Dra. Gayla L. Poling (*)

El tinnitus es aquella sensación de escuchar un ruido aunque no haya ningún sonido externo y, a menudo, se describe como tintineo, zumbido, rugido, chasquido, silbido, pulsación, chiflido o una combinación de estos ruidos. Se lo puede escuchar en uno o en ambos oídos y el ruido está presente todo el tiempo o de forma esporádica.

Cuando el tinnitus no desaparece, lo recomendable es evaluar la audición. En muchos casos, es posible controlar completamente el tinnitus; en otros, en cambio, se convierte en una afección crónica capaz de afectar el sueño y las funciones diarias. Afortunadamente, existen alternativas para reducir sus efectos.

Se desconoce la causa del tinnitus, pero una posibilidad es que sea el resultado de un daño en las células del oído interno. Esta posibilidad nace del hecho de que alrededor del 90 por ciento de las personas con tinnitus han perdido un poco la audición a consecuencia del ruido.

Los delicados cilios del oído interno se mueven según la presión de las ondas de sonido y ese movimiento libera una señal eléctrica que viaja por el nervio auditivo hasta el cerebro. El cerebro normalmente interpreta esas señales como un sonido; pero cuando los cilios dentro del oído interno se dañan, doblan o rompen, pueden liberar impulsos eléctricos fortuitos al cerebro y, como resultado, producir tinnitus.

En muchas personas, el tinnitus se ha vinculado con una pérdida de la audición, sea debida a la edad o al ruido. El tinnitus también puede derivar de una obstrucción por cerumen, de cambios óseos en el oído medio (otoesclerosis) o del efecto secundario de varios medicamentos. Entre otras afecciones relacionadas con el tinnitus están las siguientes: traumatismo en la cabeza o conmoción cerebral; afecciones del oído interno, como la enfermedad de Ménière o un neuroma acústico; lesiones de la cabeza o del cuello, y problemas con la articulación donde el hueso de la mandíbula se une con el cráneo (articulación temporomandibular). La hipertensión y otros factores que aumentan la presión arterial, como el estrés o el consumo de alcohol y cafeína, pueden hacer más notorio al tinnitus.

La mayoría de los casos de tinnitus no tienen cura, pero muchas personas logran controlarlo y el objetivo casi siempre es reducir la conciencia del tinnitus. Cuando el tinnitus se debe a una enfermedad, el médico podría recomendar algunas medidas para disminuir el ruido, tales como extraer el exceso de cerumen, tratar una afección vascular escondida o cambiar los medicamentos si alguno de ellos contribuye al problema.

Unos audífonos bien medidos también pueden ayudar porque solucionan la pérdida auditiva, y el tinnitus, a veces, disminuye cuando se escucha mejor los ruidos circundantes. El ruido blanco, o enmascaramiento, igualmente ayuda porque suprime el tinnitus a fin de que produzca menos molestias.

De igual manera, existen varias terapias esperanzadoras para controlar el tinnitus, tales como dispositivos de terapia musical y métodos de control del tinnitus, terapias para reentrenamiento del tinnitus que implican usar dispositivos para “entrenar al cerebro” a ignorar el tinnitus, y terapia cognitivo conductual que se enfoca en reemplazar los pensamientos negativos con positivos para modificar la reacción ante el tinnitus.

Si bien no existe ningún fármaco autorizado para curar el tinnitus, en algunos casos, ciertos antidepresivos pueden reducir la intensidad de los síntomas. Además, están en curso estudios enfocados en suprimir el tinnitus y en encontrar soluciones para controlarlo.

Por último, un terapeuta reconocido puede ayudarle a desarrollar técnicas para afrontar la situación. Existen también grupos de apoyo, sea en persona o por internet, y tanto el ejercicio como la terapia de relajación pueden asimismo serle útiles porque el estrés empeora el tinnitus. (Adaptado de Mayo Clinic Health Letter).

 

(*)  Otorrinolaringología de Mayo Clinic en Rochester, Minnesota.

Fuente y fotos: Mayo Clinic