Por Christina Horsten y Johannes Schmitt-Tegge
dpa

 

Taylor Swift no es capaz de dejar atrás la vieja disputa con Kanye West. “No me gustan tus jueguitos/ No me gustan tus falsos teatros/ El papel de tonta que me hiciste jugar/ No, no me gustas”, canta. “Look What You Made Me Do”, de su nuevo álbum “Reputation”, es un evidente desquite con el rapero.

 

Fuera cual fuera el trasfondo de la llamada, seguro que en el futuro estrella del pop dejará el smartphone a un lado cuando llame West. “Lo siento, la Taylor de antes no puede ponerse al teléfono”, canta. “¿Por qué? Oh, porque está muerta”. Y lo cierto es que Swift busca reinventarse en los 15 temas de este nuevo disco que hoy sale a la venta, que también aborda temas como las relaciones amorosas, la amistad y los hombres.

 

La joven de Pensilvania también se ha valido del apoyo de los productores Max Martin y Jack Antonoff, así como de sus compañeros de profesión Ed Sheeran y Future, que cantan con ella en “End Game”. Gracias a estas colaboraciones las canciones han cobrado fuerza, con mucho sonido dance y mucha letra. Sin embargo, la voz y los textos son inconfundiblemente marca de la casa, por mucho que repita todo lo que ha cambiado. “Dicen que hice algo malo, pero entonces ¿por qué me siento tan bien?”, canta Swift. “Nunca lo he pasado tan bien”.

 

A sus 27 años, la ex promesa del country reconvertida a estrella pop no para de romper corazones. “Mi reputación nunca fue peor”, afirma. Pero ahora asegura que es más fuerte y más inteligente. Y más alocada también, como destaca sobre todo en “Dress”, donde cuenta cómo se emborracha con un amante y le pide que grabe su nombre en el cabecero de su cama. “He comprado este vestido solo para que tú me lo puedas quitar”, canta. Y destaca: “Hace tiempo que nadie ha sabido nada de mí, me va mejor que nunca antes”. Así es la nueva Taylor Swift.

 

La cantante describe en el libreto que acompaña el álbum, que imita a una revista, las sombras que pueden cernirse sobre la vida de alguien tan expuesto a los focos.

 

“Utilizaron mis errores contra mí, mi mal de amores se usó como entretenimiento y se rieron de mis letras como una necesidad exagerada de hablar”, cuenta. Ya prevé que los “blogs de chimentos” tratarán de relacionar a un hombre con cada canción, “como si la inspiración para la música fuera tan fácil y banal como un test de paternidad”.

 

Pero ella no se deja doblegar por este tipo de ataques. En el libreto se muestra como una joven feliz entre caballos, poemas propios y acuarelas, además de con sus gatos Meredith y Olivia. A quien todo esto le suene demasiado a un cuento de hadas y se interese más por los chismes que por la música de Swift, solo necesitará un poco de paciencia: según la revista Billboard, el próximo álbum de Kanye West ya está en marcha.