Por Hannes Breustedt
dpa

En vez de las buenas noticias esperadas por sus clientes, el director general de la automotriz Tesla, Elon Musk, anunció que su coche eléctrico más barato, el Model 3, seguirá sin ser tan accesible como se pretendía.

Tras el éxito en el nicho del lujo, el Model 3 era el intento de Tesla de conquistar el mercado masivo: el anuncio del lanzamiento del coche generó de inmediato cientos de miles de reservas para las que había que pagar un adelanto de 1.000 dólares. En su web la empresa sigue promocionando el auto a un precio de 35.000 dólares, pero en la actualidad las versiones disponibles cuestan bastante más.

En lugar de hablar de los avances en la producción, Musk reconoció que con el actual nivel de producción, el Model 3 de 35.000 dólares haría ‘perder dinero y morir‘ a Tesla.

Por eso, el millonario cofundador también de PayPal y la compañía espacial SpaceX se dedicó a promocionar en Twitter una nueva versión premium con dos motores que se podrá comprar a partir de julio. El Model 3 mejorado, más rápido y potente, tendrá un precio de 78.000 dólares (sin el asistente de conducción “autopilot”).

“Más o menos como un BMW M3”, añadió Musk, con lo que dejó claro cuál es el tipo de público al que va dirigido. Hasta el momento Tesla había estado entregando variantes a un coste de 50.000 dólares, es decir bastante lejos del nivel de precio de su competidor Chevrolet Bolt EV (algo más de 36.000 dólares).

Musk reconoció que la versión básica del coche podrá empezar a fabricarse como muy pronto entre tres a seis meses después de que la producción semanal del Model 3 alcance los 5.000 vehículos. Es decir que los compradores con un presupuesto más reducido tendrán que esperar.

El anuncio genera además otros interrogantes, porqueÂáen teoría ese nivel de producción debía haberse alcanzado ya a finales de 2017 pero tuvo que ser postergado varias veces y ahora se supone que se conseguirá a mediados de año. Así que nadie está seguro completamente de que Tesla conseguirá los 5.000 Model 3 semanales hasta finales de junio.

Según la agencia especializada en información económica Bloomberg, que en base a las cifras disponibles ha creado un “rastreador de Model 3”, la producción es en la actualidad de unos 2.900 autos a la semana.

Económicamente puede tener sentido querer orientarse a los compradores de mayores ingresos con un Model 3 premium porque el margen de ganancia es mayor en los coches de alta gama, pero por otra parte la compañía fundada en 2003 -que nunca ha tenido ganancias anuales- se cotiza tan alto en Bolsa porque los inversores confían en la capacidad de Musk de sacarla del nicho de los automóviles eléctricos de lujo.

Cuanto más tiempo pase, más complicada será la llegada al mercado de masas, porque numerosas automotrices tradicionales están planeando sacar también modelos eléctricos económicos. Y a esto se suma que podría acabarse el plazo para cobrar el incentivo económico en Estados Unidos por la compra de un coche eléctrico.

Los 7.500 dólares que se pagan en Estados Unidos como incentivo a la compra de autos eléctricos son válidos sólo para las primeras 200.000 unidades de un fabricante. A partir de ahí la prima se reduce a la mitad cada seis meses hasta desaparecer.

Y Tesla anunció que llegará a los 200.000 vehículos durante 2018. Quienes quisieran un Model 3 barato y además el beneficio de la prima lo tendrán por tanto difícil y eso podría tener consecuencias para las finanzas de Tesla. Los aproximadamente 500.000 dólares pagados por adelantado por clientes que quieren comprar un Model 3 constituyen a día de hoy gran parte de las reservas de dinero de la compañía:Âási los clientes cambian de opinión, tendrá que devolverles el dinero.