Nuestra decoradora nos cuenta los detalles de esta restauración que transformó un espacio sin uso en un ambiente cálido para disfrutar del ocio y el descanso.
Por Renata Gilli Faudín.

El viejo garage sin uso, ubicado en el fondo del terreno donde se asienta la casa, se puede convertir en un placentero lugar para el ocio y el descanso.

Sin modificar las aberturas antiguas, con herrajes estilo caballerizas, al ingresar nos sorprende un lugar que genera un clima cálido, acogedor, ideal para reunirse con amigos o para disfrutar el cocinar o leer algún libro.

La transformación de este espacio parte del concepto de aprovechar lo que hay, armar con bajo presupuesto, y además tomar conceptos de la corriente arquitectónica brutalista para aplicarlos a la decoración.

Parte de las paredes se picaron para liberar la humedad y dejar el ladrillo a la vista, al picar, se descubrió una capa aisladora de más de un metro de altura, con acabado de cemento alisado color verde inglés, lo cual contrasta y queda muy bien con los ladrillos vistos. En el resto de la paredes se decidió usar pallets reciclados, en reemplazo de pintura, logrando así el efecto cálido a través del uso de maderas variadas y mezcladas.

Había una mesada existente con una pared de cerámicos blancos que se mantuvo y se revistió alrededor con madera de pallets.

En las columnas y vigas que quedaron sin revestir se eligió el color negro para contrastar con la madera y dar sensación de contención.