10 rasgos del liderazgo millenial


¿Cuáles son las principales características de quienes cursan los 30 años en promedio y poseen la responsabilidad de gestionar personas?

Textos. Ps. Gustavo Giorgi. Ilustración. Soledad Grossi.

Estaremos de acuerdo en que no existe una sola manera o estilo para liderar.

La gestión de personas nos plantea desafíos diariamente, y para llevarla adelante de forma eficaz es clave ser creativo y en eso los modelos sirven hasta ahí nomás.

Pienso que hay un trío que siempre debe ir de la mano y sonando en armonía como una banda de música: el líder, los colaboradores y el contexto.

Tal como se ve, los tres no son estáticos sino que su dinamismo nos obliga a movernos también. Así, las decisiones que hoy podamos tomar, en el actual estado de cosas (ejemplo, pandemia) podrían perfectamente no ser tomadas en otro momento. 

Asimismo, tener a cargo un tipo u otro de colaboradores también hará que debamos adaptar nuestras conductas, en miras de lograr resultados.

Finalmente, y aquí voy a detenerme, respecto del líder en sí y su accionar, tendremos múltiples variantes en función de su estructura de personalidad, rasgos de carácter dominantes, experiencias pasadas, mapas mentales y modos de percibir la realidad, etc., etc. Esto nos lleva a pensar en la dificultad de abordarlos de un modo universal sino que deberíamos hacerlo caso por caso. El desafío será encontrar algunas categorías capaces de dar una explicación general, que luego deberemos analizar si cuaja o no con el caso particular que estamos tratando. Especialmente hoy quiero hablarles del Liderazgo Millenial.

En primer lugar bien cabe la pregunta: ¿Existe un liderazgo millenial? Estoy convencido que sí. No solo puedo aportar casuística personal, derivada de mi propia experiencia sino que además existen varias investigaciones al respecto que así lo establecen.

Luego, pretendo situar las principales características de quienes cursan los 30 años en promedio y poseen la responsabilidad de gestionar personas.

1. Poco apego a las normas

Una cuestión interesante, que a muchos inquieta, es esta especie de «falta de respeto» sistemática a las normativas. Esto incluye procedimientos, procesos y hasta las mismas políticas de la Compañía.

En su afán de lograr mayor practicidad en las tareas con su consecuente optimización de tiempos y esfuerzos, los millenials desafían lo que siempre se hizo de la misma forma. En este aspecto, sus cuestionamientos pueden ayudarnos a pensar por las causas reales de existencia de tal o cual cosa. Muchas veces los caminos que sugieren no son los mejores, por diversas razones, pero otras tantas, sus sugerencias son válidas y resulta importante tenerlas en cuenta. Sugiero en este punto aumentar la escucha activa en lugar de escandalizarse, vistiendo las ropas de: «No entiendo… Entró hace dos meses y ya está planteando cosas… que irreverente resultó este chico…»

2. Cercanía con colaboradores

Por lo general, estos líderes tienen competencias relacionales desarrolladas y por eso pueden rápidamente acortar distancias, logrando empatía y conexión emocional.

 Sin dudas que es un rasgo por demás de interesante y útil ya que, como bien sabemos, estas conversaciones favorecen muchísimo al compromiso y el contrato psicológico del sujeto con la empresa.

3. Dificultad para poner límites 

Como correlato del punto anterior, si esta cercanía resulta mal manejada podría causar serios dolores de cabeza y de hecho he visto en la realidad numerosos ejemplos de esta índole.

Es bastante frecuente oír amargas quejas o desilusiones de líderes millenials que se excedieron en la confianza y luego sus colaboradores no le respondieron con honestidad. O también su temor a establecer el «no» con firmeza, por pensar que ello implicaría un deterioro en el vínculo, afectándolo de lleno en su cotidianeidad.

4. Habilidades comunicacionales 

Se detienen a charlar. Creen que es importante conversar con su gente y en eso pueden ser hábiles escuchas como también conocedores de que los argumentos son importantes. Estoy convencido que esto último responde a su propio posicionamiento, orientado a obtener siempre el por qué de las cosas. Tal como ellos se niegan a realizar actividades que consideren sin sentido, también suponen que sus colaboradores comparten esta percepción. Por lo tanto, están bien dispuestos a explicar las razones para hacer o no algo.

5. Alta orientación a resultados 

Tienen como cierta necesidad de visibilizar acciones y se encaminan fervientemente detrás de las metas.

Muchísimo más proclives a la medición que las generaciones anteriores, se sienten a gusto con tableros de control, indicadores y otros chiches similares.

Todo aquello que sea del orden del debate tipo mesa de café, no les interesa en el ámbito de trabajo.

6. Asertividad respecto de sus propios jefes

Como contrapartida de la dificultad para poner límites a sus colaboradores, podemos observar que su manejo hacia las figuras de autoridad es distinto.

Aquí sí tienden a exponer sus puntos de vista sin ambages, pudiendo ser poco polites en el camino. 

7. Pensamiento digital

No solo porque demuestran mayor habilidad y cercanía en el dominio de herramientas digitales, sino porque sobre todo cuentan con la mentalidad que supone un trabajo colaborativo, en red, una transparencia al momento de compartir información y una tendencia a la horizontalidad jerárquica. 

8. Potencian la diversidad 

Se sienten cómodos formando parte de equipos heterogéneos, valoran los distintos géneros, experiencias e historias de vida siendo capaces de extraer lo más valioso de cada uno. 

9. Tienen propósito

Es falso que los millenials no saben lo que quieren. 

Podrán variar los caminos (por ejemplo carreras profesionales o empleos) pero no modificarán el final del mismo: su autorrealización.

Justamente por eso es que desean trabajar en empresas con propósito claro y desde su lugar intentarán llevarlo adelante junto a su equipo.

Me resulta difícil pensar que un millenial se enganche a una organización que solo quiere maximizar su ganancia a cualquier precio…

10. No temen al cambio

¿Hay algo de inmadurez aquí? Pienso exactamente lo contrario.

Abrazar los cambios implica estar abierto, permeable y sobre todo flexible a los vaivenes que este mundo implica.

La rigidez, el statu quo, las reglas estrictas fueron útiles en su momento pero hoy en día deben ser reformuladas.

Tal como las organizaciones que no se adaptan morirán, los líderes que repitan recetas con fruición correrán con la misma suerte.

Me encanta oír como los líderes millenials entienden las ambigüedades y soportan el reto de la experimentación. Probar algo, intentarlo y disfrutar en el mientras tanto es, posiblemente, una de las principales fortalezas que esta generación posee y de la que podemos aprender. Claro, si estamos dispuestos a eso…

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