6 pasos para potenciar la creatividad


A lo largo de la historia, han surgido y desaparecido muchas profesiones y actividades que se hicieron de una manera durante décadas se hacen ahora de una forma completamente diferente (y más fácil). Todo esto ha ocurrido gracias a la evolución tecnológica provocada por la capacidad de creación del ser humano.

Textos. Revista Nosotros. Fuente. Zendesk Latinoamérica.

En un escenario actual en el que la digitalización es aún más acelerada y la tecnología ocupa un espacio cada vez mayor en la ejecución de las tareas, es necesario reflexionar sobre la importancia del factor «humano» en las empresas y en sus relaciones con los más diversos públicos. Es una dicotomía que siempre ha estado presente y que avanza hacia un encuentro en el que la tecnología puede ser utilizada de forma más humanizada por las organizaciones.

Las situaciones son cada vez más complejas y exigen habilidades puramente humanas, como el autoconocimiento, la creatividad, la comunicación, la colaboración y la conciencia colectiva. Por eso la diversidad se ha convertido en algo fundamental, por ejemplo. Los grupos formados por personas con diferentes orígenes, pensamientos, etnias y géneros tienden a ser más completos y creativos en la forma de pensar y en las estrategias que implementan.

1) La creatividad es un músculo que se debe ejercitar

A veces necesitamos avanzar con cierto trabajo que requiere de ideas originales o al menos encontrar una forma eficiente de hacerlo. Sin embargo, puede suceder que en el momento, por más que nos esforcemos, no surja ninguna idea. Esto es normal y puede ser frustrante. Algo muy útil en estos casos es hacer una pausa y pasar a otro tema. Así, permitimos que nuestra mente tome un descanso y ejercite otras áreas, lo que permitirá luego encarar nuevamente la tarea original estando más frescos.

Desarrollar alguna actividad artística es sin duda un excelente ejercicio para la creatividad. Pero también puede serlo simplemente consumir arte. Escuchar música, ver una película u obra de teatro, leer, ver pinturas… En todos los casos estaremos poniendo en uso varios de nuestros sentidos, estimulándolos, y a su vez además puede llevarnos a pensar en distintas cosas. Un cuadro puede recordarnos alguna situación, una canción se puede asociar a una persona… Cualquier estímulo que nos haga pensar y relacionar personas, hechos, lugares y otra enormidad de factores puede resultar una buena forma de ejercitar la creatividad.

2) Encuentra tu momento creativo

Es necesario tener un momento del día para la creatividad. Este es uno de los elementos del proceso creativo: autonomía, dominio y propósito. Todos ellos deben formar parte de entornos que favorezcan la generación de nuevas ideas, haciendo que esos destellos sean más recurrentes y productivos. Mientras que la autonomía implica aprovechar las horas más creativas (que pueden ser a última hora de la noche o muy temprano por la mañana), el dominio es lo que hace que un equipo quiera tener un mejor rendimiento. El propósito, en cambio, es la búsqueda constante de hacer algo más grande que nosotros mismos.

3) Si no te ríes, pierdes

Un entorno de trabajo más relajado y divertido es terreno fértil para la creatividad, y une a los directores generales con los becarios, generando confianza, persuasión y compromiso. Los entornos de trabajo lúdicos que permiten el movimiento fomentan la creatividad y el pensamiento fuera de la caja.

4) Busca a personas que sean diferentes a ti

La circulación de innumerables opiniones y visiones del mundo, procedentes de profesionales tan diferentes entre sí, da acceso a un mundo mucho más amplio de conexiones y soluciones creativas. Si por un lado el miedo es el gran enemigo de la creatividad en muchas organizaciones que aún imponen barreras a sus empleados, las empresas innovadoras pueden registrar, por ejemplo, la puesta en marcha de 10 mil nuevas ideas al año, que generan ahorros de tiempo y dinero. Las personas que no pueden deshacerse de un pensamiento lineal suelen tener más dificultades para encontrar soluciones creativas.

5) Pierde el miedo al error

Asumir riesgos para poner en práctica nuevas formas de satisfacer a los clientes, incluso con ideas nunca antes probadas, es cada vez más habitual entre las empresas. La llamada «cultura del error» da a las organizaciones la libertad de probar diferentes caminos hasta encontrar el ideal. La digitalización ha acelerado este cambio de mentalidad para ofrecer lo que la gente necesita hoy, pero de una manera mejor, más ágil y con menos fricciones. Por eso es tan importante mantenerse al día de los movimientos del mercado y de las nuevas tendencias y necesidades tecnológicas. No es de extrañar que la colaboración para conseguirlo haya sido más remota, multicanal y sin fisuras, muy en línea con las preferencias actuales de los clientes.

6) Volver a empezar

Volver a revisar lo transitado no debe ser visto como un retroceso, muchas veces mirar hacia atrás brinda el impulso que todavía faltaba para concretar el objetivo.

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