haciendo chistes o payasadas para sacarles una sonrisa.

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