Adultos mayores y coronavirus


Las personas mayores de 60 años son particularmente vulnerables a infecciones graves o fatales derivadas del COVID-19 y por ello deben ser especialmente estrictos a la hora de cumplir con las recomendaciones de prevención, incluido el aislamiento. En ese sentido, es importante mantener con ellos una comunicación clara y sencilla con respecto a lo que se espera que hagan.


Los adultos mayores, como muchos de nuestros padres y abuelos, necesitan de nuestra solidaridad y cuidado. Permanecer en casa sin salir y sin comunicarse con nadie no es fácil, pero mucho menos lo es para las personas mayores que además viven solas. Podemos hacerles ver que esta situación puede ser una oportunidad para descubrir nuevas formas de comunicarse, leer un libro, aprender una nueva receta o realizar otras tareas en casa.


El distanciamiento físico, el pilar del control epidémico, podría causar aislamiento social, que ya es un problema en la población de la tercera edad. Por lo tanto las nuevas recomendaciones de la OMS hablan de distanciamiento físico y proximidad social. A su vez, el hecho de que muchos adultos mayores vivan solos, también implica que deban planificar algunos aspectos en relación a la cuarentena. Es importante que puedan mantener diariamente una rutina específica que incluya estimulación cognitiva, actividad social, ejercicio físico, dieta saludable y horas de sueño adecuadas.


Evite abrazos y besos. Si convive con adultos mayores en el hogar, la comunicación tiene que ser oral pero no a través del contacto físico.


Recuerde mantener el distanciamiento físico pero la proximidad social.


Esté atento a su estado de salud. Preste atención a la aparición de síntomas nuevos en el adulto mayor. Síntomas respiratorios (Fiebre + tos/dolor de garganta/dificultad respiratoria) o incluso la aparición abrupta de confusión pueden ser indicadores de una infección. Para esto debe hablarle a la persona mayor frecuentemente para saber cómo está y qué necesita.


Evite visitas no esenciales al médico. Es recomendable evitar la salida del hogar del adulto mayor para consultas de control, así como el ingreso de los mismos a los centros de salud en situaciones no urgentes. En caso de ser sumamente necesario, procure ayudarlo y acompañarlo. Consulte sobre la disponibilidad de servicios de telemedicina o consultas online ya que pueden ser un sustituto razonable. También se recomienda consultar con su médico la manera de disponer de recetas para adquirir medicación para un mayor número de días con el fin de disminuir al máximo las salidas a la farmacia.


Procure un adecuado cuidado de los cuidadores. Las personas a cargo del cuidado de las personas mayores también requieren de cuidados particulares. Verifique que aquellos que se encarguen de los cuidados se laven las manos adecuadamente y frecuentemente o usen alcohol en gel.

Cualquier equipo que traigan debe limpiarse con desinfectante. Además, asegúrese de que se sientan bien y sanos. Debe poder contarse con un reemplazo en caso que el cuidador enferme.


Ayude a mantener los lazos sociales. Promueva la comunicación desde el hogar, por ejemplo a través del teléfono o reuniones virtuales.


Esto permite acompañarlos aunque no podamos estar físicamente cerca.
Intente orientarlos en el uso de las redes sociales y nuevas tecnologías de comunicación.


Mantenga una comunicación clara. Repita la información tantas veces como sea necesario. Las instrucciones deben comunicarse de manera clara, sencilla, respetuosa y paciente.


Tenga paciencia. Muchas veces el enojo o la intolerancia es una conducta que expresan los adultos mayores para no mostrar sus sentimientos de tristeza o soledad.


Hable despacio para dar tiempo al procesamiento de la información.


Evitar compartirles información que pueda impactarles emocionalmente de manera negativa.

Escuche sus dudas y tenga en cuenta sus sugerencias.

Podemos obtener respuestas sorprendentes de nuestras personas mayores. Incluso, vemos que en las conocidas recomendaciones de la abuela sobre lavarse las manos, no tocarse la cara con las manos sucias, etc., hay una sabiduría que hoy resulta muy útil.


Evite la exposición prolongada a medios de comunicación. Recomiende la búsqueda de información oficial sólo una o dos veces por día y en horarios fijos, ya que la excesiva exposición a la información puede ser particularmente estresante para este grupo de riesgo.


Anticípese al aislamiento. En caso de que la persona viva sola asegúrese de que alguien podrá ayudarla a realizar compras, proveerse de medicaciones necesarias y llevar a cabo tareas diarias.


Manténgase activo física y mentalmente. El ejercicio puede ayudar a impulsar el sistema inmune, disminuir la inflamación y tener beneficios mentales y emocionales. Puede sugerir actividades como visitas virtuales por museos internacionales, clases de yoga o estiramiento, juegos y actividades psicomotrices y ejercicios de rehabilitación cognitiva como hacer crucigramas, juegos para buscar diferencias entre imágenes, sopas de letras, e incluso ejercicios de restas de dos dígitos.


Mantenga una alimentación saludable. Se recomienda mantener la rutina habitual que lleve cada uno, pero incrementando en lo posible el consumo de frutas y verduras para mantener fortalecido el sistema inmune.


Lleve una dieta equilibrada, variada y completa: abundantes vegetales, hortalizas, frutas, legumbres, cereales integrales, carnes magras, pescados, y lácteos.


Haga varias comidas al día y un menú con un alto potencial nutricional, cuya elaboración se adapte a las posibilidades de ingesta de cada persona.


Al igual que para el resto de la población, la bebida de primera elección es el agua.


Las personas inmunodeprimidas que quieran reforzar sus defensas a través de la nutrición deberían consultar por teléfono o telemedicina con un profesional nutricionista.


Evite posibles caídas. Tome acciones para prevenir las caídas, como hacer cambios en casa para disminuir los riesgos, evitar objetos que puedan provocar caídas y sugerir ejercicios para fortalecerse.


Retire los cables o cuerdas sueltas de áreas transitadas, procure una buena iluminación, instale pasamanos en la bañera o la ducha y al lado del inodoro, coloque una alfombra antideslizante en la bañera o la ducha.


Reorganice la casa de manera que las cosas sean más fáciles de alcanzar.

Mantenga un teléfono inalámbrico o un teléfono celular a mano para cuando necesite hacer o recibir llamadas.


Sugiera el uso de calzado cómodo con suela que evite que resbale.
Evite el uso de escaleras o sillas para alcanzar cosas.


Consulte con su médico por medicamentos que esté tomando y que le puedan causar mareo.


Si utiliza un andador, adjúntele una bolsa o cesto para mantener su teléfono y otros elementos importantes a mano.


La cuarentena es un desafío para las familias, y hay muchas casas donde las personas mayores están involucradas en las dinámicas diarias. Ser adultos mayores en contexto de cuarentena no los transforma ni los convierte en personas diferentes a lo que eran, pero es una oportunidad para fomentar la paciencia, la compasión, la integración familiar y el respeto.

Fuente: Adecco Argentina.

Previo Nickelodeon Latinoamérica presenta "Nick en casa" en IGTV
Siguiente Cómo higienizar correctamente tu equipo de mate