Una comunicación efectiva


La artista y preparadora vocal Lorna Earnshaw desarrolló un método propio de oratoria y expresión en público apto para la nueva era de las redes sociales, sintetizado en su libro “Speak Out!”, best seller en Amazon. En exclusiva, le brindó a El Litoral un pantallazo de su propuesta.
Textos. Ignacio Andrés Amarillo (iamarillo@ellitoral.com).

Lorna Earnshaw, cantante, compositora y vocal coach argentina radicada en Los Ángeles, es la autora del best seller en Amazon “Speak Out!” (“¡Hablar claro!”), donde enseña como hablar en público con una voz agradable para lucir seguro de sí mismo y así obtener más éxito profesional. Lorna es cantante, compositora, entrenadora vocal, oradora, y consultora de marketing en línea con sede en Hollywood y en Poway. De ascendencia inglesa, se graduó en periodismo en la Argentina y obtuvo su título en composición de canciones en Los Ángeles. Ha enseñado técnicas vocales desde 2003 y, en 2012, lanzó su propio método vocal, “Fundamentos de la técnica vocal”.


Desde California, Lorna dialogó con Nosotros sobre su especial método.


Desarrollo


-Durante años te desarrollaste como coach vocal en canto, cosa que seguís haciendo. ¿Cómo fue llevar esos conocimientos que podías impartirle a tus alumnos al ámbito del entrenamiento en oratoria?


-Fue muy fácil porque después de 15 años dando clases ya tengo mi método vocal, que tiene que ver con los ejercicios de la voz. Fue fácil identificar cuáles eran los ejercicios que necesitaba. Por otro lado lo que quería entender era cuáles eran los problemas que las personas tenían al hablar, cómo podía ayudarlos. Me pareció que la mejor forma era hablar con alumnos, porque así aprendí a dar clases de canto: estar en frente de un alumno viendo cuáles eran las dificultades que él tenía, y a partir de ahí generar los ejercicios o buscar ejercicios que yo ya sabía, que otras personas crearon para resolver esos problemas.


Puse anuncios en Facebook, en diferentes grupos, donde sabía que había gente que necesita mejorar su oratoria, y hablé con más de 50 personas en diferentes partes del mundo. Les di dos clases gratuitas a cada uno, eran de Australia, Nueva Zelanda, Sudáfrica, Inglaterra (diferentes lugares donde hablan inglés); quería ver sus dificultades, deseos y objetivos. Me dí cuenta de que no era apenas el lado de cantante el que tenía que usar para ayudarlos, sino también otras experiencias que ya tuve como performer en escenarios, como instructora de danzas. A partir de ahí creé un método, que es el trabajo final expresado en el libro.


-¿Qué conocimientos de los que vos tenías fuiste detectando que podías ir aplicando para esas necesidades?

La forma en que me dí cuenta de que tenía algo para ofrecerles fue porque una amiga mía me pidió que la ayude a grabar unos videos. Le fui explicando cosas que para mí eran muy naturales, y me dí cuenta de dónde yo traía ese conocimiento. Mucho era de la experiencia de estar en el escenario, enfrentándome con situaciones inesperadas, en las cuales pasa algo y uno tiene que poner cara de que está todo bien y seguir adelante.


O por otro lado, en lo que tiene que ver con la elección de las palabras, incluí muchos conocimientos que adquirí cuando me recibí en composición de canciones en Hollywood: hice una licenciatura en la Shepherd University en la cual me entrenaron para que entendiera mejor las palabras. Y a la vez lo combiné con lo que había estudiado como periodista cuando me recibí en TEA, en Argentina, 20 años atrás.


Fui combinando esos conocimientos con un estudio en copywriting, en lo que tiene que ver con marketing digital. También lo combiné con mi experiencia como bailarina, en cómo utilizar el espacio, en la postura. Con la técnica de canto y con el tratamiento fonoaudiológico: a los 17 hice dos años de tratamiento para resolver un problema en la voz. Todas esas experiencias las fui volcando de acuerdo a a las necesidades de la gente que me buscaban para que las ayudara a expresarse mejor.


Traumas


-¿Cuáles son los principales miedos o carencias que tienen?

