ACV: una lesión cerebral con repercusiones para el individuo y sus seres queridos


Cada 29 de octubre se conmemora el Día Mundial del Ataque Cerebrovascular, con el objetivo de informar y concientizar sobre esta enfermedad que puede ser mortal o discapacitante.

TEXTOS. Luciana Lanzamidad.

Los ataques cerebrovasculares (ACV ) causan más de 18.000 muertes al año y son la primera razón de discapacidad permanente en adultos en Argentina, según datos del Ministerio de Salud de la Nación. Es fundamental reconocer los síntomas y actuar rápidamente para poder recibir el tratamiento adecuado lo antes posible.

El ACV ocurre cuando la sangre que llega al cerebro no es suficiente, ya sea porque una arteria se tapa o se rompe. Así, cuando la circulación sanguínea al cerebro se interrumpe o se ve disminuida, aparecen síntomas neurológicos.

«Para comprender el tema, hay que saber que existen dos tipos de ACV: cuando se obstruye una arteria y se impide la circulación sanguínea -isquémico- y aquellos en donde se rompen las paredes de una arteria y se produce una hemorragia cerebral -hemorrágico-«, explicó Hugo Valderrama Neurólogo y Máster en Neurociencias (Mat. 5010). Además, remarcó que el 80% de los casos corresponden a accidentes isquémicos, mientras que el 20% restante son hemorrágicos.

«DE ALGO HAY QUE MORIR, DOCTOR»

El profesional contó que es frecuente escuchar en el consultorio, por parte de algunos pacientes, la frase «de algo hay que morir, doctor», como rechazo a modificar hábitos perjudiciales para el cerebro. Siendo los hábitos saludables una adecuada nutrición, ejercicio físico aeróbico diario, correcto descanso y el abandono de sustancias tóxicas. 

Pero remarcó que las personas que realmente lo piensan así deben estar informadas y advertidas: «el ACV es la segunda causa de muerte, pero también la primera en discapacidad. En su mayoría las personas sobreviven pero con secuelas, algunas con diferentes grados de recuperación, otras que deberán aceptar y enfrentar toda su vida. Es por ello que debe primero considerar esta información, como también evaluar la repercusión que tendrán sobre aquellos seres queridos que lo rodean. Muchas veces la dependencia que genera sobre los familiares, produce un efecto dominó de estrés, ansiedad y depresión sobre aquellos que intentan asistir desde el amor, pero no necesariamente desde una vocación, el conocimiento y el tiempo para hacerlo».

SÍNTOMAS

Valderrama detalló que lo más frecuente es que se produzca un daño en el sector motor del cuerpo y termine afectando la mitad de la movilidad de un lado y una alteración frecuente del lenguaje -afasia- esta puede afectar la capacidad para expresarse, para comprender o ambas cosas.

«Frente a alguno de estos síntomas, hay que consultar con el médico: súbita debilidad o entumecimiento de brazo, pierna o cara; repentino trastorno visual, trastorno en el habla o lenguaje; dolor de cabeza no habitual; o súbita pérdida del equilibrio o la coordinación», enfatizó el neurólogo.

CÓMO PREVENIR

Hábitos saludables son la clave. Valderrama informó que en Argentina la alimentación está siendo incorrecta, en los últimos años estamos entre el primer y segundo puesto de sobrepeso y obesidad de América Latina, y primeros en sobrepeso infantil.

Casi la mitad de los adultos argentinos es hipertenso y la mitad de ellos lo desconoce, la principal causa de agravamiento de este factor es el exceso de sal en lo que comemos. Uno de cada tres tiene colesterol elevado y uno de cada diez es diabético, siendo el exceso de azúcar, grasas trans y saturadas parte de la dieta habitual.

A esto se le suma el sedentarismo y un incorrecto tiempo de sueño -que empeoraron aún más con la pandemia- el tabaco y la apnea del sueño.

Son varios los factores que incrementan el riesgo de padecer un ACV, más aún cuando se combinan. Los más importantes son hipertensión arterial, enfermedad cardíaca, colesterol elevado, diabetes, sobrepeso, obesidad, tabaquismo y alcoholismo.

Como dato para tener en cuenta, la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda no ingerir más de 5 gramos de sodio diarios para evitar que las arterias se dañen. «La mayoría de los argentinos comemos alimentos con tanto sodio en su elaboración que sólo por ellos llegamos a ingerir 9 gramos. Pero como si fuese poco, usamos el salero y agregamos más sodio, llegando a los 14 gramos diarios», detalla el neurólogo.

También explicó que si bien los hábitos perjudiciales no necesariamente van a producir un ACV en todas las personas, si aumentan las posibilidades de padecerlo: «Es como ir juntando números para sacarte una enfermedad, cuantos más números más chances. Eso es independiente de la genética que tengamos, ya que obviamente más aún hay que cuidarse con factores negativos heredados. Lo bueno es que los hábitos saludables no solo ayudan a prevenir enfermedades, sino que mejoran nuestra calidad de vida y nos dan más posibilidades reales de disfrutarla».

MICRO ISQUEMIAS

Los micro inquemias no están clasificados como accidentes cerebro vasculares. «Los micro-infartos son menores a un centímetro y la mayoría de ellos miden un par de milímetros o menos y se producen por el daño de arterias muy pequeñas. A diferencia de un ACV producido por arterias de mayor tamaño en donde, según el área del cerebro afectada, se sufren síntomas de forma inmediata, los micro-infartos generalmente producen alteraciones de forma lenta y progresiva», manifestó Valderrama.

También aclaró que estas micro isquemias están vinculadas con el deterioro de las funciones mentales como la memoria o el razonamiento, alteración de la conducta y capacidad para movernos. De manera lentamente progresiva pueden producir lo que se denomina demencia vascular y/o síntomas similares a la enfermedad de Parkinson.

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