Ailen Siboldi, la supermodelo santafesina que se ganó un lugar en la industria de la moda


Codiciada por marcas y diseñadores, deslumbra con su belleza y porte en las mejores pasarelas del país. Ailen Siboldi es, sin dudas, unas de las supermodelos que mejor representa a la provincia de Santa Fe.

TEXTOS. Georgina Lacube.

Corría el año 2004 y un importante shopping de la capital santafesina auspiciaba como anfitrión de uno de los certámenes más convocantes del mundo fashion: el scouting de modelos con Pancho Dotto, el icónico manager de las figuras más famosas de la Argentina y el rey de la moda, los desfiles y los veranos más top de los 90 en nuestro país.

Más de trescientas aspirantes a modelos se habían acercado al lugar con un deseo en común, ser tocadas por la varita mágica y pasar a ser parte del staff Dotto, como antes le había sucedido a Débora del Corral, Elizabeth Márquez, Valeria Mazza, Carolina Peleritti y hasta a la mismísima Araceli González. Ahí, entre el montón, con su metro ochenta de altura y tan solo 15 años se encontraba Ailen Siboldi, impulsada en su caso, por la necesidad de «hacer algo divertido» y «rebelde» en su vida.

«Nunca tuve vocación de modelo ni me interesaba la moda, pero quería ver «qué onda» era vivir esa experiencia. Y como mis viejos no me podían llevar porque era viernes y trabajaban, lo hizo una amiga de la familia. Recuerdo que fue un día muy tedioso. Nos convocaron a la mañana y era tal la cantidad de gente que mi turno para presentarme se dio pasadas las 4 de la tarde. Tras entregar una planilla con mis medidas y fotos me preguntaron si quería participar del desfile que cerraría esa jornada. Pese a que no tenía experiencia en desfilar, ni usar tacos, ni posar, acepté la propuesta y así pasé a integrar el grupo de las 20 finalistas santafesinas elegidas para ese evento», cuenta quien después de vivir la experiencia de su vida no supo más nada de Dotto Model’s hasta pasados varios meses.

«Un día suena el teléfono de casa y eran de la agencia. Querían saber si estaba interesada en viajar a Buenos Aires para empezar a trabajar con ellos. Obviamente que acepté y así fue como empezó mi carrera en el mundo del modelaje». Pero claro, no todo fue color de rosas. Ailen relata que como seguía viviendo en su ciudad natal y aún no había terminado el secundario, se le complicaba trabajar a distancia. Sumado al hecho de que al ser menor de edad, le costaba que las marcas la contratasen.

Pero la vida le dio una segunda oportunidad. Corría el año 2007, más precisamente un viernes a la tarde mientras realizaba el típico paseo con sus amigas por la peatonal, cuando la modelo Lorena Ceriscioli, quien se encontraba en Santa Fe haciendo también un scouting, se le acercó para preguntarle si le gustaría sumarse a su agencia de modelos, que en aquel momento se llamaba Prémula y lideraba junto a Tomás Costantini, hijo del empresario Eduardo Costantini. Ailen aceptó y, como ya era más grande, sus padres la dejaron viajar seguido a Capital para trabajar.

«Me tomaba el colectivo los jueves y aprovechaba los viernes, sábados y domingos para hacer desfiles, campañas, fotos y todo el trabajo que me saliera. Volvía el domingo a la noche para el lunes volver a clases. Estuve todo el año yendo y viniendo, hasta que terminé el secundario y me surgió la posibilidad de ir a trabajar por 4 meses a Londres», detalla la modelo de 32 años oriunda del barrio Escalante.

Si bien esa fue una experiencia súper enriquecedora, donde tuvo el privilegio de hacer editoriales con Moby, el reconocido compositor de música electrónica estadounidense y activista vegano, de participar en castings para los desfiles más importantes y hasta de ser parte de una campaña para la marca de cuidado capilar Redken, perteneciente al Grupo L’Oréal, la modelo confiesa que no la pasó bien ya que extrañaba mucho a su familia y a su entono.