El principal problema es que a la mayoría no les gusta su propia voz ni cómo aparecen en frente de la cámara, especialmente a los profesionales y emprendedores que buscan hacer crecer su negocio, su imagen, su branding, estando en Internet, en las redes sociales. Necesitan estar frente a una cámara y hacer un video; estar en el escenario y dar un curso. Algunas personas tienen un poco de timidez, de autocrítica, y falta un poco de práctica.

¿De dónde viene eso?

Que a uno no le guste su voz tiene que ver con que la voz grabada es diferente de la que escuchamos dentro de nuestra cabeza. Cuando se escuchan después de grabar un mensaje en el contestador o un memo en el celular dicen: “¡Dios! ¿Esa es mi voz?”. Muchos lectores de esta entrevista tal vez se van a identificar con eso. Eso sucede por la física, la ciencia: cuando escuchamos dentro de nuestra cabeza, en el canal auditivo tenemos un resultado; y lo que se escucha afuera es distinto. Lo que primero necesitamos hacer es acostumbrarnos a nuestra voz.


Por el otro lado muchos tenemos por las presiones culturales y sociales una crítica muy fuerte de que no somos suficientemente buenos, de que tenemos algún defecto, de que los otros son mejores. Hay un gran impacto de eso. En el momento en que las personas están expuestas y se ven después en video surge esa autocrítica.
Proceso


– Llegaste al libro dando clases. ¿Cómo fue el proceso de llegar a la síntesis?

Primero fue el trabajo más minucioso de hablar con las personas y hacer la lista de los problemas. A partir de ahí empecé a ver cuáles ejercicios habían gustado más, y a investigar un poco, no tanto para no repetir lo que ya se está haciendo. Ahí hice un bosquejo de organizar los conocimientos y a partir de ahí generé cuatro partes del libro.


Por un lado la conexión con uno mismo: para superar el miedo a hablar en público, para parar de estar consciente de cómo está hablando y concentrarse en el mensaje y su misión, ser menos autocrítico. En segundo lugar, resolver problemas de la voz a través de ejercicios: fui viendo los ejercicios para cada uno. Después la parte de la expresión corporal, cómo nuestra postura y expresión aporta a nuestro mensaje. Y por último la parte del contenido: cuáles son las palabras que estamos eligiendo para transmitir nuestro mensaje.


Después estuve escribiendo seis horas por día durante tres semanas, son alrededor de 150 páginas.

¿Por qué creés que hay hoy tanta demanda de esta formación?

No es de hoy. Hay un libro de Dale Carnegie, “El arte de hablar en público”, escrito hace cien años: es un súper best seller, autor de “Cómo ganar amigos e influir sobre las personas”. Se había dado cuenta de que el éxito de su carrera se debía a su capacidad de expresarse en público, eso hace una gran diferencia en los negocios, los estudios, la relaciones personales. Eso ya se sabía.


Lo que está pasando ahora es que a través de las redes sociales y de la capacidad que tenemos de generar nuestro propio contenido los empresarios, los profesionales, se están dando cuenta de que necesitan aprender cómo hacer un video; y a través de mejorar eso van a mejorar sus carreras: van a vender más, difundir sus trabajos y sentirse más seguros frente a posibles clientes. Existe una mayor consciencia del peso que tiene la capacidad de comunicarse en el éxito profesional.
Más allá


– Te formaste como cantante, guitarrista clásica, bailarina y periodista. ¿Estás desarrollando alguna actividad artística o profesional fuera del coaching?

Hace más de diez años que no me presento como bailarina. Lo que me considero ahora es una cantante y compositora: trabajo para una productora de Los Ángeles que produce música para películas, se llama Latin Music Specialists: me piden canciones en portugués y en español bien específicas. El año pasado se estrenó en Buenos Aires, y ahora en Brasil, “Las Ineses”, con María Leal, ahí canté la canción de la película.


También estoy trabajando en un nuevo EP que voy a lanzar a fin de año con mis canciones: es un estilo pop más refinado, medio jazz, también toco el piano. No estoy tocando guitarra: estudié en el conservatorio cuando era muy chica pero soy malísima. Alguno puede decir “tocás bien”, pero con lo que estudié tendría que tocar mejor (risas). Todo me ayudó, pero ahora soy una cantante que toca el piano, y una compositora.

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