Usar ropa clara no es sólo un capricho de la moda.

Muchas son las tradiciones para despedir el año y la noche del 31 suele llenarse de velas, mensajes que se queman y globos con helio. Respecto al look elegido, el blanco es el color que reina.

Para algunos, esta tradición no es más que un cliché de la moda, sin embargo, tiene orígenes antiguos y un significado que trasciende los límites de lo “fashion”.

Desde África occidental llegaron a Brasil miles de esclavos en la época colonial. Ellos trajeron la danza, la música, creencias y rituales que impactaron fuertemente en el vecino país.

La cultura Yoruba, que constituye un grupo étnico-lingüístico africano, impregnó a los brasileños de su magia ancestral, sus ritos, canciones y poemas.

Pero ¿Qué tiene que ver el color blanco?

Vestir claro en víspera de Año Nuevo, comenzó como una manera de rendirle tributo a la orisha Yemayá (Yemojá o Yemanjá). Ella es la Diosa de los mares, la esencia de la maternidad y protectora de los recién nacidos.

Una orisha (orixá en portugués) es una divinidad de la religión Yoruba.

Con el paso del tiempo, Yemayá se ha convertido en algo que trasciende la fe, un símbolo de la cultura brasileña al que se le rinde tributo con los colores del mar: azul y principalmente blanco. También hay quienes arrojan rosas blancas a la costa y pequeños barcos cargados con velas y estatuillas.

Todos los brasileños celebran la víspera de Año Nuevo usando este color para tener buena suerte el próximo año. Algunos agregan el rojo para el romance o amarillo y verde para el éxito y la salud.

Si bien esta es una tradición de Brasil, principalmente de Río de Janeiro, se ha ido expandiendo hasta llegar a decenas de países que visten ropa clara como un significante de pureza.