«En esa época no había Whatsapp, redes sociales ni fácil acceso a una conexión de internet como ahora. Tampoco los celulares eran iguales. Lo más avanzado era el Blackberry, que no tenía datos y sólo te permitía enviar SMS. Para hablar con mi familia o mis amigas me tenía que ir a un cyber, y además no dominaba el inglés. Ni bien pude, me compré una notebook para poder conectarme con mis seres queridos vía Skype. Fue un gran desafío para todos, incluIda mi familia que no sabía usar esas tecnologías».

Esa sensación de soledad fue la causa para que Ailen decidiera volver a la Argentina una vez terminado su contrato y no quiera instalarse más en otro país para trabajar. «Obviamente, cada vez que me surge la posibilidad de hacer un trabajo en el exterior lo hago, pero ya voy con una propuesta de trabajo cerrado por 2 o 3 semanas a lo sumo y luego me vuelvo. Así, bajo esa dinámica, viajé a Paris, volví a Inglaterra, estuve en México, Perú, Panamá y hasta en Costa Rica donde hice una publicidad para la marca de pelo Clean&Clear bajo el paraguas de Lorena Ceriscioli, que ya para esa época había fundado LO Management, su propia agencia de modelos tras separarse de Costantini».

El boom de su carrera se dio cuando el recordado y talentoso diseñador Jorge Ibañez la eligió en junio de 2013 para cerrar como novia uno de sus más espectaculares y mediáticos desfiles, «Golden Secret». «Ese hecho fue el puntapié que inspiró a otros diseñadores para que me convoquen y me den un lugar destacado en la pasarela local».

Otro hito de su carrera fue el de haber ganado en el 2014 el premio Tijeras de Plata a la mejor modelo en pasarela, otorgado ni más ni menos que por la Cámara Argentina de la Moda. «Fue un reconocimiento a tantos años de trabajo y dedicación. Creo que los diseñadores me eligen porque no soy igual a mis colegas. Cuando desfilo no solo busco mostrar una prenda, sino también «venderla» y destacar el tiempo y el esfuerzo que insumió su creación. Me interesa que la señora que lo está mirando lo quiera para ella y le pertenezca. Quizá otra modelo se pone un vestido y para ella es una prenda más. Para mí no, y eso se nota», reflexiona la top santafesina.

Siboldi reconoce que una de sus referentes a nivel local es Ingrid Grudke, la consagrada modelo, actriz y conductora oriunda de Misiones. «No estoy pendiente de las colegas extranjeras. En Ingrid, además de una compañera de trabajo, encontré a una consejera del rubro y a una amiga con la que comparto fiestas, viajes por todo el país, reuniones y trabajos. Ella me ayudó a sobrellevar un ambiente tan competitivo como este. Aunque siempre fui muy segura de mi misma y no le daba importancia», asegura. Y continúa: «como exponente del «nadie es profeta en su tierra», destaco el trabajo de Mica Argañaraz, la modelo y artista argentina descubierta por Lorena Ceriscioli, que hoy tiene una gran proyección internacional y es musa de Chanel y Versace​​​​».

Por su parte, entre sus diseñadores favoritos se encuentran Jorge Rey, Gabriel Lage, Laurencio Adot, Iara, Leonardo Salanitri, entre otros creativos nacionales. «No miro ni consumo marcas de afuera, apuesto más a lo argentino. De hecho, mi vestidor está compuesto mayormente por firmas nacionales».

Protagonistas de campañas de marcas como Rubén Cassin, Adriana Costantini y Ramírez, actualmente, y gracias a la experiencia adquirida, se autogestiona. «Ya no integro el portfolio de ninguna agencia de modelos y yo misma gestiono mis propios contratos de trabajo. Las redes ayudaron mucho a que eso pase, ya que las marcas me localizan fácilmente por ahí».

«Amo esta profesión, lo que más me gusta de mi trabajo es que no tengo una rutina. Un día hago un desfile, otro una producción y luego un viaje. Todo los días me espera un nuevo desafío y una sorpresa», concluye la dueña de una agenda abultada que ya tiene programados para los meses venideros desfiles en Mendoza y Calafate. Un mérito.

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