7 años sin Amy Whinehouse


La diva del soul nos dejó hace siete años. Fue el 23 de julio de 2011 cuando su cuerpo fue hallado sin vida tendido sobre la cama de su casa en Camden, Inglaterra, justo cuando acababa de terminar su terapia de rehabilitación por adicción al alcohol. Quizá debería haber permanecido más tiempo en el centro de desintoxicación porque, poco después, supimos que fueron tres botellas de vodka las que acabaron con su vida.

La corta carrera profesional de Amy Whinehouse nos regaló algunas de las mejores canciones de soul, al tiempo que despertaba curiosidad y admiración por millones de seguidores en todo el mundo. El éxito llegaba, pero también aparecían las adicciones y la bulimia, enfermedades que alcanzaron su punto más álgido antes de lanzar al mercado el que sería su mejor disco Back to black, con el que obtuvo cinco premios Grammy. Su ruptura con Blake Fielder dejó a la artista completamente hundida, un duro golpe del que quizá nunca consiguió reponerse. Fue junto Fielder con quien se inició a las drogas y los excesos, hábitos que incorporó a su vida y que acabarían arrebatándole una prometedora carrera.

Años después retomarían su relación y fue en 2007 cuando contrajeron matrimonio, lo que hizo empeorar las cosas para Amy, que acudía a menudo a sus citas profesionales ebria y afónica. El crack, la cocaína y el alcohol hacían mella en esta artista, mientras su equipo veía como poco a poco se iba quebrando una cantante que podría haber alcanzado numerosos éxitos en el mundo de la música.

La relación tóxica que mantenía con su marido consiguió destruirla y ni siquiera el divorcio consiguió salvarla de la caída. Amy murió sola, a los 27 años como otras prometedoras promesas de la música como Kurt Cobain, Jimi Hendrix o Janis Joplin, pero su legado es eterno.

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